Alternancia en el PAN

El fin de semana pasado el Consejo Nacional del PAN demostró cómo es que funciona la alternancia como efecto primario del ejercicio democrático que, en este caso, se está demostrando con el movimiento andando. El cambio logrado, puede ser una muestra de maduración como partido, en donde los 300 miembros del Consejo Nacional evaluaron la tarea de Manuel Espino durante los últimos tres años y votaron para que dejara su lugar a alguien que fuese más eficiente con lo que ellos creen necesita ahora su partido.

Uno de los dos, César Nava o Germán Martínez, será el futuro Presidente de ese partido, representando, como era de esperarse, una mayor congruencia con los planes y propósitos del presidente Calderón para que, partido y gobierno, puedan coincidir con la práctica del poder, como sucede en la mayoría de los países democráticos donde el Presidente del país es, a la vez, el Presidente de su partido, integrando de esta manera la fortaleza política de quien ejerce el Poder Ejecutivo.

Desde la semana pasada discutíamos la discordancia que había entre Espino-Fox y Calderón, así como, la necesidad que éste último requiere de su partido para tener todo el apoyo posible y sumar fuerzas en lugar de dividir para vencer.

En los resultados obtenidos en los primeros seis meses del sexenio, Calderón ha demostrado tener un balance positivo entre el debe y del haber de sus funciones y, tal parece, sigue actuando congruentemente y lo que decide, lo que ejecuta, sin parafernalias y con una buena concentración en los puntos más álgidos de su agenda, como han sido, hasta ahora, el combate contra el crimen organizado, la política económica y las posibilidades de un crecimiento sustentable, así como todo aquello que tiende a mejorar el nivel de vida, la educación y la salud. Para eso ha logrado un primer paso como son las reformas a la ley del ISSSTE (motivo de marchas en el DF) y un Plan Nacional que tal parece es factible lograrlo.

La demostración de esta alternancia en el PAN es fruto de una democracia saludable —por lo pronto dentro de uno de los partidos políticos— que creemos es una muestra del ejercicio de la democracia en México, dentro de las instancias que se han construido para que se aplique, de manera racional, esta forma de gobierno y no sea el resultado de la fuerza bruta o las manifestaciones y consignas o, de la dictadura del poder, como vemos sucede en otros partidos y en otras naciones de América Latina.

Con el efecto de la alternancia en el poder, este partido se ha mostrado un grado mayor de madurez y, por consecuencia, es muestra un cierto avance democrático como parte de un avance general en el país. Los consejeros del PAN fueron capaces de cambiar a quien se había equivocado en sus funciones y ahora estará quien parece ser más incongruente con los objetivos del partido y del gobierno en el poder.

Se paró en seco lo que pudo haber sido su decadencia, y aplicaron la alternancia necesaria como uno de los productos del buen ejercicio de la democracia. (El Informador, martes 5 de junio, 2007).