lunes, 12 de febrero de 2007

La agenda presidencial

No cabe la menor duda que el presidente Calderón ha enfocado sus baterías, durante estos primeros días de gobierno, a temas prioritarios como son: la seguridad, que implica una lucha larga y penosa contra el narcotráfico; la creación de un buen ambiente para que se lleven a cabo las reformas a la Constitución que nos permita movernos mejor dentro de realidad que parece rebasarnos; mejorar la educación que es la base del futuro económico del país y del desarrollo sustentable y, por último, avanzar de ser posible en las negociaciones relativas a la migración y a la mano de obra en los Estados Unidos.

Calderón insiste en mantener la lucha contra el narcotráfico el tiempo que sea necesario y, sin cantar victoria, pone todos los días el dedo en la llaga, hasta llegar a ser secundado por el Secretario de Hacienda que ha asignado un mayor presupuesto para esa causa.

En estos primeros días de gobierno ha demostrado una actitud de conciliación y una estrategia que evade los enfrentamientos, tratando de sobrepasar a las distintas corrientes, con tal de lograr los objetivos y se avance desde la Constitución misma, en la construcción de un México moderno, alejado del populismo regresivo, evitando así la falta de crecimiento y remontar la modernidad. Hasta el día de hoy, sólo hemos oído discursos favorables a la integración de las diferentes corrientes para que se avance, hasta donde sea posible, en la agenda legislativa y se llevan a cabo las reformas a las leyes del trabajo, de la energía y las del Estado.

También entra en su agenda el tema de la educación y las alternativas para mejorarla, poniendo en juego las diferentes estrategias y herramientas. Aparentemente sigue apoyando el proyecto de Enciclomedia que, desde hace relativamente poco tiempo, se ha convertido en un parteaguas —como juez y parte— de la educación básica y que podrá, si le dan tiempo para instalar las nuevas versiones y que usen, mostrar sus beneficios a mediano plazo.

También en la agenda está la visita de varios mandatarios. El primero en la agenda es el presidente Bush que viene, seguramente, a confirmar su apoyo y beneplácito al tema del narcotráfico y mejorar lo que se pueda en ambos lados de la frontera; el segundo tema, más álgido, tiene que ver con las alternativas para la migración y las estrategias para aprovechar la mano de obra temporal que necesitan en ese país, con esos temas que están trabados por la maldita xenofobia estadounidense extremista que levanta muros y mata a los ilegales que andan por las orillas del río Bravo.

En esa reunión también estaría pendiente la promoción de las nuevas inversiones que nos permitan crear más empleos, de este lado de la frontera, de tal manera que sus vecinos del sur vayan creciendo y cerrando la distancia entre el primer y el tercer mundo y con estos apoyos lograr el crecimiento que necesitamos, entre otras cosas, para abandonar los lastres tercermundistas que andamos cargando desde hace siglos. (El Informador, martes 13 de febrero, 2007)