jueves, 27 de diciembre de 2007

Olimpíadas y elecciones en 2008

A unos días que comience 2008, dan ganas de asomarse al calendario y ver cuáles son las dos o tres situaciones que serán únicas durante ese año. Las dos que ahora me llaman la atención suceden en la segunda mitad del año. La XXIX Olimpiada que se llevará a cabo en el verano en China y, hasta donde sabemos están en los últimos toques a la infraestructura y al Estadio Nacional de Beijing que resulta una obra majestuosa que no se puede creer: construido para recibir a 91 mil espectadores, está localizado dentro de un espacio de 20 hectáreas para ocupar sólo 260 mil metros cuadrados, diseñado como un «nido de pájaro» —como dicen los chinos—, considerado como una de las construcciones más modernas y emblemáticas de la capital china.

Durante el verano China podrá mostrarle al mundo su poderío, su capacidad de organización y el nivel de desarrollo que han logrado y que, sin duda, es sorprendente. No conozco todavía a alguien que haya estado por esos rumbos —de turismo o de negocios—, que no llegue sorprendido de ver el poder y el vigor y empuje económico que tiene China desde más de una década.

El 8 de agosto se inaugura y la atención del mundo va a estar concentrada en esos juegos y en la cantidad de medallas de oro que esperan ganar los chinos, al tiempo de que estarán viendo qué manera evitan tres temas que siguen siendo las tres moscas de esa suculenta sopa china: su relación con Taiwán y Nepal; la oscuridad con la que manejan los asuntos que tienen que ver con los derechos humanos y evitar lo relacionado con el apoyo que le dieron al gobierno del Sudán que orquestó un derramamiento de sangre en Darfur estimado en unas 400 mil víctimas, tratando de defender sus inversiones en la industria del petróleo como las que han hecho en Sudán. Hasta ahora, y sólo por las olimpíadas, tuvo que aceptar la intervención de las Naciones Unidas para resolver esta crisis. Pero, fuera de esto, veremos un despliegue impresionante de artistas, deportistas y coordinadores para que brille como nunca ese coloso asiático.

En el otro Continente agonizará el segundo y último período del señor Bush —apoyado por un 30% de los norteamericanos—, para que se lleve a cabo durante todo el 2008 la lucha por el poder entre demócratas y republicanos, entre Hillary Clinton (1947-), la primera mujer contendiente a ser candidata por los demócratas quien fuera la primera dama en la Casa Blanca y, «Rudy» Giuliani (1944-) de los republicanos, el político que transformó la ciudad de Nueva York para hacerla más vivible, con una serie de acciones basadas en la «tolerancia cero», para convertirse en héroe del 11/9 y ser considerado el «Hombre del año» Time Magazine. En noviembre serán las elecciones entre quienes resulten los candidatos de cada partido y, para finales del año, habrá nuevo presidente en ese país, para bien o mal. (El Informador, jueves 27 de diciembre, 2007).

martes, 25 de diciembre de 2007

La industria del turismo

Época de vacaciones tal como nos enseñaron desde que tenemos memoria. Es tiempo de salir a la playa, justo después de la Navidad, y tomar una o dos semanas de vacaciones como las que recordamos con esa vaguedad como son los recuerdos que, con el tiempo, danzan vagamente.

En estas dos semanas de diciembre, el turismo nacional se suma al internacional y la ocupación hotelera aumenta para mantener el crecimiento anual de 7% respecto al año pasado, igual como sucede con el número de noches que duermen los turistas y que este año rondan las 100 millones.

El turismo representa el 9% del PIB y las inversiones, tanto nacionales como extranjeras son abundantes, como en el caso del Mundo Maya que este año tuvieron una inyección de recursos que representan un crecimiento del 378%, sólo para impulsar 49 desarrollos turísticos —megadesarrollos y desarrollos inmobiliarios—, 17 acciones para la construcción y remodelación de hoteles y 7 campos de golf, además de la creación de marinas, parques temáticos, muelles, miradores turísticos y puertos de abrigo, entre otros.

De 1994 a 2006, el acumulado de inversión extranjera en Quintana Roo ha sido de $988 millones de dólares, lo que ubica a esa entidad como la líder de los estados de la región del Golfo-Caribe. Lo que sucede en Playa del Carmen es algo increíble y el turismo ha generado ahí una masa crítica de empleos y, por lo tanto, unas inversiones en infraestructura, centros comerciales que no se puede creer a simple vista.
La temporada de turismo internacional empezó en noviembre y va creciendo conforme avanza el invierno y, en Estados Unidos y Canadá, como hemos visto recientemente, el termómetro está bajo cero y la nieve no los deja moverse. Nada como el sol y las playas del Pacífico o del Caribe para soportar los largos meses de frío, los días cortos y la oscuridad que puede ser tan deprimente. Por eso sueñan con este clima que nada tiene que ver con esas otras playas llenas de piedras y de agua helada, como las hay en España.

El 75% del turismo extranjero viene de los Estados Unidos, 7% de Canadá y un poco menos del 1%, de los principales países europeos. En total pueden andar alrededor de los 13 millones de turistas al año.

El Secretario de Turismo Rodolfo Elizondo Torres, ha insistido en posicionarse en los sectores del turismo que giran alrededor de las convenciones o del turismo cultural y ecológico, pues sabe que hay de donde escoger y disfrutar en el interior de este país, más allá del turismo de playa que, desde hace tiempo, está bien posicionado. Por eso insiste en que cada Estado debe promover aquello que ofrece y tiene en esos dos temas.

El turismo en México ha entrado en una nueva etapa y lo celebramos, pues ahora somos testigos de cómo las grandes ciudades, como la ciudad de México, se queda vacía y la gente disfruta el resto del país admirando sus acervos, su comida y un clima que, en general, es una bendición. (El Informador, martes 25 de diciembre, 2007).

jueves, 20 de diciembre de 2007

La ópera en vivo desde el Metropolitan Opera House

Programas de radio como en los años cincuentas

En la ciudad de México sólo hay dos estaciones que trasmiten música clásica: radio UNAM (96.1 FM) y Opus 94 o XHIMER (94.5 FM). Pocos son los programas musicales en vivo pero los hay, como el que trasmite el concierto de la OFUNAM, los domingos a las 12:00 horas y por su lado, Opus 94 trasmite en vivo el concierto de la Filarmónica de la Ciudad de México (a la fecha, en ascuas) y, cada sábado, a las 12:00 horas la ópera en vivo y en directo desde el Metropolitan Opera House de Nueva York, con los comentarios de Ernesto de la Peña, erudito y experto que, por cierto, celebra en estos días sus ochenta años de vida y que hace de esta trasmisión, sábado tras sábado, una delicia con su introducción al tema, y varios comentarios sobre el compositor o los intérpretes.

Cada sábado me siento, a veces un rato —la nostalgia, tal vez—, para escuchar una parte, otras, la obra completa como fue el caso de la obra de Charles Gounod, Romeo y Julieta, una obra que me es cercana como obra de teatro y que ha sido materia de lectura en los talleres que he dado sobre Shakespeare, como el que próximamente voy a dar (los martes de 11:00 a 13:00 en la Casa del Lago, a partir del 6 de febrero del 2008), donde analizamos y estudiamos la obra, y que he publicado como uno de los Cuadernos de apuntes, basado en esta tragedia, además de haber sido la primera obra del Foro-Taller virtual coordinado con la Dirección de Literatura de la UNAM en el sitio http://cazadeshakespearae.unam.mx.

Tal vez por todo esto y por esa nostalgia de reunirse alrededor de la radio para oír algunos programas en vivo, ese sábado dejé de hacer lo que tenía pendiente y me puse a escuchar esta ópera. Mientras lo hacía, pude darme cuenta que, con estos programas que escucha uno por la radio, uno aporta más con la imaginación los posibles sucesos que complementan la acción que nos narran. Ni hablar si es fútbol o béisbol, que nos hacemos el cuadro completo.

Así, pues, los sábados podemos oír en vivo y en directo la ópera que interpreten desde el Metropolitan House de Nueva York y ese sábado pude escuchar el famoso Coro (cantado como tal y no con un bajo, como pude imaginarme que era) que nos anticipa los sucesos de la tragedia avisándonos que dos familias de idéntico linaje; en la bella Verona, como escenario, donde el antiguo odio engendra un nuevo odio, donde la sangre civil, mancha las manos de sus habitantes. Desde las entrañas fatales de estos dos enemigos, mueren dos amantes nacidos bajo la estrella-rival. Este lamentable fin y su penosa desventura, entierra con su muerte la lucha entre las familias. El terrible caminar de un amor marcado por la muerte, y la ira incesante entre las familias que sólo con la muerte de sus dos hijos conseguirán extinguir, es lo que va a suceder durante las próximas dos horas. Escuchen esta historia con paciencia, y si falta algo aquí, sólo podrá ser corregido con su imaginación.

Hoy en día la radio se escucha mientras nos transportamos en coche por la ciudad que es a vuelta de rueda y por eso tienen cada vez más audiencia, pues los automovilistas cuentan con ese tiempo para ir de un lado al otro a una velocidad desesperante, como resulta el tráfico.

Los que nacimos a mediados del siglo XX, no podemos dejar de recordar la importancia que tuvo la radio en nuestra vida donde aprendimos a imaginar lo que se relataba, por ejemplo, los partidos de la Serie Mundial en aquellas trasmisiones del «Mago» Septién (1916-) que llegamos a escuchar por los altavoces cuando salíamos al recreo del Colegio México (Mérida 50) y creo que jugaban los Yanquis de Nueva York, con este locutor que, como bien sabemos, es capaz de citar jugadas y estadísticas precisas de los juegos de los años 20’s o 30’s como si estuviese allí mismo, por algo le dicen el mago; o esas series que pasaban los domingos por la tarde cuando, aterrados, escuchábamos unos disparos —¿sería así?—, y la orden que le daba alguien que no recuerdo cómo se llamaba, gritándole, angustiado, «¡dispara Margot, dispara!», era una serie de la XEW, la primera estación con una programación abierta y popular, que desde 1930 se presentaba como «La voz viva de Latinoamérica» en donde escuchábamos las producciones en vivo que se iniciaron en 1930, cuando Pascual Ortiz Rubio transmitió el grito que de Independencia. El estudio estaba en la parte alta del Cine Olimpia y allí cantaba Agustín Lara, en el «Estudio Azul y Plata», junto con Pedro Infante, Jorge Negrete, Pedro Vargas y José Alfredo Jiménez entre otros artistas.

Extrañamos la XELA, la estación de la buena música de la ciudad de México que desde 1940 hasta 2002, trasmitió música clásica hasta que Alejandro Burillo la cambió por una de deportes en una especie de «muerte súbita». Un día le pregunté a Salvador Elizondo por qué sabía tanto de música y me contestó que desde 1940 había prendido el radio en esa estación y, desde el día, nunca la había vuelto a cambiar. (El Financiero, lunes 24 de diciembre, 2007).

miércoles, 19 de diciembre de 2007

A río revuelto

La educación en México es un tema álgido, entre otras cosas por la desproporción que existe entre el presupuesto que ejerce y los resultados que se obtienen, tanto con las pruebas nacionales como es Enlace o con las internacionales como es PISA, en las que resulta que estamos lejos de la meta. Tal vez por eso se busca a un chivo expiatorio, sin darse cuenta que está en casa, acorazado e inamovible y que es la ocasión de lo que culpan —¡con su permiso, Sor Juana!—, y si creemos que obran bien y sólo están combatiendo la resistencia, producto de la liviandad —o de la corrupción— en verdad, lo siguen haciendo con negligencia.

Cuando despertamos, vemos que el río está revuelto y la ganancia es para los pescadores que lanzan mensajes cruzados: por un lado, Josefina Vázquez Mota expresa abiertamente —desde que tomó posesión—, su apoyo al programa Enciclomedia y, por el otro lado, el Subsecretario de Educación Básica, Fernando González Sánchez, que carga con el estigma de ser el yerno del demonio-de-Tasmania, no quiere saber nada, ni ha querido saber nada de los creadores de este programa. A todo esto, la oposición sigue investigando si hubo o no corrupción en las licitaciones por el equipamiento de Enciclomedia y todo esto, en conjunto, ha detenido el avance de su aplicación como debería ser.

