Fracasa el Congreso de EU

Fue decepcionante conocer los resultados del Congreso de los Estado Unidos alrededor de las reformas que se podrían hacer para integrar a más de doce millones de mexicanos que viven y trabajan en ese país sin estar regularizados. La cifra no es para nada despreciable y es equivalente a dos o tres veces la población de Guadalajara y parcida a la del Distrito Federal, una población que trabaja en condiciones deplorables y que, por su condición, son explotados, ocupando empleos que nadie más quisiera tomar.

El Congreso se negó a seguir discutiendo el tema y su negativa muestra una vez más, un rostro difícil de aceptar pero que existe y que es real como cualquier otra cosa: la discriminación, la xenofobia y el deseo de que el sueño americano sea únicamente para los que son blancos, anglosajones y protestantes (WASP) nacidos en ese territorio, rechazando al resto de sus habitantes, sobre todo si han entrado por la puerta de atrás, pero que son contratados como mano obra barata y que es lo que les permite a muchos de estos empresarios tener utilidades.

Pero nada de esto se pudo concretar en las últimas sesiones del Congreso en donde había, por momentos, lo que pensamos era una luz al final del túnel y que les dio a estos doce millones de personas la esperanza de llegar a ser ciudadanos con obligaciones y responsabilidades pero, sobre todo, con un trato igualitario en sus derechos que les permita imaginar que su sacrificio vale la pena, derechos que tienen que ver con la posibilidad de mejorar su economía, educación y salud.

Pero nada de esto fue posible y ahora la agenda se retrasa y, si nos va bien, serán unos tres años antes de volver a ver si es posible que haya un cambio y mientras, seguir viviendo cerrados en sí mismos, para sí mismos, discriminando al resto de quienes colaboran con su grano de arena en la economía de ese país.

El año que entra es año de elecciones presidenciales, donde habrá designado un nuevo gabinete y todo lo que corresponde. Los momios están en contra de los Republicanos —representados por Bush—, pero eso no quiere decir mucho, pues el miedo y la paranoia de la clase media puede girar hacía la extrema derecha, hacia la represión. Como ya sabemos, los políticos siempre prometen cosas en sus campañas y será el Congreso quien deberá lograr una mayoría para aprobar los cambios, así que, en el mejor de los casos, estamos hablando del 2010 para ver si se avanza algo.

Por lo pronto la xenofobia está en acción, sobre todo en el Sur de Estados Unidos, donde todo parece que siguen como en 1865 con la guerra de Secesión donde Lincoln fue asesinado por un fanático y ahora siguen doce millones de esclavos regados por todo el territorio sin poder hacer algo para cambiar su vida que anda al borde del filo de la navaja. (El Informador, martes 12 de junio, 2007).