El populismo según Alan Greenspan

No creo que alguien tenga una visión tan completa de la vida de la segunda mitad del siglo XX como Alan Greenspan, quien fue Presidente del Consejo de la Reserva Federal en Estados Unidos hasta el año pasado y que ahora comparte esa visión y sus aventuras en el libro recién publicado Alan Greenspan. La edad de la turbulencia. Aventuras en el nuevo Mundo, donde creo que podemos entender mejor el ambiente en el que vivimos desde esa perspectiva tan amplia de alguien quien ha estado controlando la chequera detrás de bambalinas, para ser uno de los poderes reales, como lo hizo este hombre que tomó varias importantes decisiones para salir de las turbulencias creadas por las corrientes mundiales, como lo hizo desde el día que asumió el mando, nominado por Reagan en 1987, unos meses antes de que se diera una de las más serias crisis en Wall Street, como fue la de octubre de ese año.

Su vida profesional es producto de lo impredecible pues quien podría imaginarse que terminaría presidicendo la Reserva Federal alguien que empezó estudiando y trabajando como músico para después de la segunda Guerra Mundial, girar ciento ochenta grados y terminar haciendo un doctorado en economía en la Universidad de Nueva York, para luego asociarse con Townsend en 1954 y formar una empresa de consultoría. De ahí, pasó a ser miembro del Consejo de Economistas de Gerald Ford en 1974 para ser nombrado por Reagan, el encargado del Banco Central o, como le dicen en EEUU, las Reservas Federales y quedarse ahí hasta el año pasado presidiendo como mago esta etapa de la vida que se ha convertido, más bien, en La edad de las turbulencias.

La introducción a su biografía empieza el 11 de septiembre del 2000 cuando venía de Suiza de una reunión con sus colegas economistas y de ahí en diferentes retrospectiva, reflexiona y escribe lo que sería más que una autobiografía, un diario de sobrevivencia para el siglo XXI.

En el capítulo XVII, «Latinoamérica y el populismo», vuela por estos territorios en donde se ventila la economía populista, cuando «se hacen muchas promesas sin considerar cómo es que se pueden financiar y que muchas veces resultan en una reducción de los ingresos (fiscales) que impiden que haya prestamos por parte del sector privado o de los bancos foráneos, para terminar dependiendo del Banco Central que, finalmente, sirva de chequera» y de ahí, al círculo vicioso de la inflación y la regresión en los niveles de vida que tanto desestabilizan a los países como se han visto en Brasil en 1994, en Argentina en 1989, en Chile, en los 70’s y en México a mediados de los 80’s con Echeverría y López Portillo.

Cómo poder evitar que Latinoamérica caiga en el populismo -se pregunta Greenspan-, para contestar que sí hay manera sobre todo cuando se cuenta con políticos con un «talento excepcional» como los que ha tenido el privilegio de trabajar y que son: Pedro Aspe, Guillermo Ortiz, José Ángel Gurría y Francisco Gil Díaz en México o Pedro Malan y Armiño Fraga Nieto en Brasil o Domingo Cavallo en Argentina. Con ellos se puede cambiar a una sociedad con profundas raíces populistas, donde se sabe que si los individuos pueden hacerlo, una sociedad también, como Brasil lo está demostrando. (El Informador, martes 25 de septiembre, 2007).