Los peces gordos son difíciles de atrapar y, en el caso de Enciclomedia, hay que diferenciar el asunto de la posible corrupción, con los beneficios de su aplicación pues, lo que es un hecho es que hay 145 mil salones de 5º y 6º años instalados con una versión de Enciclomedia que nos es la última que, por cierto la SEP tiene la versión más completa de todas que se puede instalar en estas vacaciones, pero, la apatía de la subsecretaría impide que haya más empuje en la aplicación del programa de Enciclomedia que sabemos que complementa las deficiencias magisteriales y el hecho de que en primaria sean maestros de grado y tengan que saber de todo.

Enciclomedia es un programa de excelencia que ha sido reconocido por la UNESCO y por la OCDE, entre otras instituciones, en donde tuve la fortuna de ser parte del equipo del Dr. Felipe Bracho —hasta mayo de este año— como director académico de primaria, coordinando la creación del contenido. Por esto, puedo decir que el programa es un parteaguas en la educación básica, donde los alumnos pueden ver y oír lo que nadie es capaz de relatar (historia) o interactuar con cientos de ejemplos en matemáticas, español, ciencias, geografía o educación cívica o artística y musical.

Con Enciclomedia en el salón de clases en tiempo real, es factible que los alumnos mejoren dramáticamente sus conocimientos y desarrollen mejor sus habilidades con esta poderosa herramienta que tienen disponible, por lo pronto, en estos dos grados y sus resultados se podrán medir en uno o dos años, acercándonos seguramente a la meta del conocimiento. (El Informador, jueves 20 de diciembre, 2007).

El Tratado de Lisboa 2007

La Unión Europea (UE) fue creada en 1993 y quince años después cuenta con veintisiete estados de ese continente gobernado por un modelo híbrido que se sostiene en dos patas: la del Consejo de Ministros, que es el representante de los Estados donde las decisiones no requieren unanimidad y los votos son ponderados por su peso demográfico y, la segunda, con un Parlamento que es el que representa a los ciudadanos. La semana pasada dieron un salto hacia delante incorporando, después de dos años de introspección y análisis sobre su futuro, algunos de los cambios que no pudieron hacer cuando se rechazó la Constitución en el 2005 para modernizar sus instituciones y prepararse para los desafíos de la globalización, autorizando varias reformas en un documento llamado el Tratado de Lisboa 2007.

El ejemplo de la UE se puede considerar como un paradigma en varios sentidos: la Unión podrá evitar futuras confrontaciones (como las que hubo en 1914 y 1939); la unión hace la fuerza y con ello han promovido, con un criterio democrático nunca antes visto, la apertura comercial sin fronteras y el movimiento libre de la mano de obra.
La Unión se ha propuesto equilibrar las economías de sus miembros y, por eso, resultaron beneficiados aquellos países relegados como Grecia, España y Portugal que, con el impulso que les han dado, se han podido remontar para llegar a tener un nivel de vida como en el primer mundo.

Si comparamos esta actitud y sus resultados con la que mantiene nuestro vecino del Norte, vemos que hay una óptica diferencia, en donde sólo hemos logrado un Tratado de Libre Comercio (TLCAN, 1994) y lo relacionado con la mano de obra parece ir en sentido contrario, pues, en este continente va en otro sentido y, por lo pronto, sólo discuten la altura y el material con el que hay que construir los muros en la frontera para detener la migración, en lugar de proponer algunas ideas en donde se puedan imaginar de qué manera se puede resolver la migración, ya sea con inversiones para la creación de empleo o formalizando contratos temporales, es decir, encontrar soluciones a largo plazo. Por eso, cuando observamos a la UE, vemos los beneficios por lo que han planeado hacer desde hace más de una década.

A pesar de que la sesión en Lisboa del Consejo de la UE se parecía, para nuestra sorpresa, a esas que se llevan a cabo en San Lázaro (circo de tres pistas), en medio de gritos y tamborazos, Cavaco Silva defendió los beneficios que lograrían con ese Tratado que finalmente se logró firmar. Para festejarlo después entre el Himno a la alegría de la 9ª Sinfonía de Beethoven y algunas declaraciones como que «la historia recordará ese día como el día en que se abrieron nuevos caminos de esperanza para el ideal europeo», y uno piensa si algún día habrá algo parecido en este continente con un mosaico de culturas como en el europeo. (El Informador, martes 18 de diciembre, 2007).

jueves, 13 de diciembre de 2007

Venus o la senectud déjà-vu

Venus (2006) es una película dirigida por el surafricano Roger Michell (1956-), basada en el guión del londinense Hanif Kureishi (1954), que estuvo primero en la cartelera del «cine de arte» y ahora, en las carteleras de las salas comerciales. Es una película fantástica, brutal y despiadada que trata sobre la decadencia y los traumas de la senectud, actuada por dos viejos actores que uno anda en sus setentas medios y el otro en los ochentas bajos. El primero es Peter O’Toole (1932-) en el papel de Mauricio, un viejo actor inglés —¡ajá!— que salva la narración melodramática para convertirla en una especie de comedia de altos vuelos, en esa etapa de la vida de los hombres y, por qué no, también de las mujeres (como Vanesa Redgrave), poco alentadora.

El personaje de Peter O’Toole convierte esa etapa de la vida en toda una epopeya y conquista, mientras lo vemos tropezarse en los escenarios o tratando de mantener su rutina diaria y que va del escenario a la operación de la próstata, entre las reuniones con sus amigos o los pubs y sus deseo de ver desnuda a Jessie (Jodie Whitaker de 25 años de edad) que hace el papel de la sobrina irredenta de Ian, el octogenario de esta obra, actuado por Leslie Phillips (1924-), con sus 83 años a cuestas en el papel del amigo y colega de Mauricio, quien después de haber contratado a esta sobrina, no sabe qué hacer con ella y por eso la adopta Mauricio quien, por momentos, se convierte en un moderno profesor Higgins que le consigue un trabajo para que modele desnuda, como Venus, y se convierte en el héroe de las mil batallas contra la decadencia y la estupidez.

Gracias al buen humor que depliega Peter O’Toole libra la apesumbrada realidad de la senectud, transformándola en una vida llena de aventuras con una inteligencia e ingenio como las que tienen aquellos que trascienden las miserias cotidianas y el dolor de la vejez —recuerdo a mi amigo el doctor Edmundo Flores— tal como lo hacen algunos hombres que saben que van a morir más pronto que tarde y que lo enfrentan como esos héroes que siempre están en la raya, a al vanguardia de su batallón en ese campo de batalla urbano, sabiendo que van a perder, pero que lo hacen sin quejarse y, cuando no pueden más, lo hacen en la intimidad y no dejan que esa depresión les impida conquistar a quien se le ponga por delante, como a esta joven potranca, irreverente y rebelde, agresivamente mal educada y alcohólica, que va entendiendo, poco a poco, el «toma y daca» de este viejo y lo que puede significar el amor en los tiempos del cólera.

En cambio Ian, su amigo y colega, vive sin poder salir de su depresión y de los tormentos de la senectud que se expresan con esa intolerancia a la vejez, al desempleo y que se la pasa asegurando que «todo pasado fue mejor», sufriendo de algunas fallas y olvidos como los que padecen el alzheimer —detectada por primera vez por el señor Alois Alzheimer en 1906— y que ataca con desesperación, contrastando más aún con el despliegue de humor y las ganas de vivir de Mauricio-O’Toole hasta que sabe que está por terminar el quinto acto y la función, entre el sueño y el deseo que más que nunca, es la energía que lo mantiene vivo.

Los dos actores están en su edad y en su tiempo y, por lo tanto, hacen que sus papeles sean casi naturales y que lo que tienen que hacer lo hagan sin tener que remontarse a otros tiempos: sus vidas son, como la del resto de los humanos, una obra dentro de la obra, y por eso camina seguro por los enscenarios de Londres y sabe lo que está diciendo y haciendo, mientras nosotros nos hacemos a un lado para observar, con cuidado, el camino por la que algún día tendremos que caminar y ojalá, aprender de Peter O’Toole cómo manejarlo para algún día recordarlo, cuando llegue el momento en que nos encontremos en esa etapa de la vida pues ya sabemos que «como te veo me veré».

Ojalá fuese con esa misma fuerza y con el mismo desparpajo como el que, según el personaje Mauricio, puede tener alguien que sabe, alguien que ha leído y actuado varios papeles en diferentes obras de Shakespeare y, cuando viene a caso, lo aplica, como si fuera alguien que sabe de memoria que la vida es un escenario o que no es más que una sombra que pasa, un pobre actor que se pavonea y gesticula una hora sobre la escena y después no se le oye más; es un cuento contado por un idiota, pleno de sonido y furia, que nada significan, como lo vemos frente a su compañero o junto a la ignorante e inculta —por no decir analfabeta— inglesita, que sólo sabe abrise de piernas con alguno de sus amigos de la taberna, después de haber tomado lo que encuentra, personificando a una joven déspota e irreverente que, pasa del desprecio de los viejos —verdes— que sólo quieren verle sus pechos y oler sus humores cuando está en celo, al respeto por la vida, la amistad y el amor.

La senectud a tiempo con la muerte —por larga que sea la vida—, y ella, transformada, lo lleva a cumplir su último capricho, en medio de la bruma y de las olas del mar hasta escucharla decir amorosamente: fait accompli. (El Financiero, lunes 17 de diciembre, 2007).

Los cuarenta preciosos

Con sus 44 años cumplidos, Lydia Cacho se muestra como una de las más valientes periodistas del momento. Acaba de publicar su libro Memorias de una infamia donde retoma esos casos que casi le cuestan la vida. Es un libro de denuncias sobre la prostitución infantil y esa red que explota a estas «niñas que desde el año del 2003 se atrevieron a denunciar a sus verdugos ante los tribunales y que nunca se imaginaron la pesadilla que se les vendría encima».

Es un libro donde señala dos temas: a los que tuvieron que ver con su hostigamiento y violación a sus derechos humanos, los cuarenta preciosos y, la red del ahora convicto Succar Kuri, uno de los protagonista de Los demonios del edén, y que por eso fue víctima de una red poderosa e impune que sólo aflojan la chequera, como los $ 184 millones que le ha costado al «gober precioso» salir impune o lo que han recibido los cuarenta involucrados en el hostigamiento a la periodista que la amedrentaron hasta violar sus garantías individuales que aparecen con nombre y apellido.

«En las 1,205 páginas de los resultados de la investigación de Juan Silva Meza están las huellas, los rastros de la participación de cada uno de ellos» y así, sin que le tiemble la mano nos ofrece el reparto de la obra de teatro «La Impunidad» con los actores de Puebla y Quintana Roo, como son: Mario Plutarco Marín Torres, «el Gobernador», José Kamel Nacif Borge, «el empresario», Hanna Nakad Bayeh, «el amigo del empresario» y entre el resto de los cuarenta, Ana María Campeche Sánchez, «la secretaria del gobernador» y así sucesivamente.

Nos recuerda varios capítulos del Infierno de Dante en La Divina Comedia, cuando, por ejemplo, acusaba que «la ciudad sufrió una larga prueba y formó un sangriento montón de farneces que están bajo las garras verdes y ahí está el viejo mastín y el joven Verrucchio, que tanto mal hicieron a Montagna y que ahora sólo clavan sus dientes y chupan donde antes lo hacían».

Lydia Cacho camina como Dante y Virgilio entre la podredumbre escalofriante y nos lleva por los infiernos, como esa mañana de abril del 2004 que, en el Centro de Atención Infantil de Cancún, la tomó de las manos una pequeña de once años y con el rostro desencajado y una mirada interrogante le preguntó: «¿verdad que tú no vas a dejar que nos haga más daño?», y en ese mismo momento —dice Lydia— cambió su vida, tal como lo leemos y el alma se nos hiela con un poco de rabia e impotencia de saber que, en este país no han hecho algo por detener los miembros de las redes de prostitución y explotación de menores o a los cuarenta preciosos, los corruptos que abusan del poder y salen impunes, como lo dictaminaron los jueces de la Suprema Corte de Justicia, pero, como bien dice Lydia: «nadie tiene derecho a rendirse». (El Informador, jueves 13 de diciembre, 2007).

martes, 11 de diciembre de 2007

La otra vuelta de tuerca

Dos posibilidades: una, que Hugo Chávez acepta su derrota en el referéndum a disgusto, forzado por el ejército venezolano pero no se da por vencido y, la otra, es que su respuesta, aceptando la derrota, no ha sido más que una trampa para simular su respeto a los procesos democráticos en una votación en donde no aceptó observadores internacionales. Por esto se supone que se prepara para darle una vuelta más a la tuerca e inventar otro mecanismo donde sí resulte triunfador para que su pueblo vote a favor de los cambios constitucionales y pueda quedarse en el poder en forma vitalicia.

