Vuelta de tuerca

Una vez más se reúnen los presidentes latinoamericanos para intercambiar ideas, limar posible asperezas y promover, entre todos, algunas ideas que resuelvan uno de los problemas ancestrales como el que vivimos desde hace siglos y que tiene que ver con la pobreza, el subdesarrollo y el desempleo que nos rodea, como el que ahora están viviendo en carne propia en la sede de la Cumbre en la Guyana.

Un análisis de las variables que dominan en el Continente Americano hay una que parece que hace la gran diferencia y es la religión que se impuso en la conquista y luego se consolidó en la colonia. En este Continente, el único país que no es católico, resultó ser el más avanzado. El resto —como decía fray Servando Teresa de Mier— parece tolerar la pobreza, ¡total!, en esta vida, dicen los católicos, se sufre, ¡ah!, pero eso sí, en la otra les va a tocar el paraíso.

Tal vez por eso domina una falta de energía para superarse como si la libertad y la ignorancia fuesen unos pesados lastres que no permite tomar altura. Históricamente la religión se opone a los conocimientos científicos, como les sucede desde el siglo XII a los musulmanes en donde no hay ni un sólo físico o biólogo pues todo conocimiento amenaza su fe y va en contra de su fanatismo. El círculo vicioso.

¿Por qué no se ha desarrollado la Nueva España desde que padeció la monarquía que ya se había ido a pique? —se preguntaba en 1810 fray Servando, «su erario es ninguno; la pobreza es general y espantosa y, para cubrir las deudas, a echado mano de los bienes de las órdenes monacales, militares, canonicales y hospitalarias y ¿por qué no sucede esto en el Norte?, ¿no somos libres por los rayos imaginarios de las excomuniones o por el fanatismo que lleva el nombre de religión o por la ignorancia?»

México y Latinoamérica logró ser independiente y tener cada uno una constitución política y ser gobernada, en diferentes tiempos, por un sistema democrático, a diferentes épocas, nosotros incluyendo a un primer emperador, seguido por una Reforma, la invasión francesa y luego a don Porfirio como dictador que se mantuvo en el poder hasta la Revolución de 1910. El resto la ha pasado igual pero a destiempo y sin duda, nuestra cercanía con los Estados Unidos, nos hacen diferentes. Tal lejos de Dios y tan cerca del elefante.

En Latinoamérica los demás países siguieron rumbos parecidos (independencia), pero sus orígenes son diferentes: unos redujeron su población nativa a cero (Argentina); otros, vivieron con la esclavitud (Brasil); otros más, como Bolívar, ondearon la bandera del panamericanismo y, otros más pequeños, se quedaron en la ignominia.

Se han reunido un par de días para darle otra vuelta a la tuerca y ver si un día de estos soltamos el lastre y empezamos a volar aprovechando los vientos de la democracia, la educación y el conocimiento en la ciencias y las artes. (El Informador, martes 6 de marzo del 2007)