sábado, 27 de diciembre de 2008

La obertura de un poema

El Financiero, 29 de diciembre, 2008.
Descripción de un brillo azul cobalto de Jorge Esquinca

Nada mejor para cerrar el año que ponerse a leer ahora que hay tiempo, algo de poesía. Sobre todo la que nos dice algo y que sirve de espejo y no como esa otra encriptada de tal manera que no la entendemos. Por eso, buscando en la FIL encontré, por pura intuición, la obra más reciente del poeta Jorge Esquinca: Descripción de un brillo azul cobalto que he disfrutado tanto. Aprovecho estos días que la cartelera está casi vacía —como la ciudad—, pues bien sabemos que, por lo menos una vez al año, vale la pena compartir eso que uno considera está en la frontera con la música y que, estamos seguros que si el poeta la hubiese trabajado un poco más, se habría transformado en un poema sinfónico.

Todo está por decir es el primer acorde con el que abre fuego esta obra y es el poeta quien nos presenta una serie de imágenes cargadas de símbolos —como las palabras justas que utiliza—, para luego espaciarlas para que tomen su ritmo que tanto nos ayuda a sostener su lectura —asombrados— antes de lanzarnos por los aires con nuestros propios recuerdos —como en un espejo— para tratar de atrapar con la mano, las flechas que cruzan por el espacio, los sueños o las pesadillas que, no cabe duda, están hechos de lo mismo con el que estamos formados.

Todo está por decir acompañado de la imagen de María entre las ramas de un árbol, dejando su cuidado en otras manos, antes que el narrador nos confiese que su padre creía de veras en el cielo y les pedía que le leyeran Las Rosas de Nerval.

Cuando creemos que estamos en un jardín como esos, donde una rosa es una rosa, es una rosa, resulta que nos presenta la verdadera melodía de este concierto: la muerte del padre, la muerte que creemos sucedió una madrugada en donde parece que hacía dieciocho grados bajo cero, muerte por suspensión, como escuchamos el segundo acorde que se va a repetir como un eco en forma de pesadilla, de eso que no quisiéramos recordar, pero que, una vez que se ha escrito, se reproduce —como el vuelo de la garza—, justo cuando se le antoja al poeta detenerse en la rama por un momento, sin que pueda reprimirlo.

La garza atraviesa el umbral del árbol y se posa. La garza, que una vez fue modelo en una urna cretense pues con su pico enorme, resulta ser una entrometida: la garza de la indiscreción, como el ave que usa el poeta para meter su pico donde quiera como si fuera una abusiva curiosidad, como la que se necesita tener en las ciencias divinas que penetran en el origen de las cosas.

La garza atraviesa el umbral y se posa —igual que nosotros—, por instinto, por casualidad y por un instante aquí, en esta otra rama y se va cuando tiene que irse simplemente para posar más allá, por puro instinto.

Y así como sabemos —si es que alguien nos pregunta—, cómo está el clima y si tratamos de contestarlo nos resulta complicado explicar por qué, así nos pasa con el amor si es que intentamos explicarlo —como decía San Agustín en sus Confesiones y tal como lo cita Süskind en su breve tratado Sobre el amor y la muerte. Así también nos dice María en este poema que no sabe cómo suceden estas cosas, pero los árboles se hacen de este tamañito.

Sí, tal parece que nos quedamos el tiempo justo en el árbol y luego, la ausencia y la desdicha —dice el poeta—, como si fuese esa melodía interpretada por las cuerdas —el chelo, sobre todo—, con esa voz tan humana que uno empieza a recordar los propios viajes, como el poeta recuerda el que hizo con su padre en un Vauxhall azul cobalto donde recorría las llanuras del bajío.

El espejo de pronto, como el agua del río para Narciso, donde nos vemos con otros colores, sobre una troca, hace tanto tiempo, cuando transportábamos algunas vacas por el bajío, entre la sequedad de la primavera y la tierra colorada, no sin dejar de tomar la barbacoa recién hecha en Zapotlanejo, tan buena como pocas en nuestra vida.

Libres y con la camisa al aire y el viento de lado, bajo el cielo azul coronado por los zopilotes en espiral perfecta antes de clavarse en sus inmundicias —en los cadáveres putrefactos—, en donde llevan a cabo su aquelarre.

El poeta sigue con sus recuerdos, los apunta, los traza y los avienta en cada una de sus páginas en blanco para que sea allí donde dejen su huella. Navega hacia el origen dice que dijo su padre un día en su cama de hospital antes de preguntarse: ¿cuándo recibí la herida?

Sabemos que si hay algo que duele y creemos que se trata de la ausencia. Aquí la orquesta hace una breve pausa y vuelve la melodía que la asociamos con la garza que nos abandona con un simple salto y, por eso, acude a María para pedirle que se recueste con él a su lado. Sí, de pronto, la tinta negra del miedo cae en la hoja y nos inmoviliza, el miedo que interrumpe todo, el miedo que nos hace pedirle a María: ven recuéstate / desnúdanos de mi / muérenos contigo, como dice el poeta.

El arte de viajar

El Informador, 25 de diciembre, 2008.

Nos han reportado que hay una baja del 15% en el turismo proveniente de los Estados Unidos pero, al mismo tiempo, nos dicen que habrá un incremento del nacional que puede compensar al anterior. Todo esto como resultado de la crisis y del aumento en el tipo de cambio: para los estadounidenses es un gasto que desean evitar y para los nacionales, el precio del dólar y del euro, hacen que las salidas internacionales sean cuesta arriba.