En la primera vuelta de tuerca, la oposición y unos tres millones de supuestos chavistas, no estuvieron de acuerdo con los cambios promovidos para realizar la revolución socialista bolivariana, pero Chávez, este ladino de 53 años de edad, nacido en Sabaneta de Barinas, subteniente en el 75, comandante de las Fuerzas Armadas Nacionales quien fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario en el 82 para ser responsable de la rebelión del 92 para ser prisionero durante dos años en la cárcel antes de fundar el Movimiento de la V República y finalmente ganar las elecciones presidenciales del 98. A partir de ese día ha impulsado la elección de una Asamblea Constituyente encargada de redactar un nuevo texto constitucional que luego sería aprobado en un referéndum.

Chávez basó aquella campaña política en la denuncia de la corrupción del Estado y de los principales partidos políticos. En julio del 2000, fue reelecto por una amplia diferencia sobre sus adversarios y todo esta vida política coincide con la subida en el precio del petróleo que ha estado a la alza.

En estos días dicen que perdió tres millones de votos y que el promotor del «socialismo hasta la muerte» parece estar desconcertado con un final de foto sin poder entender cómo será posible que tenga que dejar el poder en el 2013. Oficialmente aceptó su derrota pero, dicen que todo puede ser un juego donde el milico quiere aparentar estar de acuerdo con los valores democráticos —que son justamente los que quiere acabar— y en esto, Felipe Calderón aprovechó para felicitarlo por haber aceptado de inmediato su derrota —te digo Pico, para que me entiendas Federico—, pero dicen que no tardará mucho en demostrar su verdadera intención y que es sólo una: gobernar a Venezuela por el resto de su vida. Chávez considera que fueron inoportunos los tiempos en que lanzó este referéndum, pues el pueblo no estaba listo para aceptar su revolución.

Sudoroso acepta su derrota. Acusa a los chavistas de flojos y a la oposición de tener una «victoria de mierda», con ese lenguaje florido como el que usa, producto de su actitud retadora, sobre todo cuando se burla de la oposición timorata a los cambios.

Por eso creemos que amenaza repetir con otro mecanismo —aunque sea ilegal—, para que en esta otra vuelta de tuerca logre un final acorde a sus deseos. (El Informador, martes 11 de diciembre, 2007).

jueves, 6 de diciembre de 2007

Extraños paisajes a vuelo de pájaro

TV: la Tierra vista desde el cielo

Todas las mañanas, desde hace años, paso la hoja del calendario formado por el primer catálogo de fotografías de Yann Arthus-Bertrand publicadas por Lunwerg Editores en 2002 y, sin arrancar la hojas, como aquellas escenas en el cine, cuando solas se desprendían una tras otra, volando por los aires, para darle paso al tiempo, ahora, simplemente le doy vuelta a la página para que el día coincida con la fecha publicada en estos 365 días por la Tierra, una versión en donde este artista publicó uno de los inventarios más interesantes de los lugares que encontró el fotógrafo mientras recorría los rincones apartados de este planeta para registrar, a vista de pájaro, unos extraños paisajes como los que puede haber regados entre los cuatro continentes.

Cada día me asomo por esta ventana a una pequeña parte de la Tierra y, a través de ese hueco, me asomo para admirar las formas, los colores y las dimensiones de las cosas de este mundo. Algunas veces no les doy la mayor importancia, otras me detengo y las observo con lupa antes de ir al mapamundi para confirmar dónde se encuentra eso y así empiezo día tras día con un paisaje en un especie de viaje lejano y de poca duración, como el que se puede hacer antes de darle el primer trago a un té caliente en ayunas.

En noviembre el Canal 22 pasó estas vistas del planeta Tierra hechas por Yann Arthus-Bertrand y, ustedes me perdonarán que no esté ahora en cartelera, pero como espero que se repitan, pensé que esta nota —fuera del tiempo— fuese válida todavía por si tienen la oportunidad de hacer estos viajes virtuales con todo y la llamada de alerta que hacen sus editores donde «a veces —la vista— es maravillosa y otras es inquietante pero, en cualquier caso, necesarias si queremos mantener la esperanza de transmitir a nuestros hijos —o nietos— una cierta calidad de vida y asegurarnos que se lleve a cabo el desarrollo sustentable», tal como lo dijo Maximilein Rouer, fundador del sitio www.becitizen.com, al servicio de esto que le llaman desarrollo sustentable. Al azar hojeo algunos de estos lugares entre los 365 días del año y encuentro lo siguiente:

Lo solitario. Fecha, 13 de mayo. Aparece «El árbol de la vida» de Kenia, un solitario árbol en el parque nacional Tsavo Este símbolo de la vida en medio de esas vastas extensiones desoladas en donde el fotógrafo planeó al mediodía —la sombra delata la hora— hasta que encontró la enorme acacia, frondosa, en ese punto donde convergen las huelas de los animales salvajes —esas mismas huellas los delatan— y que acuden a diferentes horas para aprovechar la sombra de la fronda o para las jirafas, el alimento de sus hojas verdes.

Lo fractal. El 27 de agosto nos asomamos a Australia. Tengo que confesarlo: es uno de esos días en los que me detengo, no tanto por la belleza del paisaje o por lo solitario de su vegetación, sino por las formas caprichosas como las que pertenecen a la Naturaleza incontrolable y que son parte de esa nueva geometría llamada fractal, resultado del azar que intenta repetirse a sí mismo pero, con la mínima diferencia en sus condiciones iniciales, se transforma en algo diferente que sí se parece, sí, pero que es distinta, como son las inundaciones en el Parque Nacional de Kakadu en Australia del Norte, donde vemos las llanuras herbosas regadas por los cursos de los ríos Alligátor que inundan cada año, con las lluvias de octubre, a unas especies que no existen en ninguna otra parte del mundo, como son las monotremas o los marsupiales.

La destrucción. El día 19 de octubre nos queremos saltar esa página y no ver con nuestros propios ojos los restos de una tragedia: la cúpula de Genbaku, en el epicentro de la bomba atómica que se lanzó el 6 de agosto de 1945 sobre Hiroshima —mon amour— y, sin entender cómo es que no se volatilizó, quedó sólo su esqueleto, para vergüenza de quien decide esa atrocidad —después de Pearl Harbor—, en una estructura de acero como esqueleto y único edificio en el centro de la ciudad que resistió la explosión de la primera bomba atómica lanzada por la aviación norteamericana.

Lo espectacular. El 11 de noviembre es el día de San Martín Caballero, el soldado del ejército romano y luego obispo de Tours (*316–†397), fue un santo que siempre lo hemos visto por ahí repartiendo su capa con la espada —que no me parece el mejor método de compartirla, pero ni modo— y en el catálogo de Arthus-Bertrand es una foto espectacular: una «milpa de almas», como decía la nana Esperanza cuando la llevaron a EUA y pasaron por un cementerio como este que fotografío tomo en Meuse, Francia, donde hay 40 hectáreas en Romagne-sous-Montfaucon del cementerio norteamericano en Verdún, donde reposan en paz 14,246 cruces blancas colocadas sobre el verde pasto a petición del general Pershing, quien había tomado parte en esa ofensiva en el año de 1918 y donde descansan los soldados que fueron carne de cañón y parte de esa absurda carnicería como la que hubo durante la Primera Guerra Mundial. (El Financiero, lunes 10 de noviembre, 2007).

Examen de inconciencia

No está mal y sigue siendo una vieja costumbre, hacer un repaso de lo hecho y sucedido al final de cada año, resumen que resulta ser un breve «examen de inconciencia», en donde se quedan en el tintero más cosas de las que podríamos referir en este espacio sobre lo sucedido en el mundo o en nuestra modesta cáscara de nuez, en este modesto castillo de Elsinore del siglo XXI donde, por más que intentamos no perder de vista lo que nos puede amenazar, nos puede estar pasando por nuestras narices sin que reconozcamos lo que nos puede llevar al traste.

Uno de estos propósitos, falsos por supuesto, es que, conociendo lo que nos ha pasado podamos entonces —como si la historia se escribiera sobre un papel milimétrico con todo y sus ejes cartesianos—, podamos hacer una serie de predicciones como las promesas del año que, para la Noche de Reyes, ya se nos olvidó o como quieran.

Así pues, éste fue el primer año de gobierno del presidente Felipe Calderón —y también de su Némesis, más conocido como AMLO— y los dos, uno trabajando lo mejor que puede y el otro repitiendo una y otra vez, desde que tenemos memoria, la misma cantaleta: haber sido, ser y será víctima de un complot.

En la naturaleza se da por hecho que el bien y el mal cohabitan y van siempre juntos e inseparables. En este caso, el primero camina con una estrategia conciliatoria, un perfil modesto, concentrado en los temas prioritarios —el narco, las reformas o Tabasco— y tal parece que le da el seguimiento que se requiere a estas actividades como ha sido la reforma del ISSSTE o la hacendaria y electoral. El llamado mal, anda de plataforma en plataforma aullando como lobo hambriento de las estepas, con la mirada fija y amenazadora de los movimientos que hacen sus presas, para ver en qué momento les salta a la yugular y, en ese momento, intentar acabarlo tal como lo hacen las Némesis frente a sus enemigos.

Pero la presa está armada con un gabinete económico confiable, formado por algunos hombres de buen nivel —y otros no tan bueno— que miden precios, deudas y dólares para que la economía se sostenga, la inflación se mantenga en un dígito y haya un crecimiento moderado; pero en esta vida del Ying y el Yang que van de la mano, hay amenazas que como espadas pueden caer a pesar de las predicciones hechas con bastante anticipación, alevosía y ventaja como son las crisis del IMSS y PEMEX.

Observamos un cierto cambio en el Legislativo, después de ver la primera sesión del México Bárbaro tal como lo trata John Kenneth Turner en su obra, quien pone el dedo en la llaga sobre esa actitud latente que pensamos está sumergida en un profundo letargo y que, de pronto, despierta —APPO en Oaxaca, por ejemplo— y se convierte en una pesadilla destructora y hay que empezar una vez más desde cero. (El Informador, jueves 6 de noviembre, 2007).

martes, 4 de diciembre de 2007

Fallo de la Justicia

Cayó como regaderazo helado la conclusión del pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuando determinó que no hubo violación grave de los derechos humanos en el caso de la periodista Lydia Cacho en términos del Artículo 97 constitucional y, por mayoría, opinaron que fuesen otras las instancias judiciales que pudieran darle seguimiento a estos actos, absteniéndose de señalar como culpable a Mario Marín y a las otras autoridades de Puebla y Quintana Roo.

Argumentan que las pruebas presentadas no son legales y, por lo tanto, los hechos no pueden considerarse dentro del marco de la constitucionalidad como los que se someten a esa instancia. Por todo esto el fallo de la Suprema Corte tomó en cuenta esta «consideración técnica, que soporta la justicia y le da solidez al funcionamiento del sistema judicial de nuestro país».

Para el resto de los ciudadanos que hemos esperado respuesta desde hace dos años, sin ser abogados ni mucho menos jueces, pero que tenemos un sentido natural para juzgar y aplicar otro concepto —no constitucionalista— de la justicia, sentimos una gran desilusión, pues, por momentos, creímos que por fin se expresaría claramente la Justicia. Nada. El poder, la corrupción y el fundamentalismo de los jueces. los máximos exponentes de la Suprema Corte de Justicia consideraron que no hubo violación de las garantías individuales de la escritora Lydia Cacho, a pesar de que las pruebas —no legales, como argumentan, pero más que ciertas—, gritaban por sí mismas para que dictaminaran, por lo menos, un juicio político al que ahora sale impune, este personaje señalado por la sociedad como mal ejemplo en el abuso del poder.

