jueves, 26 de julio de 2007

Mucho ruido y pocas nueces

La otra realidad

El comportamiento de Andrés Manuel López Obrador, desde julio del año pasado, está basado en la creación de otra realidad y en su actuación política correspondiente, negando la realidad real e inventando la suya propia. Creemos que esta actitud pertenece al ámbito de la esquizofrenia, donde hay un trastorno de la libido (la energía que nos mantiene vivos) que se ha convertido en agresión. Desde entonces, reconocemos que hay trastornos del pensamiento, pérdida de las conexiones lógicas, una que otra idea delirante, una pedantería al hablar al estilo mesiánico y otros trastornos que tienen que ver con la paranoia y la escisión de la personalidad que termina por desconocer la realidad y crear la suya propia: la otra realidad.

Desde julio del 2006 somos testigos de un proceso parecido al esquizofrénico que ha explotado en el centro mismo del PRD con AMLO como su principal agente perturbador y su equipo de batalla formado por Manuel Camacho Solís, Leonel Cota Montaño y Marcelo Ebrard Casaubon, entre otros, que niegan aceptar la realidad y que, a partir de su frustración como resultado de las elecciones, han perdido las conexionas lógicas con el exterior como las que tenemos el resto de los habitantes.

Desde entonces, los resultados del 2006 los han negado como reales y desde entonces sólo hablan, pero no escuchan y, lo que hablan, no es más que repeticiones de la misma historia, una y otra vez, reclamando que han sido víctimas del sistema, repitiéndolo hasta el cansancio, para ver si algún día se lo creen sus oyentes, escindiendo de esta manera su personalidad, hasta que ha llegado a desconocer quién es quién, ni cuál realidad es cuál: si la inventada o la resultante de su derrota.

Lo peor de todo es que no se dan cuenta del rechazo por parte de sus afiliados y de los oyentes, cansados de escuchar sólo quejas y no encontrar algo constructivo, lógico y conectado con este mundo. Como efecto de esta paranoia, resultan ahora que son traidores los que no sigan al pie de la letra lo que ellos digan y, o están con ellos o son enemigos. A los que le hacen caso al gobierno en el poder lo declaran, como sucedió a Rodríguez Zapatero, persona no grata.

Es ridículo negar y desconocer al gobierno real que sigue adelante, entre baches, con reformas e inversiones que nos llevarán a tener una mejor infraestructura para el crecimiento. El resto es mucho ruido y pocas nueces. (El Informador, jueves 26 de julio, 2007).