Pero de todas maneras las vacaciones en esta época son un hecho notable y las playas se van llenando a partir de hoy, hasta el 4 de enero del 2009. Es tiempo de cambiar los hábitos y las costumbres y dedicarse a otras cosas que no tienen que ver con la rutina del trabajo. Ojala nos cambie el humor y volvamos a tener el optimismo que deviene del relajamiento para poder disfrutar de la vida sólo por ser parte de ella.

Alain de Botton es uno de mis autores favoritos y hace años escribió El arte de viajar (Taurus, 2002) donde trata del viaje que hizo el duque de Esseintes, un excéntrico que vivía solo y su alma en una quinta en París que nunca había abandonado. Desde hacía algún tiempo planeaba e imaginaba viajar a Londres, en donde podría contrastar lo que se imaginaba con lo que realmente había y sucedía en esa ciudad.

Por fin llegó el día de la salida y con enormes trabajos se puso a arreglar sus maletas, incluyendo un porta libros donde llevaba su diario para apuntar cada uno de sus descubrimientos y de sus aventuras.

Frente a la estación de ferrocarriles en París estaba abierta una cantina —al estilo de los Pubs ingleses. Pensando que podría adelantar sus experiencias, decidió entrar para tomarse una cerveza oscura antes de iniciar su viaje. Mientras lo hacía, empezó a sentirse muy incómodo con el ir y venir de los pasajeros que pululaban alrededor de la estación y medio atarantado por todo ese ruido, decidió que su viaje llegaría hasta allí y con sus baúles, maletas, cobijas para taparse durante el viaje, paraguas y bastones, decidió que jamás volvería a abandonar su hogar… pues, ¿para qué moverse cuando uno puede viajar tan bien sin tener que levantarse de la silla?

Del pub francés se regresó a su quinta, empapeló las paredes de su casa con varios mapas de la ciudad de Londres, incluyendo el famoso puente y la Torre de esa ciudad donde sabía que les habían cortado la cabeza a tanta gente, incluyendo la de Ana Bolena.

Este año , hemos podido dejar atrás el pub de la estación como la que platicaba Alain de Botton para llegar, sin volver a voltear —por aquello de la estatua de sal—, hasta llegar a una playa a orillas del Pacífico, para admirar la inmensidad azul, voltear al cielo y verlo como su espejo —o al revés—, respirar hondo y estar contentos simplemente por estar aquí.

Volver a una vida sustentable

El Informador, 23 de diciembre, 2008.

Uno de los efectos de una crisis es volver a pensar si las bases sobre las cuales hemos vivido y trabajado son las correctas o si hay que cambiar hábitos y costumbres para adaptarnos a las nuevas circunstancias. En la historia, en algunas obras de teatro y en algunas obras de ficción encontramos buenos ejemplos sobre estos cambios y transformaciones.

Una persona o una empresa tiene que cambiar radicalmente —según Darwin—, para sobrevivir y tiene que valorar los diferentes estilos de gobierno y de vida, de tal manera que se haga a un lado lo superfluo o lo frívolo y se pueda volver a tener un estilo de vida sustentable.

Resulta sorpresivo que cuando se aleja uno de la vida de la corte y del palacio y se adaptan al nuevo estilo de vida, encuentran que es mucho más grato este estilo austero, que la vanidosa pompa que se mantenía en la corte: nos hallamos más libres de peligros en medio del bosque, que en medio de la envidiosa corte —como decía una víctima de la crisis.

Poco a poco, esta víctima se da cuenta que la garra helada y la ruda cólera del viento en el invierno lo hace encogerse de frío, sí, pero ahora sonríe porque sabe que esto no es adulación, sino que es un verdadero consejero que le hace ver claramente la realidad. Sí, no cabe duda que en todos estos casos, resulta dulce el fruto de la adversidad, nos hace pisar fondo y cambiamos la escala de valores.

Así es como entendí lo que acaba de escribir Jeffrey D. Sachs, maestro de la Universidad de Columbia en Nueva York, cuando sugiere que los norteamericanos —y el mundo, en general— van a tener que replantear su estilo de vida y vivir de una manera más apacible y acorde con la naturaleza.

Por eso van a tener que decidir si se compran un coche nuevo —GM o Chrysler que consume mucha gasolina— y si va a seguir viviendo en los suburbios, lejos del trabajo o mejor se acercan y evitan los fatigosos y caros trayectos.

Van a tener que decidir dónde invertir su dinero y, para eso, esperan conocer las señales y la dirección del nuevo gobierno de Obama que, seguramente, tendrá que aumentar los impuestos y, al mismo tiempo, reducir el gasto de guerra, pues el déficit presupuestario ha llegado a tener una dimensión estrambótica y poco sustentable: para el 2009 será de un billón de dólares y si a esto le agregan el peso de la recesión, los rescates bancarios y los estímulos fiscales a corto plazo, es posible que rebasen esta proyección.