Parece que en México nunca se ha podido, ni se puede, ni se podrá ejercer la justicia en contra de esas redes —de políticos— todopoderosas, amos y señores de la corrupción y, en este caso, de la explotación de los menores y del abuso de ellos, apoyados por gente como Kamel Nacif capaz de arrancarle la balanza a esta figura emblemática que anda por el mundo ciega —como Cupido— en busca de un ideal equilibrio, aplicando —sin importar a quién— las leyes como debe ser en un Estado de Derecho.

La decepción ha sido grande y viene acompañada de un desánimo cívico al saber que estamos en manos de estos puntuales Ministros de Justicia incapaces de llamar a las cosas por su nombre, sin tener que esconderse detrás de pruebas obtenidas en «franca violación al Artículo 16 de la Constitución». Por menos, renunció Nixon como Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, en cambio, el actual «gober-precioso» sale sólo para declarar «la magnificencia de la Corte de Justicia».

Es decepcionante confirmar que ha ganado el abuso del poder y las redes de prostitución infantil sigan impunes, blindados por los partidos (PRI) que los defienden sin considerar otra cosa más que su imagen. Sólo nos queda pensar en las Erinias vengadoras de la mitología Grecia que atacarán en su momento. (El Informador, martes 4 de diciembre, 2007).

jueves, 29 de noviembre de 2007

Divagando sobre la Navidad con la Sinfónica de Minería

O Tanenbaum, o tanenbaum, qué verde es tu follaje

El nacimiento, por si se nos había olvidado, es el primer evento de nuestra vida al aire libre. Por eso es muy importante y su recuerdo siempre viene acompañado de sentimientos encontrados. Cuando los celebramos, nos damos cuenta que estamos vivos gracias a tres variables independientes: el instrumental genético con el que nacemos; la calidad de vida que llevamos en función del tiempo y, por último, el azar que nos acompaña y con eso vamos corriendo por la pista olímpica de la vida mientras el Tiempo circula en el mismo o en sentido contrario recordándonos que, en este juego, hay tiempo límite.

«Yo soy yo y mis circunstancias y si no las salvo no me salvo yo», decía Ortega y Gasset en sus Mediaciones del Quijote, donde explica que nos constituimos en «un ser» en donde no hay prioridad en el individuo sobre la realidad, sino que todo lo que hay es la interrelación del hombre con «la» realidad, es decir, no existe un «yo» separado del mundo real y, por lo tanto, ese «yo» no se encuentra solo, sino que necesita de las otras cosas para ser realmente, es decir, que la propia vida es la realidad en un constante y continuo hacerse, pues la vida está compuesta de lo que hacemos y de lo que nos pasa, así como, de lo que tenemos que decidir en cada momento para saber qué es lo que vamos a hacer de inmediato que es una decisión intransferible: nadie puede sustituirnos en la tarea de decidir qué hacer en la vida.

Lo decisivo en el hombre es el proyecto vital de las cosas que lo rodean, siempre lleno de alternativas y posibilidades, en donde la vida es un órgano de la comprensión y por eso se puede decir, sin ningún problema, que el hombre es la razón de la vida misma.

Por eso cuando celebramos la Navidad, estamos celebrando tanto el nacimiento —en términos cristianos de Jesucristo— como el de cada uno de los que seguimos vivos y si alguien sabe interpretar estos sentimientos —aparte de los filósofos y los poetas—, son los músicos con quienes compartimos, de golpe y porrazo, de manera simultánea, la sensación dual —vida y muerte, inseparables— así como otras ideas que circulan en nuestra vida inconsciente, en esa otra dimensión a la que sí nos podemos acercar si nos dejamos llevar por las interpretaciones de los símbolos, como en este caso de los símbolos musicales —ritmo y melodía en el tiempo— tal como van a interpretarlos en la Sala Nezahualcóyotl con la Orquesta Sinfónica de Minería y un programa delicioso que gira alrededor de la Navidad, como el que se va a interpretar el próximo domingo 9 de diciembre a las 18:00 horas bajo la dirección de José Areán y la participación de ciento setenta voces integradas por el Coro Convivium Musicum que dirige Víctor Luna, el Coro Pro Música que dirige Samuel Pascoe y el Coro de la Facultad de Ingeniería de la UNAM que dirige Oscar Herrera.

El repertorio está formado por las obras de compositores nacionales e internacionales, todas ellas más o menos reconocidas por el público, como las del maestro Georg Friedrich Händel (1685–1759), integrado por su Aleluya, el Mesías y sus Revelaciones; o las de Arcangelo Corelli (1653–1713) y su Concierto para la noche de la Navidad, o a las obras de Georges Bizet (1838–1875), como su Farandole de L’arlessienne y para esta época no podía faltar El Cascanueces de Piotr Ilich Tchaikovski (1840–1893), con sus marcha, danza rusa y luego la china, así como el vals de las flores.

Durante este día, le han abierto un espacio a los tradicionales villancicos mexicanos cantados a capela, como Todo está en silencio de Jesús Villaseñor o el de Ramón Noble (1920-1999) que se titula Canten vivas, así como algunas estrofas como las que se cantan durante las posadas, nada más para ir entrando en calor.

La temperatura no ha llegado tanto como para estar envueltos en la bufanda de lana calientita ni hay vaho por la noche cuando parece que ilustramos la conversación con la condensación del vapor o el respiro profundo después de sentir una cierta alegría en la celebración del nacimiento, la esperanza puesta en la renovación, el pase de estafeta con la que el hombre ha realizado su carrera olímpica entre los valles que una vez fueron la región más transparente del aire o entre las montañas nevadas o qué mejor cerca del mar azul como el cielo.

Enfrentar la dualidad, la vida y sus circunstancias con buena música es más que suficiente para llenarse de eso que se llaman «ilusiones adornadas por al abeto», el famoso Tanenbaum, (O Tanenbaum, o tanenbaum…), abetos de la familia de las pináceas, una de las tantas coníferas, entre cincuenta especies con sus verdes follajes, como dice esta canción que simboliza la época navideña por excelencia. Con todo esto iremos al concierto de la Sinfónica de Minería que llega justo a tiempo para cerrar el año y compartir esta temporada cuando celebramos el nacimiento y la vida. (El Financiero, lunes 3 de diciembre, 2007).

Fraude

Fraude viene de fraus en latín, mala fe o engaño y de la Real Academia que dice es «un acto realizado para eludir una disposición legal en perjuicio del Estado o de terceros o para burlar los derechos de una persona o una colectividad», por ejemplo, este fraude cinematográfico que todavía está en cartelera, tal como lo realizaron Luis Mandoki, su director y el productor Federico Arreola contratado por Andrés Manuel López Obrador para trabajar antes, en y después en su campaña, a cargo de la comunicación social y, por supuesto, de esta película.

Pero, bien se dice que nunca digas de esta agua no beberé, como soy uno de esos que por haberla bebido veo con claridad lo que esconde ese aparato cinematográfico de 110 minutos con una serie de verdades a medias, testimoniales hechos con una moneda cargada como las que ha estado usando AMLO desde el mismo día 6 de julio por la noche, pretendiendo engañar a quien se deje, lobo de mar disfrazado de humilde oveja, relamiéndose los colmillos para despeedazar a quien se encuentre en el despoblado.

En los ochentas, amenazada la editorial gracias a las devaluaciones de López Portillo, recibí una llamada para saber si me interesaba publicar un libro escrito por Gabriel A. Uribarri de la Universidad del Tercer Mundo, sobre los logros del sexenio de Luis Echeverría. Anticipo por delante acepté los costos de la producción y una compra anticipada de mil ejemplares con lo que imaginé podría librar una batalla. Todo lo contrario, se hundió más el barco, pues moralmente había aceptado algo que estaba en contra de mis principios aunque no tanto de la práctica editorial. Sabía en carne propia que este populista había seducido a los intelectuales —el famoso avión de redilas directo a Buenos Aires, con gastos y tragos pagados—, había impulsado al cine y su populismo se había convertido directamente en deuda externa galopante, acompañado de un egocentrismo mayor que no escuchaba a nadie —fui ayudante de Alejandro Álvarez Guerrero —¡que descanse en paz!— en una reunión con loa veinte ejecutivos internacionales más importantes del momento que venían a discutir sobre las Inversión Extranjera Directa (IED) pues algunos deseaban hacer sus plantas en el territorio nacional— pero don Luis, sólo hablaba de su Carta de Derechos del tercer mundo. Diálogo de sordos.

Por eso duele ver cómo ahora financió AMLO esta versión desbalanceada —bien editada, por cierto—, de lo que ellos dicen fue un fraude y uno sabe que es autogol, pues no se puede engañar al público mostrando la faceta que conviene mostrar de acuerdo a sus intereses. Es otro diálogo de sordos, además de cuestionar el hecho de que esa producción millonaria fue financiada con el dinero del IFE o de las arcas del DF en manos de Arreola quien pudo partir y compartir la mejor de las partes con este fraude cinematográfico que sólo muestra una visión parcial de ese México que se merece un discurso balanceado y objetivo. (El Informador, jueves 29 de noviembre, 2007).

Las barbas a remojar

Dicen que cuando Estados Unidos de Norteamérica estornuda, a nosotros nos da gripa. Todo parece ser que el año que entra, según el panorama de Ben Bernanke, el actual presidente de la Reserva Federal, está enredado con ciertos presagios que implican riesgo, como es el tener un crecimiento moderado, menor a lo esperado, que podría localizarse entre 1,8% y si bien les va del 2.5% y, como los augurios antes del desastre, como esos que conocemos para predecir el caprichoso y azaroso clima, en esta ocasión estamos observando cómo es que está rasurando las barbas el vecino para que, como dice el dicho, pongamos las nuestras a remojar y calculemos de qué manera nos puede impactar estos augurios en casa de nuestro vecino con los que tendremos que apechugar.

Seguramente las inversiones directas se reducirán, así como se podrían atenuar los gastos que normalmente viene haciendo ese turismo en México, que sigue siendo el número uno por mucho con más de 12 millones de visitantes al año y que, sin duda, significa una buena cantidad de divisas, aproximadamente unos 7 mil millones de dólares, por lo que viene a colación que esa industria es nuestra verdadera vocación, pues hemos sido favorecidos por una geografía en donde los litorales de las playas del Pacífico, junto con las del Caribe y el Golfo de México suman un poco más de 11 mil de kilómetros que nos permite posicionarnos como «el» destino turístico en esta industria que se ha convertido en una de primera importancia y que tiene unos 15 mil hoteles en toda la República con más de un millón de cuartos y una ocupación promedio del 60%, sin dejar de considerar los empleos que generan, directos o indirectos que sabemos son casi el 60% de los que se encuentran bajo el área de servicios.

En fin, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y ojalá adelantemos con algunas estrategias que nos permitan enfrentar los riesgos de esa disminución en la actividad economía de nuestros vecinos, así como el alza en su inflación que tal parece ha sido compensado por el Banco Central donde ya no desean reducir más las tasas de interés.
Los ciclos de la economía y las burbujas que se forman, como la que acaba de tronar en aquel país relacionada con los bienes raíces, de pronto generan una reacción en cadena que afecta seriamente la economía, las bolsas de valores y el nivel de empleo, entre otras cosas.

Sin embargo, el panorama parece que va a mejorar para el 2009 y el crecimiento podrá recuperarse a niveles del 2.3 al 2.7% , con un crecimiento potencial de la fuerza laboral y la producción del trabajador estimada en un 2.5%, aunque se queda por debajo del 3.1% de la última década.

Para el 2010, estiman los expertos de la Fed, la inflación se ubicará entre el 1.6 y el 1.9%, siendo estas la metas a alcanzar, mientras mejor ponemos nuestras barbas a remojar. (El Informador, martes 27 de noviembre, 2007).

jueves, 22 de noviembre de 2007

Rodin: un monstruo entre la fragilidad de Camille y el silencio del poeta Rilke

El 17 de noviembre, hace noventa años, murió el artista Auguste Rodin en el pueblo de Meudon en Île-de-France, al sudoeste de París. Fue un gran escultor que marcó la diferencia entre la forma de expresarse del siglo XIX y el brinco que había que dar para impactar el arte moderno del XX.

