viernes, 16 de febrero de 2007

Peer Gynt y otras leyendas con la OFUNAM

No podía estar mejor el programa que nos ofrece la OFUNAM este fin de semana: primero que nada, la orquesta estará dirigida por José Guadalupe Flores quien llevó en su momento a la Orquesta Sinfónica de Jalisco hasta la cúspide de sus interpretaciones y ahora dirigirá a la orquesta de la UNAM con un programa enraizado en tres leyendas diferentes: la Tocata, dos Sinfonías y Moresca de L’Orfeo de Claudio Monteverdi (1567-1643), considerada la primera ópera; luego, la soprano Irasema Terrazas interpreta el poema sinfónico Luonnotar de Sibelius (1865-1957), seguida de un poema de Liszt (1811-1886), el Orpheus, que sintetiza el pensamiento romántico y, para cerrar con un broche de leyenda, escucharemos la versión de la suite Peer Gynt de Grieg (1843-1907), inspirado en la obra de Ibsen (1828-1906).

La leyenda de Orfeo ha sido tema para algunas obras pastorales y La favola d’Orfeo marca el punto de arranque de la ópera, «el arte de las artes», pues incluye, música, drama, actuación y canto. Vincenzo Gonzaga, el duque de Mantua le encargó a Monteverdi que le pusiera música a la letra de esa leyenda en donde un pastor cuenta cómo Orfeo ama profundamente a Eurídice y es feliz por haberla encontrado; por eso invita a las ninfas y sus amigos pastores a celebrarlo; pero, como en este mundo tanta felicidad no es posible, mientras Orfeo recuerda su infancia, hay una noticia fatal: Eurídice ha muerto mientras recogía flores: la había picado una serpiente. De ahí en adelante, Orfeo lucha para rescatarla del Hades y casi lo logra, si no hubiera volteado a verla mientras la sacaba de entre todos los muertos. Sin resistir la tentación se queda Eurídice en el Hades para siempre. Orfeo llora y Apolo le ofrece la inmortalidad para llevárselo a las alturas. Desde ahí podrá contemplar a Eurídice per secula seculorum. La ópera se estrenó en 1607 durante el carnaval de Mantua y, en los siguientes años, Monteverdi exploró más este género de obras musicales.

Sigue una leyenda finlandesa tomada del libro Kalevala donde la doncella Luonnotar canta durante las noches que se sucedían a solas, sí, la esplendorosa Luonnotar se había mantenido pura y virgen durante mucho tiempo a pesar de andar entre las grandes corrientes de aire en las llanuras inacabables de los cielos. Ahora le toca a la soprano Irasema Terrazas librar las dificultades vocales que propone Sibelius en esta obra, tanto en el rango como en los perfiles de sus melodías —según explica Juan Arturo Brennan en el programa de esta temporada. Esta obra fue estrenada en 1913 en el Festival de Gloucester y ahora es parte de este programa legendario que podremos disfrutar el próximo fin de semana.

Pero nada como la obra de teatro de Ibsen que fue la que inspiró a Grieg, el músico finlandés, para componer esta fábula en forma de suite y soltar por los aires al loco de Peer Gynt, como lo vimos el año pasado en el Teatro de Sor Juana de la UNAM, dirigida por Carlos Corona, sorprendidos hasta ahora de la actuación de Rodrigo Vázquez como Gynt. Ahora es Grieg quien busca musicalmente narrar las aventuras de este miserable que sabe cómo evadir la realidad tomando de la cabellera dorada de su fantasía para salir de su miserable vida e irse a la orilla de las rocas filosas de Genden-Eggen, montado sobre el lomo y agarrado de los cuernos de un enorme reno. Mitómano insoportable se burlaban de él, pero Gynt no se inmuta y nos sigue contando cómo huyó de los bosques donde habitan los terribles «trolls» para casarse con la princesa de los duendes antes que aparezca el terrible rey Dovre y sus genios de varias cabezas de la mitología escandinava. Y la historia sigue y con la princesa tiene un pequeño y regordete puerquito-jabalí, antes de volver a huir al trópico y convertirse en tratante de esclavos en el sudoeste de Marruecos: “¡Beban señores!, que hemos nacido para gozar, gocemos, pues, porque está escrito que lo perdido, perdido está y lo agotado, agotado”, y dice todo esto, asombrados de volver ver —en este caso a imaginarlo con la versión musical— a este miserable genial, antes de la muerte de su madre Asa, que sucede después de que Peer llega a su casa para llevarla a la puerta de los cielos volando en un carruaje, hasta que le abran las puertas y pueda negociar con San Pedro: “¡Madre Asa —ordena— puedes pasar!” Y su madre, que ya había abandonado este mundo recostada en la camita de su hijo, parece que sonríe agradecida de ese viaje hasta el cielo mismo de la fantasía.

Un programa legendario con tres leyendas en un mismo concierto, como para no perdérselo. ¿No cree usted? (El Financiero, lunes 19 de febrero, 2007)