Este panorama desolador ha sido producto de una mala administración y de la vanidad de la corte busheana. Ahora, deberán revertir sus valores, buscar un presupuesto balanceado, pagar más impuestos y ponerle fin a los gastos de guerra.
Por eso, nos imaginamos que habrá un cambio tal que se podrá lograr una vida más sustentable y racional.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Navidad de todos los colores

El Financiero, lunes 22 de diciembre, 2008.
La cartelera de la TV que abunda en temas navideños

En estos días sólo vemos en la TV series, programas y películas —nuevas o viejas— relacionadas con la Navidad o que giran alrededor de esta celebración. Hallmark decidió pasar una película sobre este tema del 1º al 25 de diciembre, como fue el Visitante de Navidad donde el hijo muerto en la guerra en Irak regresa, en el cuerpo de otra persona, para consolar a la familia completa; o esa familia que decide no celebrar, ni participar de los ritos de oficina, así como negarse a los regalos automáticos, a poner el árbol de navidad y mucho menos los adornos exteriores con los renos, el carro y las carcajadas del buen «papá Noel» o Santa Claus, ni cargarles más la mano a los niños haciéndolos el cuento —que hemos creído siempre— de que el responsable de los regalos es Santa y no los padres, inventando una historia tal, que es más complicada que el mismo nacimiento del niño Dios.

La frecuencia modulada va en aumento: los centros comerciales se retacan de compradores compulsivos que no resisten pasar estas fiestas en paz —como el moto que acompaña a esta festividad—, sino todo lo contrario.

Detrás de esa hiperactividad y del aparente «yo te regalo, si tú me regalas», se construye una espiral ascendente que llega hasta el colmo cuando se convierte en una paradoja, pues lo que se regala no le viene bien a nadie, ni se necesita ni mucho menos, pero en fin, sigue los patrones del comercio de la temporada en donde se calienta el consumo y, de ahí, la producción, las importaciones o las exportaciones y todo.

Parte de la resistencia del hombre para celebrar en la intimidad el recuerdo del nacimiento en Belén de hace veinte siglos, viene acompañado de ese saber que la vida es un préstamo a corto plazo, con todo y sus avatares, sorpresas y giros —como el que dan los ríos antes de llegar a la mar—, sus vuelos de buena altura o a vista de pájaro; ese subir y bajar instintivamente, pasando por el agua de las emociones turbulentas —que se mueven según la marea—, para de ahí, pasar al balcón, donde se puede ver el bosque, justo donde nace la poesía, esta herramienta tan poderosa para engañar y ver el fondo de la realidad; pero si sigue uno subiendo a lo más alto podrá, desde ahí, jugar a ser uno de los dioses del Olimpo, un Júpiter que puede descender —de vez en cuando—, sobre todo, si abajo nos hemos hecho bolas y ya no sabemos cómo deshacer esos nudos gordianos.

Casi todo lo que han producido para la TV en estas épocas tiene elementos mágicos: el deseo cumplido a última hora; la comprobación de que existe un espíritu navideño que arregla los entuertos o el asomarse por la ventana hasta que vea uno descender a los renos que jalan al gordo de barbas blancas y traje rojo, que nos hace un guiño, sí, ese que viene desde el Polo Norte —¿por qué se les ocurrió que viva en ese lugar imposible donde tiene su fábrica con todo y sus obreros, esos delicados gnomos o los enanos trabajadores que resisten, no sabemos cómo, los avatares de ese insoportable clima—; o las cartas a Santa Claus para entregársela ahora que está ahí sentado sin que falte la foto Polaroid, con los niños sentados en sus piernas o aquel prehistórico Santa del Sears Roebuck de Insurgentes, cuando en nuestra infancia nos llevaban para oírlo cómo se carcajeaba hasta que se le acababa la cuerda.

Los mayores celebran bebiendo y cenando pavo como en la fiesta de navidad en Fanny y Alexander (1982) de Bergman, donde sale a colación la envidia de la tía, los celos de la cuñada, el tío de la nariz colorada que hace bromas, el solterón y bueno para la parranda al lado de la decadencia o de la realidad que a veces nos abruma o los sueños que no se han cumplido y todo cerca del árbol que protege los regalos de los niños que se asoman por las escaleras para intuir que algo anda mal en estas historias, pero que mejor no preguntan, no vaya a ser que se acabe la fiesta.

Y cuando ya se han ido todos, solos en su cama, fluyen las anécdotas de la noche y las sorpresas, pues nadie sabía que tal cosa y la soledad, la bendita soledad que comparten los dos, la soledad de la pareja, una vez que han vuelto a acomodar los regalos para los niños que muy temprano se van a despertar con el gusto de haber recibido lo que pidieron o algo parecido, con ganas de salir a jugar con el vecino de la privada para cachar usando el nuevo guante de béisbol. Por un momento, entre las brumas del amanecer, la navidad oculta la crisis, el desempleo, el miedo de quedarse en medio de la calle sin saber qué pueda pasar mañana.

Pero mientras hay vida y dejemos que las cosas sigan su rumbo, nos tapamos bien y vemos a Bing Crosby con su White Christmas para creer, por un momento, que todo está bien, que todavía todo puede seguir bien, celebrando así, renovación de la esperanza como esta que necesitamos hacer cada año, para quedarnos tirados en la lona, aunque sabemos que la vida es azarosa y que está llena de sorpresas como el giro y vuelta de los ríos que van a la mar y que antes se retuercen negándose a entregarse francos y de cuerpo entero a dónde pertenecen.

El fraude del siglo

El Informador, jueves 18 de diciembre, 2008.