¿Quién no conoce El beso como el que le da una mujer a su amante que está sentada sobre las piernas de su amado, apoyándose en uno de sus pies para elevarse y darle un beso en la boca lista para lo que se pudiera ofrecer? ¿Quién no ha visto al inacabado Pensador sentado, apoyando su cabeza —como Hércules sosteniendo al mundo—, sobre la mano derecha, apesumbrado por su destino o por sus fantasías, dejando que el peso de sus pensamientos cayeran sobre el codo que descansa en la rodilla alterna, torciendo el cuerpo para mostrar así la tensión que vivía? Estos dos desnudos fueron hechos por las manos y la genialidad de Auguste Rodin (1840-1917), un artista considerado un monstruo de la creatividad, un Balzac de la escultura, que trabajó en su taller de París con varios proyectos al mismo tiempo, algunos monumentales como Las puertas del infierno y otros más sencillos que empezaba por hacer sus esbozos a escala, en arcilla maleable, hasta que encontraba la expresión perfecta, para entonces pasarlos al tamaño que deseaba reproducirlo antes de fundirlo en el eterno bronce o esculpirlo en el blanco mármol.

Rodin era un hombre fornido que hizo y rehizo sus obras hasta que logró plasmar el movimiento mismo, congelando el instante como él lo deseaba y lo había fijado en el barro para luego eternizarlo en el bronce, expresando el deseo o la necesidad o la esperanza o, simplemente, el cuerpo que parecía estar en movimiento, fijo en el espacio. Mientras los esculpía, aprovechaba y disfrutaba, en todos los sentidos, a las modelos que colocaba desnudas de una u otra forma, observándolos desde el momento en que dejaban caer la bata de seda que las cubría, hasta que las colocaba con sus cuerpos desnudos cuando mostraban la tensión o la intimidad o la musculatura, producto de la placidez o de la angustia. El gigante escultor del siglo XIX esculpía lo que después sería el parangón para los artistas de principios del siglo XX.

Derrochó parte de su energía con la frágil aprendiz, con la hermana del poeta, con la bella escultora Camille Claudel (1864-1943), veinticuatro años más joven que su viejo maestro, a quien se entregó voluptuosamente bajo su capa negra, desnuda, a escondidas, para ser acariciada por las manos del escultor, sin importarle los restos de yeso, barro o polvo de mármol, mientras decidían si ella se convertía o no su compañera para el resto de su vida.

El primer encuentro fue en 1883. Al año siguiente trabajaba en el taller donde sirve de modelo y posa para él. Luego se pone a trabajar como escultora y colabora en varias figuras de Las puertas del infierno. Finalmente se convierte en su amante, modelo y musa por varios años. Dicen que Rodin se inspiró en ella para hace Danaïde o Fugit Amor. Pero Camille quiso controlar la vida del artista y ahí empezó el fin de su carrera y de su vida. Con ese deseo obsesivo creó un ambiente de enfrentamiento que, a pesar de la pasión vigente, sólo logró que la relación reventara: no quiere ser más la amante, sino la esposa y única mujer del escultor. En esa lucha pierde el equilibrio y la razón para ser encerrada por su hermano el poeta en el manicomio de Montdevergues donde murió treinta años después. Es hora que no nos recuperamos de esa tragedia de la que hace años Hugo Hiriart escribió una espléndida obra de teatro: Camille.

El escultor se rodeó pues, como ya vimos de una Camille, la frágil y bella escultora y también de Rainer María Rilke, el poeta del silencio que, en el otoño de 1902, huyendo de su esposa y de su hija recién nacida, para llegar a París a escribir sobre Rodin: «estaba solo frente a su gloria. Era la fama la que había llegado —empieza diciendo—, fama que no es otra cosa que la suma de todos los malentendidos con los que se rodea a un nombre».

El escultor lo contrata como secretario en 1905 y se queda hasta 1908 y por eso nos podemos imaginar el brutal contraste que había entre el poeta del silencio y el escultor que, como volcán en plena erupción, voluptuoso y lascivo, se enamoraba de todo lo que se movía con faldas, mientras su secretario con dificultades escribía: «si, sólo por una vez hubiera calma. Si lo azaroso y lo aproximativo se callara, y la risa de los vecinos; si el estrépito que hacen mis sentidos no me estorbara tanto al despertar…»

Eva desnuda y cabizbaja, había sido expulsada del paraíso y ella se tapa su rostro y oculta su pecado original con el brazo izquierdo negando con su palma abierta al fisgón y entrometido de la Biblia que no tenía el menor de los escrúpulos frente a la madre de todos, justo después de haber cometido el pecado original.

El erotismo dominó la vida de Rodin y con el cuerpo humano al desnudo se inspiraba para trabajar en los detalles y sacar de la tierra al Ídolo eterno, a esa mujer que nos mira extrañada como si estuviésemos interrumpiendo su intimidad: desnuda, descansando sobre sus piernas dobladas, echada hacia atrás para sostener el peso y la embestida del amante que está sobre ella, con las manos a la espalda y él colocando su frente amorosa sobre la suavidad del pecho de su amante, justo entre los dos senos hirsutos de su eterno ídolo.

«Soy el silencio en medio de dos notas», le dijo Rilke un día a Lou Andreas-Salomé, quien parece que fue su amante. El silencio de la escultura.

La eterna primavera, surge de la tierra para ser besada por el hombre que la espera, como esperaban a Helena, aquella del rostro que impulsó las mil naves e hizo arder las altivas torres de Ilión —como exclamaba el doctor Fausto—, que desaparecía cada año de Esparta, raptada por Paris o el invierno, para regresar puntual en la primavera, divina, adornada con el color de las flores del campo y ser bienvenida con un beso vigoroso y apasionado como el que le daba el hombre que la esperaba año con año.

Las obras de arte son un misterio. Las de Rodin no son la excepción. Pero ese misterio lo podemos descubrir si vemos algunas de sus obras como las que están en la ciudad de México en el Museo Soumaya en donde tienen una colección de obras de este escultor, para que nosotros le demos la lectura que queramos, como se acostumbra hacer con las obras de arte que, en verdad, dependen también de nuestra imaginación pues el artista sólo las sugiere y las esboza, para que nosotros terminemos haciendo la tarea y disfrutemos de esta imaginación que todo lo puebla y que está hecha de la misma sustancia que los hombres. (Día Siete, domingo 25 de noviembre, 2007).

Campanadas de la Catedral

Tal parece que algunos seguidores o mercenarios, miembros del movimiento lopezobradorcista del PRD, se molestaron por las campanadas de la Catedral mientras que su jefe o Rosario Ibarra rezumbaban en la plataforma del Zócalo, el epicentro de sus movimientos telúricos, ahora proponiendo salir a defender la industria del petróleo mexicano, que tal parece es indefendible pues pertenece al mundo anacrónico del nacionalismo y no a la modernidad de la globalización, pero con «su visión de la realidad».

Para otros resulta más bien una posición retrograda, una regresión a sus orígenes en el tropical y maltratado Tabasco, su tierra natal —donde recientemente fue abucheado— donde sólo repite aquello que aprendió en la toma las instalaciones de PEMEX, hace varios sexenios, demostrando con eso su fuerza frente a un Roberto Madrazo que sin saberlo ya era, desde entonces, el «betrüger» de Tabasco.

La molestia por las campanas de la Catedral irritó a algunos de sus seguidores o mercenarios —aunque el Pilatos-PRD pretende lavarse las manos— para irrumpir con violencia y desparpajo el recinto sagrado, como si fuese una instalación más del anquilosado PEMEX, interrumpiendo los ritos y el espacio de la Catedral Metropolitana.

El tema es delicado y no le va a beneficiar a AMLO en esa ya tan desfigurada imagen como político, pues lo que sí está claro es que puede convocar a las masas que luego se comportan como tales, para exhortarlos a lo que se le ocurra, sin mayores cuestionamientos, como debería ser la estrategia correcta de un político de la oposición y no la de un mecenas que intenta salvar a su pueblo.

En este país hay la libertad de culto y respeto por las instituciones religiosas, donde algunos de sus miembros están acusados de pederastia que tarde o temprano la Justicia se hará cargo, pero, irrumpir en la Catedral es un acto de vandalismo —como los de la APPO cuya amenaza está latente en Oaxaca— que muestra el rostro del «México bárbaro», donde las masas obedecen a sus líderes, igual como lo hacían en los años treinta las juventudes hitlerianas despues de sus reuniones en masa, como las que hacían en la plaza de Berlín para luego salir y quemar los negocios de los judíos.

AMLO insiste en que esa es la manera de actuar y esa es su agenda política y así pues, prefiere seguir provocando sin darse cuenta que está en la arena movediza —como lo he percibido hace tiempo—, donde sabemos que entre más se mueve, más de hunde y con esta irrupción violenta a ese «recinto sagrado», no hay duda que su prestigio se ha hundido y podemos decir, para señalar sus orígenes tabasqueños, está con el agua al cuello, dando patadas de ahogado, utilizando estrategias cada vez están más alejadas a lo que se establece la magnífica, aunque modificable Constitución Política, que nos señala el por qué, el dónde, el cuándo y el cómo de una vida civilizada, para quedarse al margen de la sociedad con menos seguidores, aunque él no lo crea, aterrando a una parte de la sociedad civil. (El Informador, jueves 22 de noviembre, 2007).

martes, 20 de noviembre de 2007

Los demócratas y los ilegales

La semana pasada se llevó a cabo el primer debate entre los candidatos por el partido Demócrata en los Estados Unidos y los contendientes por la Presidencia que entrarán en campaña el año que entra. Los temas, entre los ataques que hubo entre ellos, sobre todo en contra de la puntera, una yegua de corte irlandés que ha corrido por las pistas del Capitolio como acompañante y que ahora regresa para entrar en la Gran Carrera y dar la batalla frontal, es la única yegua que se atreve a correr con paso firme como precandidata venciendo a los otros que se han apuntado hasta ahora, como el Frisón de Barack Obama o el Camarga de John Edwards o Bill Richardson, el millonario gobernador Nevada, que ha recorrido varias pistas con obstáculos como Secretario de Energía, por lo que está al tanto del petróleo, y ahora con el tema tan espinoso de Pakistán con eso de la democracia y Benazir Butho; Christopher Dodd, un caballo viejo y mañoso cuya estampa nos gustó durante ese paseo cuando vimos que su paso era claro y contundente como en sus respuestas y en sus ataques, como si ya estuviese cerca de las pistas de Washington.

La mala noticia tiene que ver con el tema de los inmigrantes ilegales, a pesar de que buscan el voto hispano. Los Demócratas, más liberales que los Republicanos, podrían ofrecer una respuesta a lo que imaginábamos resolvería este tema. Pero nada, aquel que ha cruzado la frontera sin documentos es un individuo que no respeta las leyes y, por lo tanto, debe ser rechazado y sus empleadores condenados, punto.

En el debate no presentaron ninguna solución, sino todo lo contrario e irónicamente decían que México debería “darles trabajo y no mapas para facilitarles cruzar la frontera” y sólo se discutió qué funcionaba mejor, si el muro o los guardias fronterizos, como había resultado en Arkansas, donde ha bajado un 45% y han repatriado a miles.

El punto, pues, es la ilegalidad en el cruce de la frontera sin documentos, sin autorización y, si nos ponemos en sus zapatos, tienen la razón, como también la tienen en que, históricamente no hemos sido capaces de crecer lo suficiente para ofrecer los trabajos que se requieren, bien remunerados, con lo que puedan mejorar la calidad de vida.

No escuchamos propuesta, ni alternativa, como lo han hecho los miembros de la Unión Europea con los españoles, los braceros de Alemania, que recibieron inversiones que los ayudaron a ponerse en el primer mundo, además de que ahora el flujo de trabajadores entre sus miembros es libre.

