martes, 13 de noviembre de 2007

El termómetro de las elecciones

Una manera de medir la influencia del partido en el poder es con los resultados de las elecciones en los Estados de la República durante el sexenio. Por eso es importante lo que ha sucedido en Michoacán, pues es un Estado, desde hace casi un siglo, que parece ser el territorio de Tata Lázaro quien, en su momento representaba al PRI donde militaba su hijo Cuauhtémoc, fundador del ahora Partido por la Revolución Democrática quien luego apoyó para la gubernatura a su hijo Lázaro, nieto de don Tata, quien termina con un razonable y civilizado sexenio, para pasarle la estafeta a quien haya resultado triunfador —como parece que ya lo sabemos— en estas elecciones en donde compitieron Salvador López Orduña por el PAN y el Partido Nueva Alianza; Jesús Reyna García por el PRI y, por la alianza entre el PRD, PT, Convergencia y el Partido Alternativa Social Demócrata, Leonel Godoy Rangel; el Partido Verde, ¡sí señor!, decidió irse a la cargada y ahora fueron con el PRD y, aunque tratan de confundir, no lo logran pues sabemos con quien andan, y por eso podemos decir quiénes son: ahora anduvieron con el mejor postor (como ha sido en su momento el PAN y luego el PRI) con tal de mantener su registro y siga cobrando las cuotas millonarias que se reparten en familia.

Las presidencias municipales copadas por los narcos menudistas, han promovido al PRI en ese corredor donde gustosos se embarcan en lo que llaman una lucha electoral y que más bien es territorial, al tiempo que Felipe Calderón, michoacano de nacimiento, ha invertido buen capital político para luchar en contra del narco y de la violencia que se ha generado en ese territorio federal.

Si bien los priístas y perredistas se han dividido las fuerzas de una manera más o menos homogénea, el PAN que se había impuesto en las dieciséis ciudades más grandes, Zamora, por ejemplo (¡hay Marthita o no te olvidaré!), Sahuayo, Morelia (cuyo alcalde fue el candidato del PAN y de FCH), La Piedad, Jacona, Hidalgo y Uruapan que juntas suman el 52% del electorado, de unos tres millones de votantes. Por los resultados, tal parece que el PAN resultó ser el derrotado, perdiendo la alcaldía de Morelia y, sin poder ganar la gubernatura.

Tal parece que hubo un voto diferenciado para quien resultó el ganador —en el conteo rápido— para el puesto de Gobernador y que ha sido para el perredista Leonel Godoy, quien suma el 38% de los votos, versus el 34% del PAN y el 25% del PRI.

El triunfante Godoy declaró su apoyo al presidente Calderón marcando, desde ese momento su territorio pues, como bien dice: «si el 96% de los recursos presupuestales vienen del gobierno federal, es absurdo negar esa relación que debe ser más bien de colaboración».

El termómetro del partido en el poder federal no ha logró que la temperatura subiera lo necesario para acabar con la inercia cardenista. Algo aprenderán. (El Informador, martes 13 de noviembre, 2007).