No logro entender cómo es posible que se lleve a cabo un fraude por $50 mil millones de dólares sin que nadie se haya dado cuenta y, cuando digo, nadie, me refiero a los auditores que andan como cuervos en el pastizal, que recorren los pasillos de las empresas —internos o externos—, con su traje oscuro y cara de palo, secos como la piedra pómez, listos para preguntar, analizar, anotar y recomendar a los ejecutivos y consejeros de los menores detalles.

Entonces, nos volvemos a preguntar, cómo es posible que ninguno de estos profesionales haya observado algo irregular en la contabilidad de una empresa que viene acumulando pérdidas de magnitud astronómica, incapaces de contener la ambición y el cinismo de Bernard L. Madoff, quien se encargó de esconder, partir y compartir, esta cantidad de dólares, a costa de los inversionistas que buscaban mejores rendimientos, sin ver a fondo cómo están compuestos, hasta ahora que les avisan que no tiene con qué pagar.

No se trata tanto de la codicia de los inversionistas, sino del brutal cinismo de un personaje de la bolsa, del exdirector del Nasdaq, en donde nadie adivinó que habitaba un desencarnado vampiro que engañó a miles de clientes con sus Madoff’s Investment Securities, atraídos por la manzana de una taza fija y que ahora lloran por las calles de la amargura, sin que alguien los rescate de sus pérdidas.

Las víctimas, son varias, entre otras clientes de Santander en España con $3,100 millones de dólares con ese fondo perdido de Optimal Strategic US Equity; BBVA, con otros cientos de millones; BNP Paribas, quien declaró perdidas de $465 millones de dólares; ricos y famosos, como Morton Zuckerman del New York Daily News, con una exposición significativa (no se sabe cuánto, pero debe estar doliendo y mucho), entre otros que han resultado afectados por esta estafa millonaria.

Madoff de 70 años fue arrestado en las primeras horas del jueves 11 pasado, por agentes del FBI en su departamento en Manhattan. Se declaró culpable y responsable de los fraudes, pagó una fianza de $10 millones de dólares y quedó en libertad condicional.

Nadie puede hacer algo para resarcir esas pérdidas. Recientemente, en el mes de octubre, la firma de Madoff ocupaba la vigésima tercera posición dentro del ranking del Nasdaq y manejaba un promedio de 50 millones de acciones al día. Tomaba pedidos en línea de intermediarios que manejan fondos de la General Electric o del Citigroup.

A principios de diciembre, una serie de sucesos concatenados, destaparon la olla podrida que precedieron a su caída y al desfalco de los inversionistas que habían depositado su dinero —y confianza— en sus fondos.

Lo que es increíble es que nadie haya podido detectar el fraude más grande de la historia de Wall Street y la puntilla para algunos inversionistas que regresarán a los viejos y no tan deslumbrantes fondos como han sido, son y serán los que respaldan las industrias y de los que hay varios en México.

martes, 16 de diciembre de 2008

Los límites del crecimiento

El Informador, martes 16 de diciembre, 2008.

Conocí a varios miembros del Club de Roma hace mil años cuando estuve en Viena a principios de los setenta, en una reunión de la ONU sobre periodismo científico, pues en esas fechas era el director editorial de la revista Ciencia y Desarrollo del CONACYT. Este Club mandaba hacer estudios macro, que tenían que ver con la bola de cristal, para asomarnos y ver nuestro futuro proyectado de alguna manera para luego confirmar su veracidad y vernos, como buenos Narcisos, reflejados en esas aguas del río Leteo, sin beber una gota, pues si lo hacemos son «las aguas del olvido», y lo que queremos es todo lo contrario: ubicarnos en las fronteras de este mundo.

En 1971, por encargo de este Club de Roma, un grupo de investigadores del MIT (Massachussets Institut of Technology) evaluó la capacidad del planeta comparando los niveles de consumo y el crecimiento demográfico, pues sabemos que esta capacidad es limitada y, ahora, que estamos cerca de los limites en varios aspectos: la curva de consumo de energía, fertilizantes, químicos, pesca y cereales, por ejemplo, tienen una curva exponencial y se trepan cartesianamente a gran velocidad. En cambio, la curva del crecimiento de la población parece ir a un ritmo más pausado.

Nada más para que tengamos una idea: el consumo de fertilizantes acumulado durante el siglo XX es de 10 miles de millones de toneladas; la pesca igual y, los cereales, de 500 mil millones de toneladas y cuando colocan estas tendencias de otra manera, para el año que entra, vemos cómo las curvas del consumo de petróleo,los alimentos y los recursos naturales han llegado a su máximo y lo único que sigue aumentando, en este contraste geométrico de tendencias, es la población que grafican en dos escenarios: una, sin colapso alguno y la otra si lo hay.

La pregunta es así de sencilla: ¿cuánto podremos aguantar con este ritmo de consumo? La respuesta a nivel mundial es aterradora, tal como se debe de ver y todo parace que si no empezamos a hacer algo, como debimos haberlo hecho desde 1971 cuando el Club de Roma presentó estos resultados y tendencias, lo más que podemos aguantar, está en los limites de los cincuenta años. Por eso, es aterrador el panorama, ¿no creen?