Por estos rumbos la mentalidad es más bien fundamentalista blanco-anglo-sajón-y-protestante (WASP), que, paranoicos después del 11/09, sólo les interesa el cumplimiento de la ley, la represión, el castigo y la vigilancia puntual y no las posibles para tener al vecino cómodo con inversiones que nos den un empujón o con contratos de trabajo temporal como válvula de escape. (El Informador, martes 20 de noviembre, 2007).

jueves, 15 de noviembre de 2007

La nostalgia del primer amor en vacaciones

December boys o Un verano para toda la vida

Con esta película nos instalamos, una vez más, en la nostalgia de la primera vez que hicimos el amor, del verano que pasamos con los amigos a la orilla del mar o en el Lago de Chapala, de los días que nosotros jugábamos con las camisas al aire y ellas con la flor de la primavera entreverada en el pelo, desnudo el cuello y la espalda, tostadas por el sol, mostrando lo que había que mostrar y ese deseo que pululaba por los aires, como lo hacen las feromonas, fumando a escondidas y dejándonos llevar por el ir y venir de los sentimientos como el flujo y reflujo del agua que finalmente revienta en la playa sobre los granos de arena, mientras se apacigua la curiosidad, que dicen mata al gato, y saber «cómo será mi piel junto a su piel, cardo o ceniza» o cómo será eso de hacer el amor, al tiempo que la realidad nos pone contra la pared y muestra sus limites, como los que se marcan con el gis de la enfermedad, la calentura o la muerte y, de todas maneras, seguir madurando, pasar los tragos amargos y aprender que las cosas son mejores cuando las imaginamos que como son en realidad.

Todavía está en cartelera este film que no pretende más que contar bien contada una historia de la infancia lo mejor que pueden: December boys se llama en el original o Un verano para toda la vida en su traducción y está dirigida por el australiano Rod Hardy (1949-) quien decidió filmarla en ese país. Los dos títulos juntos explican la trama principal: las monjas de un orfanatorio escogen a cuatro de sus huérfanos que cumplen años en el mes diciembre —Maps (Daniel Radcliffe, el adolescente nacido en 1989 que hizo Harry Potter); Misty (Lee Cornie, 1992); Christian Byers (1993), que hace el papel de Sparks y James Fraser (1993) como Spit— y, como regalo, los mandan a pasar sus vacaciones con una familia que vive en una cabaña en la caleta que está a orillas del mar.

Nunca habían salido del orfanatorio y, de pronto, cruzan los desiertos en un fotingo, asomados para ver y descubrir el paisaje —al tiempo que uno se asoma a su propia vida, por la otra ventana de un ferrocarril que va subiendo por las Cumbres de la Tentación, pujando y escuchando el ritmo de la locomotora, hasta llegar por la noche y por primera vez al puerto de Manzanillo para pasar también otras vacaciones en un campamento sobre la playa de Salagua, donde esa noche, sin luna, escuchábamos el suave y rítmico descansar de las olas que acariciaban la arena— y ellos llegaban a la caleta, también de noche, sin saber cómo era el mar, aterrados de lo desconocido, pensando que no iban a dormir hasta que les gana el ritmo de las olas y no querer hacer otra cosa que abrir los ojos al amanecer para salir como becerros del corral a recorrer y reconocer el territorio hasta quedarse pasmados frente a la aparición —como epifanía— y antes de desmayarse, de una virgen saliendo del mar, que fue lo que uno de ellos pensaba como esa que tenían enmarcada las madres del orfanatorio y que colgaba en la pared de la dirección, hasta que se dieron cuenta que no era más que una Venus llamada Lucy (Teresa Palmer con 21 años australianos de edad) que sale semidesnuda y camina hacia ellos, descalza, con el azul del mar y del cielo como escenografía, mientras los cuatro mocosos, suertudos, se dan por enterados de esa parte que querían conocer durante sus vacaciones de verano.

La película nos lleva de la mano por el recuerdo de esos tres niños y un adolescente, con esas pequeñas aventuras que viven, con sus luchas cuerpo a cuerpo jugando y desahogando energía, marcando sus territorios sin saber cómo expresar la excitación de su encuentro con la diosa del amor y Maps, el mayor de los cuatro, que llega a conocer lo que es el amor, como Dafnis y Cloe de Longo y ahora Maps y Lucy, para seguir deslumbrados por los caminos del tiempo perdido, como se deslumbró Proust, buscándolo hasta encontrarlo y que bien sabemos puede ser un parteaguas, el paso de la inocencia al sexo —con todo y temblor de piernas— y cuando se hace el amor por primera vez y se disfruta algo que nos han dicho puede estar prohibido. Por ahí el morbo de los pequeños al tiempo de sus ansias por hacer lo imposible para quedar bien con quien podría adoptarlos.

Pero no todo es como lo imaginamos y el recuerdo se encarga de ir limando las asperezas, simplificando la geometría y evitando los ángulos obtusos, como fue su experiencia al observar de cerca la muerte, que no deja de ser para ellos una idea abstracta y vaga, pues los jóvenes no creen que les corresponde pero que, de pronto, toma cuerpo y se muestra con todo y sus ojeras de mujer; por el otro lado, la experiencia del amor y todo en esas mismas vacaciones.

El pasado lleno de contrastes y las vacaciones de verano hacen la trama principal de esta película y, como colofón, los volvemos a ver para saber quien está vivo todavía desde aquel verano que se recuerda por toda la vida. (El Financiero, lunes 19 de noviembre, 2007).

UNAM y las pruebas de fuego

Este miércoles se dio a conocer que el Dr. José Narro Robles sería el reemplazo del Dr. Juan Ramón de la Fuente como rector en la UNAM. Como las viejas malas costumbres, tanto el sindicato, como los líderes estudiantiles, han de estar preparando algunas pruebas de fuego, como las que tienen que pasar los recién llegados o como las que teníamos que librar, hace años, cuando ingresábamos a la universidad y que eran unas pruebas sádicas, crueles y despiadadas donde los viejos estudiantes marcaban su territorio y probaban el aguante de los alumnos recientes con actos más bien enfermizos.

La Junta de Gobierno decidió que fuera José Narro Robles el nuevo rector, quien fuera director de la Facultad de Medicina y colaborador cercano del rector de la Fuente. Ahora tendrá varios retos a vencer: la tarea que realizó el doctor de la Fuente durante los ocho años que estuvo a cargo de la Universidad y que se ha considerado excepcional, así como el hecho de haber mantenido el orden y la paz de los estudiantes y trabajadores de la UNAM.

También se va a enfrentar a varias cuestiones como las que han señalado Guillermo Sheridan y Gabriel Zaid, que no le ven remedio alguno al gigantismo de esa institución ni que mejore su nivel académico, una de las tres razones de ser, entre la investigación y la difusión cultural.

Sheridan insiste que «la inteligente UNAM no ha podido responder(se) la pregunta esencial de Gabriel Zaid, quizás porque ni siquiera se la ha hecho: ¿alguien ha demostrado que una comunidad universitaria de 400 mil personas es mejor que cuarenta comunidades de 10 mil?»

Las pruebas de fuego son el equivalente a las perradas de los años sesenta que buscaban degradar a los de nueva incorporación rapándolos, emborracharlos, llenándolos de chapopote y pegándoles plumas para que desfilaran en público, demostrando así quien era el amo de ese territorio. Mala costumbre que, por fortuna, se ha eliminado.

Pero sin duda, las nuevas autoridades pasarán por el equivalente a estas pruebas y por eso, el STUNAM y los líderes estudiantiles han de estar preparando las pruebas de fuego con las que calan y miden la capacidad del nuevo rector, su habilidad para negociar, la solidez de sus criterios para saber hasta dónde están sus límites. Desconocemos cuáles serán estas pruebas y si estarán formuladas como conatos de huelga o el pedimento y aceptación de nuevos «logros» sindicales.

Pendiente estaría la posibilidad de «desmantelar el oneroso y descomunal sindicato ‘independiente y democrático’, empeñado en engordar, en subastarse políticamente y en tener cada vez mayor injerencia en los asuntos académicos, como un poder paralelo; fortalecer, con criterios académicos, los sistemas de autoridad, de vigilancia y de evaluación; elevar la calidad académica y quien pueda pagar, que pague y el que no, y lo merezca, que sea becado», como lo propuso Sheridan desde hace tiempo y que nadie le ha hecho caso a esos pendientes de la agenda imaginaria. (El Informador, jueves 15 de noviembre, 2007).

martes, 13 de noviembre de 2007

El termómetro de las elecciones

Una manera de medir la influencia del partido en el poder es con los resultados de las elecciones en los Estados de la República durante el sexenio. Por eso es importante lo que ha sucedido en Michoacán, pues es un Estado, desde hace casi un siglo, que parece ser el territorio de Tata Lázaro quien, en su momento representaba al PRI donde militaba su hijo Cuauhtémoc, fundador del ahora Partido por la Revolución Democrática quien luego apoyó para la gubernatura a su hijo Lázaro, nieto de don Tata, quien termina con un razonable y civilizado sexenio, para pasarle la estafeta a quien haya resultado triunfador —como parece que ya lo sabemos— en estas elecciones en donde compitieron Salvador López Orduña por el PAN y el Partido Nueva Alianza; Jesús Reyna García por el PRI y, por la alianza entre el PRD, PT, Convergencia y el Partido Alternativa Social Demócrata, Leonel Godoy Rangel; el Partido Verde, ¡sí señor!, decidió irse a la cargada y ahora fueron con el PRD y, aunque tratan de confundir, no lo logran pues sabemos con quien andan, y por eso podemos decir quiénes son: ahora anduvieron con el mejor postor (como ha sido en su momento el PAN y luego el PRI) con tal de mantener su registro y siga cobrando las cuotas millonarias que se reparten en familia.

Las presidencias municipales copadas por los narcos menudistas, han promovido al PRI en ese corredor donde gustosos se embarcan en lo que llaman una lucha electoral y que más bien es territorial, al tiempo que Felipe Calderón, michoacano de nacimiento, ha invertido buen capital político para luchar en contra del narco y de la violencia que se ha generado en ese territorio federal.

Si bien los priístas y perredistas se han dividido las fuerzas de una manera más o menos homogénea, el PAN que se había impuesto en las dieciséis ciudades más grandes, Zamora, por ejemplo (¡hay Marthita o no te olvidaré!), Sahuayo, Morelia (cuyo alcalde fue el candidato del PAN y de FCH), La Piedad, Jacona, Hidalgo y Uruapan que juntas suman el 52% del electorado, de unos tres millones de votantes. Por los resultados, tal parece que el PAN resultó ser el derrotado, perdiendo la alcaldía de Morelia y, sin poder ganar la gubernatura.

Tal parece que hubo un voto diferenciado para quien resultó el ganador —en el conteo rápido— para el puesto de Gobernador y que ha sido para el perredista Leonel Godoy, quien suma el 38% de los votos, versus el 34% del PAN y el 25% del PRI.

El triunfante Godoy declaró su apoyo al presidente Calderón marcando, desde ese momento su territorio pues, como bien dice: «si el 96% de los recursos presupuestales vienen del gobierno federal, es absurdo negar esa relación que debe ser más bien de colaboración».

El termómetro del partido en el poder federal no ha logró que la temperatura subiera lo necesario para acabar con la inercia cardenista. Algo aprenderán. (El Informador, martes 13 de noviembre, 2007).

jueves, 8 de noviembre de 2007

Dime qué colores te rodean y te diré cómo te ves

«Homenaje al cuadrado» de Josef Albers (1888-1976)

«Josef Albers, es un profesional seguro de sí mismo. Cuando se refería a él, siempre decía que era un principiante; fue un artista aferrado a sus opiniones que enseñaba a sus alumnos para que descubrieran por sí mismos lo que está detrás de las cosas; era maestro estricto en sus demandas, pero con un corazón blando como la mantequilla de Westfalia que tanto le gustaba embarrar en el pan de centeno», escribió Brenda Danilowitz, curadora de la Josef & Anni Albers Foundation en Bethany, Connecticut, en un libro total que deberíamos tener en nuestra biblioteca: Josef Albers: to open eyes. The Bauhaus, Black Mountain Collage and Yale, publicado hace poco por Phaidon y que he disfrutado como pocos libros, hojeándolo y leyendo la biografía de Albers para conocer los experimentos que hizo tan de vanguardia, hasta llegar a entender su vida y un poco más de su obra. Cuando pienso en él, pienso también en Andrés mi hermano, un gran arquitecto que transitó por la Bauhaus en los años cincuentas y asocio estas dos vidas dedicadas a experimentar para llevar sus oficios a la máxima expresión posible, sin importarles ninguna otra cosa.

