martes, 17 de julio de 2007

El pago de los impuestos

No conozco a persona física o moral a la que le guste pagar impuestos. Por eso hacen lo imposible para darle la vuelta: dan dinero a las organizaciones filantrópicas que mejor les parezca, incluyen sus respectivos recibos deducibles y todo con tal de no pagar lo que corresponda de impuestos.

Son capaces de gastar en esos expertos llamados ingenieros fiscales, para que vean cómo le hacen, lo más legalito que puedan, para evadir lo más que se pueda y, de ser posible, llegar con el Impuesto sobre la Renta tablas o lo más cercano al cero.

No creo que sea un problema nacional, así sucede en el resto del mundo donde siempre encuentran un pretexto para no pagar lo que se debe: en Estados Unidos, los que están en contra de la guerra y se imaginan que parte de sus impuestos se van para cumplirle el capricho al señor Bush; en México, el mal uso histórico junto con la corrupción, que ahora aflora a nivel municipal: el permiso, ¿me entiende usted?, la densidad de la zona que requiere de una mordida para que el municipio se haga de la vista gorda en las obras o en la compra de terrenos aledaños, como dicen que ha sucedido con el nuevo aeropuerto en Jalisco para atender a la Costa compradas por nada a su alrededor, ¿verdad?, y así, por una u otra razón le sacamos la vuelta a este asunto.

Por lo pronto estamos viendo la incomodidad de los que se han dedicado profesionalmente a la filantropía y que hacen las cosas bien, que valen la pena, pero, efectivamente, parece que tiene razón Calderón cuando les dice que con filantropía no se resuelve la pobreza extrema, aunque ayuda un poquito. Habría que preguntarnos si con los impuestos se ha podido lograr ganar esa batalla y así, entre uno y otro frentes, la actual Contribución Empresarial a Tasa Única (CETU), viene a resolver varios problemas: el de la evasión, en principio y el de las diferencias preferenciales de las que se agarran los ingenieros fiscales para no pagar. Con las reformas que se pretenden aprobar, hay incomodidad por los que apoyan la aplicación filantrópica con recibos deducibles de impuestos sobre las mismas asociaciones civiles que Hacienda ha aprobado.

Estire y afloje de la política que, sin ser monedita de oro, cada vez que toca el tema de los impuestos alguien brinca y que ahora, sin ser dramática ayudará a lograr una mayor recaudación y mejorar un poco la geometría de la pirámide.

La razón la tienen todos, pero ahora que el gobierno intenta caminar por las brechas y mejorar la recaudación, son estas asociaciones las que salen espinadas. Pero como sabemos: sin impuestos, sólo queda el financiamiento exterior, la deuda y la sombra mortal de la inflación con lo que todo se reduce a nada y si no, recordemos los 70’s con Echeverría al mando repartiendo a diestra y, sobre todo, a la siniestra. (El Informador, martes 17 de julio, 2007).