Ya lo he confesado muchas veces: me acuso de ser optimista por naturaleza y, en este caso, supongo, lo único que deseo es que el hombre es capaz de hacer algo a tiempo para corregir estas tendencias y que resulte en un especie de suicido universal.

Por eso, cualquier noticia que relacionada al uso de energía alternativa o el uso, cada vez más racional, de los recursos naturales de la tierra o que ataca de frente la contaminación y los excesos del consumo de los recursos no renovables es alentadora y dan ganas de extender un poco más la caída espeluznante de las gráficas que nos llevan más allá de los límites tolerables y de la sobrevivencia. Feliz año nuevo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Vicky Cristina Barcelona

El Financiero, lunes 15 de diciembre, 2008.
Una comedia enredada, irónica y divertida

Woody Allen ha sido, es y seguirá siendo un director que nos ofrece sus obras desde su perspectiva, es decir, desde el punto de vista de un neoyorkino, como ese que corre por sus venas. Ahora se llevó a su reparto a la Barcelona de Miró o de Gaudí con todo y la Sagrada Familia, el parque Gual y La Pedrera —y aquí mismo volvemos a tararaear la canción tema de Barcelona, con Giulia Tellarini (Barcelona, te estás equivocando...), que resulta perfecta para esta obra y una de las cosas que más nos gustan de la película, con esa vocecita de niña traviesa que sugiere que Barcelona tiene que cambiar si no quiere morir.

Con esa melodía entramos al mundo de las dualidades: de la apacible vida de los artistas, que contrasta con la vida superficial de los norteamericanos en escena como resulta ser el novio de una de las dos turistas guapas que, en sí mismas, son opuestas y por eso se complementan, que han decidido pasar el verano en Barcelona para ventilar su neurosis.

Woody Allen nos ofrece una de esas historias que se ha inventado y que ahora navega por el mar de la ironía, sobre las aguas del erotismo, como aquel estereotipo que es Carmen de Bizet y que ahora toma forma en un complicado y abierto ménage á troi o á quatre, sólo para épater le bourgois de la Norteamérica puritana.

Vuelve a usar la narración en off para que entendamos el tejido de su nudo gordiano y podamos saber qué pretende Cristina (Scarlett Johansson, 1984-), la gringa desbocada, dispuesta a probar las delicias de una aventura catalana, o Vicky (Rebbeca Hall, 1982-), su opuesto y complemento, de un realismo puritano que perturba a la posible felicidad de poder jugar un rato y que no deja que se trasmine el deseo a su alma puritana. Las dos son como la Luna y el Sol mientras disfrutamos del paisaje gaudiesco, paseando por el parque Gual o por la fachada de La Pedrera y el mito del arte.

No le ha ido nada mal a la obra pues se estrenó el 15 de agosto de este año y, después de un mes de estar en cartelera en EUA, había recaudado $20 millones de dólares de los cuales más de $2 entraron a las arcas por los distribuidores en España, en donde tuvieron el primer mes más de un millón de espectadores antes de irse a Francia en donde estuvo como la número uno, durante dos semanas consecutivas.

Escrita y dirigida por Woody Allen usó las locaciones de Barcelona en Cataluña y Oviedo en Asturias. ¡Ah!, la bella Oviedo, con su cristo de marfil medieval que es toda una obra de arte y con sus edificios de cantera, sus cafés en la calle donde se puede beber y tomar unos pinchos, mientras están cuajando su abierto deseo de hacer el amor, por hacerlo —con uno de estos brincos nostálgicos de ciertas actitudes lúdicas—, para lograr retozar un rato con Cristina a pesar de su reticencia inicial y dejar la huella con una de esas sensaciones que jamás vuelve a tener en su vida.

La empezaron a filmar en junio del 2007 y la terminaron en agosto. Allen fue muy cuidadoso al escoger su reparto y por eso logró uno de los mejores: Javier Bardem, como el artista y galán, con un Oscar recién ganado; la guapa y chaparrita Penélope Cruz, como una desquiciada artista española, celosa, en el papel de María Elena, la esposa del artista, liberal y abierta a todos lo sexos. Tal parece que ya está nominada para el Oscar por su papel secundario. Para tener dos patas bien puestas con el público norteamericano, está su estrella —en las últimas obras de este director—, la rubia Scarlett Johansson con todo y la trompita bien parada, dispuesta a todo, como eran las gringas que venían a Guadalajara en el verano de nuestra prehistoria, acompañada por la alta y estoica Rebbeca Hall, que hace de maravilla su papel, siendo primeriza con este director.

Woody Allen planeó hacer «una película seria, pero romántica, con algunos momentos divertidos, donde no haya sangre por ningún lado» y uno respira hondo, pues no cabe duda que, como buenos seguidores de la obra de Allen, sabemos que sus expectativas se cumplen.

Como siempre, Allen es un agudo observador del ser humano, de sus fragilidades, de sus fortalezas, de sus ambigüedades y por eso consigue equilibrar, con elegancia —como dicen los del Chicago Sun-Times—, el melodrama y la comedia, generando un placer de estar viendo algo diferente, que nos gusta —añado—, por mantener una tensión amorosa, clara y sin ambages como la que propone el pintor codependiente de su mujer tan española, esta especie de Carmen, insisto, con un amor-odio con su marido que de repente enloquece de celos y que abre las llaves de la atracción, sin importar el género.