La semana pasada se inauguraron dos exposiciones: «México inspira. Arte abstracto de Josef y Anni Albers» en el museo de San Ildefonso y el «Homenaje al Cuadrado» en la Casa Luis Barragán en donde han montado doce pequeños óleos que eran parte de esos ejercicios que propuso a sus estudiantes en la Universidad de Yale desde 1950, y con los que siguió trabajando hasta el día de su muerte en 1976, para que ahora podamos revisar su vigencia y disfrutemos de la experiencia en esa búsqueda en la relatividad de los colores como lo demostró de manera práctica con los diferentes cuadrados que hizo, uno dentro del otro, con distancias y proporciones específicas, para ejemplificar lo que es «ver los colores» y lo qué sucedía en cada caso para aprender a ver y descubrir lo que pasa cuando el centro es amarillo —color yema de huevo— y el siguiente cuadrado es claro y los otros dos externos tienen tonos más claros o oscuros o todo al revés. Los juegos y las combinaciones infinitas que se pueden hacer con la paleta de colores directos es como la música que se puede interpretar con las teclas de un piano.

Josef Albers nació en Alemania (1888-1976), fue maestro de la Bauhaus en los años 20’s donde pudo experimentar, como lo hizo durante su vida, con las formas, los colores y los volúmenes, siendo su lema el de «educar haciendo», como proponía John Dewey (1859-1952), padre de la filosofía progresista, para que fuese el ojo el que aprendiera a ver los juegos entre los colores que lo rodean y poder concluir, sin duda, que «no hay otra cosa más relativa en las artes que el color».

Mientras que Kandiski les preguntaba a su alumnos: ¿cuál es el color que más se parecía al canto de un canario o al mugido de una vaca o al silbido del viento o a un látigo o a una tormenta?, que, por cierto, me encantaría responder, Albers los puso a trabajar empíricamente para que fuesen ellos los que descubrieran lo que está detrás de cada cosa. Deseaba que sus alumnos buscaran y experimentaran «la interacción del color» y que sacaran sus conclusiones y ojalá se sorprendieran, por ejemplo, de tener dos colores que parecen ser diferentes cuando, en realidad son los mismos pero que por estar rodeados por diferentes tonos, producen una ilusión óptica.

La modesta exposición en la Casa Barragán sirve para ejemplificar estos experimentos e imaginar cómo es que invitaba a sus alumnos a aprender a ver y a encontrar los contrastes, las transparencias y la aplicación de los colores. Él no enseñaba pintura, enseñaba a ver y más tarde, se dio cuenta que enseñaba filosofía.

Albers trabajó como hormiga concentrado en la interacción del color y en la yuxtaposición de los objetos y en la búsqueda de esas armonía con la que podía retar a la inteligencia y a la sensibilidad, haciendo franjas o, dejando los cuadrados a un lado, por un momento, usaba las hojas que caen de los árboles en el otoño para jugar con ellas colocándolas sobre en diferentes fondos de colores.

Anni Albers, su esposa, fue una de las diseñadora de textiles más importantes del siglo XX y una mujer de primera magnitud que lo sobrevivió más de una década. Los dos viajaron a México muchas veces, cosa que disfrutaban mucho, pues les encantaba el clima, los colores, la brutalidad del paisaje, la tierra mojada, los indios, la tejedoras de Oaxaca, la geometría de las ruinas y los contrastes entre los colores, es el más relativo de los medios en el arte».

El arquitecto Luis Barragán lo conoció y admiró su obra. Por eso se exponen estos óleos en donde juega con los amarillos para descubrir lo que sucede en su relatividad. Dime qué colores te rodean y te diré cómo te ves, es el resultado de estos experimentos y de la interacción del color que trabajó siempre sin pretender hacer una obra maestra, como resulta que son. (El Financiero, lunes 12 de noviembre, 2007).

miércoles, 7 de noviembre de 2007

La acción de perfil bajo

Ahogado el niño, se tapa el pozo, como dicen que sucede y mientras se azotan por los cuatro vientos los huracanados dimes y diretes de Vicente Fox y Manlio Fabio Beltrones, donde el primero mantiene una insoportable actitud protagónica y retadora, y el segundo, se esconde tras el escudo priísta que todo lo defiende, mientras sus acusaciones entran por un lado y salen por el otro sin dejar más rastro que un resquemor inoportuno y el deseo de que un día aclaren su situación con datos demostrativos y precisos antes de que sigan causando más molestias, tenemos, por otro lado, a un Felipe Calderón Hinojosa que, sin hacer tanta alharaca ha estado donde tiene que estar, coordinando las acciones, lo mejor que puede, para rescatar a una población que ha sido víctima de los golpes de la naturaleza y, tal parece, por no haber invertido en lo que debieron hacer para mejorar la situación geográfica que los tiene, desde siempre, en desventaja y bajo el nivel del río Grijalva.

Ahora lo que queda es atender la logística, las estrategias inmediatas y que no cause más víctimas, sino que las salve de la angustia a los sobrevivientes y los mantenga con vida para que luego puedan enfrentar su realidad e inicien un nuevo camino. Mientras, no nos queda más que la solidaridad del resto de los mexicanos, junto con la de los Estados vecinos para que puedan recibirlos y continúen una vida de exilados pues, la reconstrucción, implicará mucho trabajo de limpieza, reconstrucción, acarreo de lo desechable y ojalá aprovechen con buenas decisiones pensando en el futuro y sabiendo que estos fenómenos, como los que se están dando, pueden volver a dejar caer la espada de Damocles que pende sobre ese territorio bajo el nivel de los caudalosos ríos.

Ojalá, digo, porque justo es lo que se requiere en estos casos: con una buena política que convence y busca el beneficio de la población aunque la medicina sea amarga. Luego, pensar en la agricultura destruida y en el empleo y, para eso, la posible migración a otros estados, como sucedió a finales de los ochentas, después del temblor en la ciudad de México cuando varias hordas de chilangos se fueron hacia el norte, por el bajío y que llegaron hasta la perla de Occidente y algunos de sus habitantes, aterrados, proponían grafitiando en las camisetas: «hagan patria, maten a un chilango».

Por eso digo que es oportuno reconocer el esfuerzo que está haciendo Calderón, esfuerzo de bajo perfil pero que busca ser eficiente en estos días donde la tristeza ha llevado a quebrar los ánimos de dos que tres reporteros de la TV que, no pudieron controlar la angustia y los sentimientos del panorama tabasqueño. Un bajo perfil bajo que contrasta con los fuera de tiempo de Fox y de su Lady que, como Macbeth, está provocándolo para que demuestre ser machito y que ha acabado, entre otras cosas, con el sueño y con su prestigio. (El Informador, miércoles 7 de noviembre, 2007).

martes, 6 de noviembre de 2007

Una catástrofe anunciada

El temblor de 1985 fue un desastre (del griego «mala estrella») en la ciudad de México y puso de manifiesto la vulnerabilidad del equilibrio que se requiere para sobrevivir y para prosperar, provocando que saliera a flor de piel aquello que se hizo mal, entre otras cosas, los permisos de construcción que no consideraban sostener un temblor de 7 grados Richter o más (no «grados Richard», como decía Bebeto); la mayoría de los edificios que se cayeron o que quedaron inservibles habían sido construido para el gobierno, con lo que brilló el cobre de los constructores que mataron a la vaca y los que le agarraron la pata.

En la catástrofe de Villahermosa se rebasó cualquier medida que pudo haberse tomado, excepto que ya sabían desde hace tiempo que la ciudad está bajo el nivel del río Grijalva y del Carrizal, dos serpientes que forman una herradura ahogando ahora a su población como nunca antes se había visto en México y con la misma causa como lo que sucedió en Nueva Orleáns.

Nos podemos imaginar la cantidad de problemas que está enfrentado su población víctimas de esta catástrofe o lo que padecen los gobiernos estatal y federales para resolver, a corto plazo, las necesidades de por lo menos medio millón de damnificados que de pronto se quedaron sin nada y que han salvado la vida de milagro, no, de milagro no, en realidad la salvaron por la feroz actividad de miembros del ejército y la marina, así como el apoyo de una sociedad civil que ha podido sacar a su gente atrapada en las azoteas, como lo hemos visto en unas imágenes dramáticas para no ser arrastrados por Caronte, el barquero del Hades.

El desánimo que sufre la población por la magnitud del desastre podría convertirse en fuerza, gracias al instinto de sobrevivencia que anula la pena de las pérdidas materiales para ganar por el deseo de vida que, sumado al apoyo que reciban de inmediato, puedan librar de la pesadilla y tengan las fuerzas suficientes para volver a empezar de la nada, en una ciudad que seguramente va a cambiar su fisonomía, convertido el oriente en una laguna en donde hay que reubicar a parte de la población en otras zonas sobre el nivel de los dos ríos que no han podido contener su caudal desbordándolo.
Será una o dos décadas la que van a necesitar para volver a estar donde se encontraban ayer. Una década para definir los nuevos límites para la construcción de las casas o edificios habitacionales, mientras se resuelve el desempleo, el abastecimiento y la administración de las inversiones que requerirá esta población para ir reconstruyendo su vida y su infraestructura.

Se dice fácil eso de volver a empezar con lo que se pueda, sí, se dice fácil, pero qué difícil es imaginarse que uno pueda perder todo —poco o mucho, no importa—, todo, menos la vida. Sólo queda la solidaridad de nosotros para que, ojalá, sobrevivan su pesadilla. (El Informador, martes 6 de noviembre, 2007).

jueves, 1 de noviembre de 2007

Los 2,501 fantasmas de los migrantes

Forum Universal de las Culturas Monterrey 2007

Entre los restos de la más antigua fundidora de acero de México, a un lado del río Santa Lucia, puede uno salir a caminar y pasar por el rincón de la palabra o el teatro de los sentidos o la fragua del mundo y el gigante del horno 3. Un poco más lejos, pasa uno por el teatro de las artes y el cabaret o se encuentra uno con las producciones del teatro de la calle a un lado de los gambusinos que tienen los mejores platillos de todas las culturas y, por allá, hacia el poniente, por los jardines del Parque Fundidora, podemos ver las piezas que Alejandro Santiago (1964-) instaló: son 2,501 «monos de lodo», como les decían en su pueblo a quien fuera a confirmar la locura que hacía este artista del barro desde que llegó del otro lado a la Sierra Norte de Oaxaca, a su pueblo natal de Teococuilco y se dio cuenta que nadie fue a visitarlo porque todos se habían ido al otro lado a probar suerte. Por eso, Santiago decidió hacer un retrato en barro de cuerpo entero de cada uno de los ausentes, según las descripciones que le daban los que se quedaron: altos o chaparros, gordos o flacos, con esposa e hijos y así, en seis años, hizo 2,500 paisanos en barro. Su hija retrató al último de esta obra: era la versión de su padre, el artista oaxaqueño que, con esta pieza, completó los 2,501 prometidos para exponer su instalación en el Forum Universal de las Culturas Monterrey 2007, donde los colocaron por los jardines, antes de que lo hiciera el artista por las veredas o en los patios de las casas de ese pueblo fantasma donde también habían desaparecido las veredas de piedra como las que recorría cuando era niño.

La instalación es un premio para los regios pues, con esta obra, lograron, como buenos expertos en esta materia, fundir el arte y el sufrimiento que produce la ausencia con la reflexión política: aquella expresando el silencio, la esperanza, el vacío, la tristeza y el dolor del abandono, entre otras cosas, y ésta, con las manos cruzadas, desesperados e impotentes, tratando de negociar acuerdos que no se concretan.

Cuando uno camina por la orilla del claro río de Santa Lucía, se oye el golpeteo lejano de una máquina infernal que sacude el agua del río apacible para producir un oleaje inesperado que estorba en ese paisaje y así, nos acercamos a ese ejército de fantasmas migrantes de colores, distinguidos claramente en su sexo por sus genitales de barro, el 1 o el 0 binario de cada persona.

Algunas de ellas tienen sus rebozos sobre la cabeza y casi todos están con los brazos cruzados en el pecho, como si quisieran reconocer el débil latir de su corazón; unos con calzones de manta blanca, otros con mezclilla que bien resiste las friegas; otros más, de color barro o grises y todos esperando que suceda algo en lontananza, como si ellos, que son los que se han ido, esperaran que llegara Hermes con alguna novedad o con la remesa en dólares que no falla para el alimento de los mayores que ahora, sin esa mano obra, descuidan el campo y se hunden en su miseria.

Los rostros son de dolor o de sorpresa, como si ellos mismos nos estuvieran viendo a los que los observamos. Nos conmueve su soledad y, con un pequeño dolor de estómago, sin poder entender dónde está la ganancia y sí, la pérdida, nos quedamos en silencio viendo a estas esculturas que expresan la lucha entre la inanición y la muerte para jugársela y abandonar su pueblo desde la infancia.

Alejandro Santiago fue uno de ellos. Por eso su hija hizo la última pieza, pero, como los oaxaqueños traen esto del barro, del arte y el color o la fantasía en la sangre, pues lo han mamado entre la sierra, las pencas y el mezcal, Santiago regresó hecho un artista y dedicó estos seis años a esta obra conmovedora que se puede disfrutar de cerca, a un lado de la modernidad de un Monterrey encerrado, felizmente, entre las montañas: entre el cerro de la Silla, a tiro de piedra que vemos ahora gracias a la transparencia de su aire, paradójicamente convertido en la ganancia al cierre de la primera y gigantesca fundidora en México, dejando otra región más transparente del aire, mientras los fantasmas de la migración aúllan su soledad cristalina.

Es, tal vez, la instalación más preciada del Forum Universal que está pleno de otras maravillas, como son los títeres del «Teatroarte-Cuticchio», Patrimonio de la Humanidad; o el espectáculo emblemático —espectacular— de Jorge Arturo Vargas o el principio de la incertidumbre con obras de veinte y tantos artistas: el rompecabezas de Ale de la Fuente con 10 mil piezas imantadas, o la incertidumbre del alce —navideño, por cierto— azorado frente al cazador furtivo en la instalación de Álvaro Castillo o los 10 mil vasos con agua evaporada con restos de tinta de Pablo Rasgado dejando huellas silenciosas de la tinta escapando del agua.

Pero los fantasmas migrantes no se olvidan, ahí están con sus rostros adustos, horribles, torcidos, con la cabeza inclinada, sin moverse, escuchando el paso del viento que parece que saben eso de que «lo demás es silencio». (El Financiero, lunes 5 de noviembre, 2007).

miércoles, 24 de octubre de 2007

El pintor, el poeta, el arquitecto y Machila Armida, entre otros retratos de Diego Rivera

Retratos de Diego Rivera en el Museo Dolores Olmedo

La exposición que inauguró la semana pasada Carlos Philips Olmedo en el Museo de Dolores Olmedo en el barrio de La Noria en Xochimilco, es única porque nos permite ver y disfrutar de golpe y porrazo varios de los retratos que hizo Diego Rivera (1886-1957) en diferentes épocas: desde el retratito a lápiz sobre papel que hizo de su madre cuando tenía 10 años de edad y otro, también a lápiz, que lo hizo en 1898 cuando estudiaba en la escuela nocturna de la Academia de Bellas Artes y que resulta ser un dibujo perfecto de una mujer. Es asombrosa la calidad que tenía a esa edad, como si con esto demostrara el don con el que nació y la capacidad que tenía para representar, desde niño, las formas, los colores y, en este caso, los rostros expresivos de las personas.

Podemos ver retratos figurativos, pasando por los deliciosos retratos como ejercicio del cubismo como los que hizo durante sus años en Europa a principios del siglo XX, como es el de La maternidad (1916), un retrato de su primera esposa, la guapa Angelina Beloff retratada mientras amamantaba a su hija, y que es parte de la serie donde juega al cubismo «representando la fragmentación y la simultaneidad de la forma», tan de moda en esas épocas en París.

El pintor (1913), cuyo modelo fue su colega y amigo Alexader Zinoviev, retratado paleta en mano y en tonos cafés oscuros y grises, con una camisa blanca moteada con puntos negro y una corbata de moño. Tal vez fue su respuesta al maravilloso retrato que Zinoviev le había hecho en 1913 —y que está a la entrada de la exposición—, un retrato de cuerpo entero, con Diego a los 27 años de edad, embarnecido como parece que siempre fue, parado de frente a esa escenografía que pudo haber sido el «gran teatro del mundo», pisando una celosía palaciega en blanco y negro, con un bastón purépecha que lo sostiene con la mano derecha y, en la izquierda, su sombrero de fieltro; elegante, con traje de tres piezas, corbata oscura, con la mirada al suelo, como si estuviera huyendo de sí mismo o estuviese avergonzado.

El arquitecto (1915) Jesús T. Acevedo (1882-1918) a quien retrató tres años antes de que muriera este intelectual quien fue, junto con Pedro Henríquez Ureña, un entusiasta promotor de la convivencia entre los clásicos y la cultura nacional, tal como escribió en sus Disertaciones de un arquitecto, publicado póstumamente, donde encontramos las conferencias y apuntes de los viajes que hizo por España donde vivió exiliado en 1916, antes de partir rumbo a los Estados Unidos para morir allá dos años después.

El poeta (1916) Maximiliano Volonchine, hecho al estilo cubista, con colores oscuros y otros francamente fuertes: como es el azul cielo, que está junto al anaranjado y que llaman mucho la atención; su barba la descubrimos entre los planos geométricos que enmarcan a su pelo largo y bien peinado. Nada tiene que ver con el otro poeta Lalane (1936) que retrató años después en un retrato figurativo como todos los que hizo en México, donde vemos a este poeta sentado en un equipal con las piernas estiradas, cabizbajo, con una barba de candado y punta de chivo, elegante, como se vestían en esas épocas los poetas, meditando o recordando algo que después de haber posado, seguramente se reiría, pues tiene ese gesto en donde parece que recordaba algo placentero.

En los años treinta Diego Rivera se encontraba en la cima de su carrera: había concluido el mural del Palacio Nacional, estaba por empezar los cuatro paneles del Bar Ciros’s del Hotel Reforma en la Ciudad de México. Por esos años se dedicó a la obra de caballete y durante los 40’s retrató a medio mundo, incluyendo a varias mujeres que conformaban el cielo estrellado del cine de oro: María Félix (1948), sosteniéndose con la mano derecha su chal para no mostrar sus frondosos pechos; o el poema que le hizo retratando a Dolores del Río (1938) de medio cuerpo, con sus ojos «mexicanos» exagerados y un vestido blanco de algodón donde nos muestra su cuello y hombro desnudos.

O el de María Cecilia «Machila» Armida, que le llama Macuilxóchitl, hecho en 1952, cinco años antes de que muriera el pintor y diez años antes de «Machila» fuese la amante, entre otros, del escritor Alejo Carpentier, con quien tuvo una relación apasionada, pues sabemos que le escribía cartas con un delicioso contenido erótico como esta que le escribió el 14 de enero de 1914: «Tengo un recuerdo que me obsesiona dulcemente: aquél de mi llegada a tu casa, una mañana, en que viniste a abrirme, y sin tener tiempo siquiera para cerrar la puerta, son besamos, ¡cómo nos besamos!, ¿te acuerdas?» Machila era una bella mujer que invitaba a unas comidas espectaculares, era una mujer frondosa, como fruta tropical que se antojaba y se proponía como postre y Diego hace que ella sea parte de esa «naturaleza viva», llena de colores y sabores. (El Financiereo, lunes 29 de octtubre, 2007).

jueves, 18 de octubre de 2007

Un poema del silencio en medio de la tormenta

Luz silenciosa de Carlos Reygadas

Todo se mueve a ritmo pausado como es el de la naturaleza y todo sucede así en la pantalla grande. A los urbanos nos parece una progresión lenta, pero si la entendemos, justo desde que empieza la obra, entonces le daremos toda la razón al Time Magazine, sí, efectivamente se trata de «una obra maestra» esta película escrita y dirigida por Carlos Reygadas, una obra maestra donde usted podrá disfrutarla mucho si acepta ese ritmo con el que filmó cada una de las escenas: desde el amanecer y el despertar de los animales y los grillos con sus cuerdas vibrando amorosas o la familia Wall, una de los tantos menonitas de Chihuahua que amanecen a la salida del sol, limpios y peinados, alrededor de la mesa, en silencio, dando gracias al Señor, mientras Johan, el padre de la familia (Cornelio Wall) está pasando por una crisis amorosa que amenaza a todo lo que lo rodea, como las negras nubes de la tormenta, especialmente a Esther, su mujer (Miriam Toews), quien ha parido, uno tras otro, siete hijos sentados, a esas horas de la madrugada, en silencio, listos para hacer lo que les ordenen.

El contexto. Lo domina la Naturaleza que es el actor principal de toda la obra y que aparece siempre en su máxima expresión, tanto, que nos puede dar un poco de agorafobia y que, a veces, nos desconcierta. Pero ahí está siempre, antes, en o después de cada escena, con expresiones mayores o menores, mayores como el amanecer o menores como la flor de verano que vemos en detalle cuando la pareja se levanta para bañarse en el estanque de agua o esas otras flores del campo tomadas por la cámara a ras del suelo, como preludio del encuentro amoroso entre Johan y Marianne, la amante (María Pankratz). Se trata de un romance pastoril del siglo XXI siempre acotada por la Naturaleza plásticamente como es el sol o la lluvia que cubre todo el horizonte, el maíz o el rastrojo, o sonoramente con el canto de los grillos, el mugido de las vacas, el lastimero y lejano aullido del lobo o el zumbido de las moscas.

La fotografía. Impecable que deja pasar, cuando se le antoja, unas filtraciones de luz elípticas de colores como si fueran una ilusión, una hada o una aparición. El «close up» es brutal, el acercamiento que hace de ellos y ellas: las gotas de sudor, las pecas, las arrugas que el tiempo deja como lo hace en el campo el hombre con los sus surcos. Imágenes que van acompañadas por el sonido ambiental amplificado: las moscas volando, el moscardón o las delicadas y silenciosas mariposas que, ligeras se escapan como el alma.

La trama. Carlos Reygadas leyó El cuento de invierno de William Shakespeare, esa tragicomedia donde pudo escribir con un nuevo estilo o la Bella durmiente de Charles Perrault, en donde disfrutamos de la posibilidad de que haya en esta vida, sin importar lo que hayamos hecho, una segunda oportunidad y esto, para los espectadores, es esperanzador. La trama de Luz silenciosa gira alrededor de este tema.

El ritmo. Tiene usted que olvidarse de todo lo que ha visto hasta ahora en el cine o en la TV. Este es el estilo de Carlos Reygadas, como lo dijo la noche que la vimos en la sala del Cinépolis. Ese estilo tiene que ver con el ritmo que desea expresar lo que esta viendo, dándole una duración a cada escena y el tiempo que necesita, para que, sin correr, como estamos acostumbrados, nos vayamos con calma disfrutando al máximo cada escena y esto es más congruente con lo que trata de expresar: se trata de la vida pausada en el campo, aunque esté amenazada por los nubarrones del amor y ese ritmo es el que se viven los actores de esta obra que nada tiene que ver con la metrópoli.

Lo muestra desde la primera escena con ese amanecer y termina con una puesta de sol al ese mismo ritmo. En medio, está el beso largo, tan largo que lo hace real, incómodo o la tormenta, cuando van por la carretera, o los silencios que se sucedan en cada escena cuando hablan entre ellos y que son tantos que creemos ha compuesto una poema sinfónico; o el corte del rastrojo, donde la maquinaria nos parece diabólica; o los amantes cuando hacen el amor: entre el sudor, el gemido contenido y el placentero orgasmo o las lágrimas; o cuando Esther nos abandona en medio de la lluvia y la cámara aguanta todo el tiempo que es necesario, todo el tiempo del mundo.

La locación. Es el campo menonita de Chihuahua, donde Carlos Reygadas fue durante cuatro años para escribir el guión y convencerlos de que aceptaran filmarlos. Gracias a Cornelio Wall se hizo el año pasado este romance inimaginable en esta sociedad donde nos muestra todo: la culpa, los ritos, su estilo de vida; las casas limpias albeando, la austeridad en la que viven, su integración con la naturaleza, el canto de los pájaros o el baño (como las aguas termales de las Capetillo en Chapala) o la ordeña automática (como la del rancho de mi padre con sus vacas Jersey) o la luz silenciosa, la «Stellet licht», como dicen los menonitas en su alemán del siglo XVI con el que hablan. Un romance sinfónico, un poema del silencio en medio de la tormenta. (El Financiero, lunes 22 de octubre, 2007).