Es una película sexy y es un egoísta que no nos deja disfrutar más de la belleza de Cristina y de Penélope, sólo nos asomamos para imaginar su cuerpo desde el mezanine donde la vemos en action-painting en la planta baja, desnuda pero cubierta con un mono que deja flotando por los aires sus carnes. Hay una nueva moral como insignia con la que las nuevas generaciones recorren sus campos de batalla.

La sensación de naufragio

El Informador, jueves 11 de diciembre, 2008.

Toda crisis nos orilla a reflexionar sobre nuestros hábitos y costumbres y sobre la manera en que veníamos haciendo las cosas hasta ese momento. Pero, una crisis, como la que estamos empezando a vivir, nos da la sensación de estar en medio de un naufragio, donde creemos que vamos a perder todo. A partir de esa vivencia, se puede llevar a cabo el cambio y la transformación de las empresas, de las instituciones y de las personas.

En los talleres de liderazgo basados en alguna de las obras de Shakespeare —como he importado la versión de Richard Olivier desde Inglaterra — y, en particular, con el tema del liderazgo responsable del cambio y la transformación se basa en La tempestad, una obra que empieza con una tormenta tal, que sólo oímos cómo gritan: ¡ya nos llevó...! o ¡todo está perdido!, como lo hacen los pasajeros de ese barco que está en medio de una crisis a punto de naufragar.

Son los mismos gritos que podemos imaginar se dan en la oficina del director general de una de estas empresas en crisis —como La Comercial Mexicana— a punto de naufragar. Esa situación fue provocada por Próspero, auxiliado por Ariel, el espíritu de cambio, desde la isla en donde se había exilado hacía años, cuando su hermano Antonio lo derrocó de su ducado en Milán.

La sensación de naufragio, paradójicamente, es la que nos permite revisar a fondo lo que hemos hecho y, por eso, nos damos cuenta de lo que teníamos y cuál era la escala de valores que, a lo mejor, lo habíamos dejado en decadencia, situados en un ámbito confortable. donde creemos que «aquí no nos va a pasar nada».

La tempestad y el naufragio son situaciones que nos obligan a realizar cambios profundos y, con esos cambios, podemos volver a saber qué es lo que realmente vale la pena y qué sólo eran costumbres mal habidas.

Ahora se habla de cambiar y volver a fundar las bases del capitalismo —como lo explicó Sarkozy—, basada en una ética del esfuerzo y del trabajo, hasta encontrar un nuevo equilibrio entre la libertad necesaria y las reglas, entre la responsabilidad colectiva y la individual. Se tiene que llegar a un nuevo equilibrio entre el mercado y el Estado, sobre todo ahora que ha intervenido para salvar al sistema bancario en crisis.

Esta asociación entre la vida empresarial y el teatro isabelino, este encuentro de dos culturas, nos permite participar en el desarrollo de México, estableciendo esos paralelismos para vernos actuar como nunca antes lo habíamos hecho, reflejados en un espejo, como es en esta obra, de tal manera que tomamos conciencia de lo que es el cambio y de lo que en verdad somos —la dualidad de los sentimientos—, pues ya sabemos que todo el mundo es un teatro y todos los hombres y las mujeres, simples actores que tienen sus entradas y salidas; en su tiempo, un hombre representa muchos papeles...

martes, 9 de diciembre de 2008

El miedo impedidor

El Informador, martes 9 de diciembre, 2008.

He tenido la suerte de conocer un extracto del discurso que hizo Nicolás Sarkozy en la ciudad de Toulon el 25 de septiembre, cuando se dirigió a los franceses porque consideró que la situación de su país lo exigía, pues sabía los posibles efectos de la desestabilización de la economía mundial que estaba produciendo una crisis de confianza sin precedentes. A lo mejor, algunos de ustedes ya lo conocen, pero como para mí ha sido una sorpresa, por eso me gustaría compartirlo.

Como el resto del mundo —dijo Sarkozy—, también los franceses temen por sus ahorros, su empleo y su poder adquisitivo, pues las grandes instituciones financieras están amenazadas y hay millones de pequeños ahorradores que han invertido su dinero en la bolsa y que ahora ven cómo su patrimonio se devalúa y los fondos de pensiones están en problemas, igual que los habitantes de esos hogares modestos, que viven momentos difíciles por el alza de los precios.

El panorama que pinta el Presidente de Francia es aterrador y, sin más, comenta que este tipo de situaciones produce miedo y que el miedo es una forma de sufrimiento que nos impide echar a andar nuevas ideas; el miedo nos impide implicarnos en nuevas soluciones —y yo agrego, que el miedo nos impide arriesgarnos. Cuando se tiene miedo se deja de soñar, cuando se tiene miedo, no piensa uno más en el futuro —sólo se piensa, digo, de qué manera vamos a sacar al buey de la barranca— y, hoy, el miedo es la principal amenaza para la economía —dijo Sarkozy—, y por eso propone que lo primero que hay que hacer es vencer a ese miedo a como de lugar y por eso, es la labor más urgente.. Para vencer el miedo, propone conocer la verdad, conocer la realidad-real por cruel que ésta sea.

Por eso describe cómo se imagina el futuro —nada halagador—, y explica que la crisis no ha terminado y que sus consecuencias serán duraderas, pues Francia es parte de la economía mundial y no puede estar protegida contra este tipo de sucesos que, ni más ni menos, ponen en desequilibrio al mundo.

Conocer la verdad es saber que la crisis tendrá consecuencias negativas en el crecimiento, que se podrá generar un mayor desempleo y que el poder adquisitivo se dañará durante los próximos meses.

Por varias décadas se han creado situaciones que sometían a la industria a una lógica que implicaba una mayor rentabilidad financiera a corto plazo, ocultando los riesgos que se tenían para lograr obtener estos resultados, cada vez más exorbitantes.

Por eso, hemos permitido que los bancos especulen en los mercados, en vez de hacer su trabajo a la antigüita: invirtiendo el ahorro en el desarrollo económico y analizando a fondo el riesgo de sus créditos. Por eso, —dice Sarkozy— se ha financiado al especulador y no al emprendedor y hoy pagamos por esto. Hay que volver a fundar un nuevo capitalismo porque este laissez-faire se ha acabado.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Hécuba, reina vencida y madre despojada

El Financiero, lunes 8 de diciembre, 2008.
Versión de Luisa Josefina Hernández en La Gruta del Helénico

Cuando aparece Hécuba, la reina de Troya, la esposa fiel de Príamo y madre de varios de sus hijos, sabemos que empieza la tragedia pues la vemos derrotada, vencida después de un sitio de diez años, quemadas las altivas torres de esa bella ciudad amurallada que era el orgullo de su época y despojada de todo lo que más quería como era a su esposo y sus hijos Héctor, Paris y Troilo.

Ese cuadro plástico es tan grave que no puedo menos que recordar aquel pasaje donde Lucrecia, la recién violada por el príncipe Tarquino, busca refugio para su dolor y se levanta a ver en detalle un cuadro de Troya que tenía en su casa y al ver a esta mujer, poder consolarse, pues seguramente Hécuba había sufrido más que ella y así, pasar por esa catarsis que tanto necesitaba.

Finalmente, le viene a la memoria un lugar donde cuelga un cuadro de diestro pincel, que representa la Troya de Príamo: frente a ella, el poder de Grecia, venido a destruir la ciudad por el rapto de Helena, amenaza con enojo a la altiva Ilión; el fantasioso pintor había representado a la ciudad tan arrogante que parecía como si el cielo se inclinara a besar sus torres... ve a muchos en los que se hallaban algunas penas, pero ninguno de ellos albergaba toda la desolación y todo el dolor, hasta que, antes de regresar a su habitación ve a Hécuba mirando con sus viejos ojos las heridas de Príamo que yace sangrante bajo el orgulloso pie de Pirro. En ella el pintor ha disecado la ruina del tiempo, el naufragio de la belleza y el dominio de la dura zozobra. Sus mejillas se visten de surcos y arrugas; de lo que era, ya no queda ningún parecido: su sangre azul, al negro a virado en cada vena privada de la primavera que esos resecos canales había nutrido; así mostraba la vida presa en un cuerpo muerto... Lucrecia, despliega su mirada y adapta su pesar a los dolores de la vieja reina...

Sí, Lucrecia despliega su mirada, para acomodar su pesar al de la reina, en esto que ahora le llamamos catarsis, lo mismo nos pasa al ver esta obra de teatro en donde Polidoro, el hijo menor de los reyes de Troya, había sido enviado lejos antes de que fuera destruida; lo habían mandando para que Polimnestor, un tracio que había sido huésped de los reyes, lo cuidara y por eso y lo habían mandado con todo y un modesto tesoro para que no le faltara nada. Pero este cuidador lo traicionó y decidió asesinarlo y arrojarlo al mar sin sepultura alguna, cosa que, para los griegos, podía ser el mayor de los castigos. Por eso Polidoro regresa ahora como fantasma, para pedirle a su madre que lo enterrara junto con su hermana Polixena, sacrificada por órdenes de Aquiles en el túmulo donde había sido éste cremado. Cuando Polidoro ve a su madre no puede contenerse y dice: ¡Madre mía!, qué te ha pasado que de reina te has convertido en esclava y de ser feliz has pasado a ser una infortunada! Algún dios te castiga hoy por tu ventura anterior.

Y de esta obra original escrita por Eurípides, Luisa Josefina Hernández hace una versión en donde rescata las situaciones dramáticas, la grandeza del conflicto y el carácter de los personajes, para adaptar la obra y que fluya de una mejor manera.

Estará en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico hasta el 12 de diciembre, en una puesta en escena dirigida por Emma Dib, quien aborda esta historia en medio de la devastación humana, de la humillación y de los juegos políticos, de tal manera que logra provocarnos, como pocas obras de teatro, una catarsis frente a lo que somos testigos.

Se trata del abuso del poder, se trata de las traiciones y, sobre todo, de qué manera los seres humanos pueden enfrentar estas situaciones. Después de que los troyanos fueron vencidos, Hécuba es, como dijimos, una madre despojada. La leyenda cuenta que una vez que los griegos entran a la ciudad amurallada, acaban con toda su descendencia de los Príamo y los dioses, al enterarse de la muerte del último hijo, convierten a la reina en una perra con ojos de fuego.

Es la madre frente a la destrucción de todo lo que ella protegía y amaba: nunca mi alma ha sentido tanto miedo ni tanto horror... He visto una manchada cierva, despedazada por un lobo con sus garras llenas de sangre, arrancándola violentamente de mis rodillas que movía trémula de compasión, y así empieza este lamento, uno de los más tremendos que hemos escuchado, de tal manera que al terminar la obra, nos agarrarnos de la mano de nuestra compañera y pensamos, como Lucrecia, que, en verdad, esto de la crisis no puede ser pero de como la pasó Hécuba en su tiempo.

También nos enteramos que Helena fue rescatada por Menelao una vez que le enseña sus pechos desnudos y el soldado griego cae de rodillas frente a su belleza, cuyo eco llega a nuestros días cuando el Dr. Fausto se preguntaba si ese rostro era el que había lanzado las miles de naves griegas rumbo a Troya para quemar las altivas torres de Ilium y, si era así, que le diera la inmortalidad con un beso, antes de ser arrastrado al Hades.

Oportunidades en la crisis

El Informador, jueves 4 de diciembre, 2008.

Compra barato y vende caro es el moto de los comerciantes y de los inversionistas y, tal parece, es la regla que aplica Carlos Slim, un hombre que tiene un flujo considerable de dinero «cash» y que, independientemente de las pérdidas multimillonarias que tuvo en la bolsa de NY, supo aprovechar la crisis y, ahora, con ese principio básico, compró acciones de las tiendas Saks y de Citibank, comprando barato e inyectando una importante cantidad de dólares en las dos empresas.

Además de esa compra, insistió en que se debe de reactivar la economía con obras de infraestructura, como lo anunció en Bueno Aires, mientras acompañaba al Presidente en su gira, insistiendo que, cuando hay una crisis, también la IP deber entrar al quite, sobre todo si cuenta, como él, con un flujo importante.

Tal vez por eso mencionó la inversión inmobiliaria —si, inmobiliaria, justo en el sector en crisis— de la Plaza Carso, donde generará 3,500 empleos permanentes y donde va a invertir 800 millones de dólares. Esto queda donde antes estaba la planta de la General Tire, en la colonia Irrigación.

Le dicen el rey Midas, como aquel legendario de Frigia —ahora, en el corazón de Turquía—, un monarca que salvó a Sileno y por haberlo integrado a las fiestas de Dionisi y que, en agradecimiento, le dijo que pidiera un deseo. A Midas se le ocurrió pedirle que todo lo que tocara se convirtiera en oro. Por eso se parece a Carlos Slim que, desde que compró la imprenta Galas, luego la Cigarrera La Moderna y luego Sanborn’s en la prehistoria y comprar en los noventas a la empresa Telmex, durante la ola de privatización y después de la crisis que sufrimos —con una maldita inflación por las nubes, hasta que Pedro Aspe implantó el pacto—, Carlos Slim logró para convertir a esa empresa telefónica en oro puro y pudo hacer que pasara de una compañía que anunciaba que no habláramos más y que se tardaba años en instalar una nueva línea, a lo que es ahora —con todo y los móviles e Internet—, donde promueven el famoso ¡llámale!, para hablar todo el tiempo que queramos con total que la registradora siga sonando.

Así es como, por lo pronto, ha decidido enfrentar la crisis: comprando acciones de Saks para convertirse en uno de los mayores accionistas de esas tiendas de lujo como es Saks Fifth Avenue y su versión Off 5th como tiendas de descuento. Las compras de estas acciones, se hacen justo cuando esa empresa luchaba con la caída en sus ventas, a causa de la contracción económica.

Además de esto, invierte en una superficie comercial rentable de unos 45 mil metros cuadrados, donde estarán las tiendas de su Grupo: Sears, Sanborn’s, Mixup y Banco Inbursa, además del Museo Soumaya y un espacio para la colección de arte contemporáneo de Jumex, así como un nuevo teatro. Se dice que esta obra deberá estar terminada en 2010 y, por lo pronto, le ha inyectado todo este dinero a la economía.

martes, 2 de diciembre de 2008

Prometer no envilece

El Informador, martes 2 de diciembre, 2008.

Mientras el Partido Revolucionario Institucional (PRI) organiza foros, aceitando la vieja maquinaria y poder encontrar argumentos para enfrentar la crisis económica mundial que le sirvan en la campaña de 2009; mientras la nueva izquierda del Partido de la Revolución Democrática (PRD) con Jesús Ortega a la cabeza, trata de unir los fragmentos que quedan a su alrededor para definir el camino a seguir, y el Partido Acción Nacional (PAN) reestructura su plataforma y mete en cintura a esos miembros celosos e individualistas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) recorre el país, haciendo campaña, aprovechando cualquiera de los errores de los demás, total, con eso de que prometer no envilece, hace camino al andar.

No se pueden negar los resultados obtenidos por este político ambicioso que desea el poder y que sabe utilizar los argumentos en campaña, prometiendo la renovación de todo lo que está a nuestro alrededor y que huele a podrido.

No importa que luego, cuando haya logrado el poder, sus promesas se transformen en triste realidad —sin negar nunca lo prometido—, haciendo uso de la magia en la aplicación de la retórica y de las verdades a medias.

Andrés Manuel López Obrador es un hombre que está recorriendo el país, prometiendo, como cualquier político lo haría en campaña, lo que la gente desea tener algún día mágicamente, como es un proyecto diferente de país, y para eso los invita a luchar por la igualdad y la justicia. Así, poco a poco ha ido integrando a millones de ciudadanos en su movimiento en medio de una transformación camaleónica, pasando del original PRD a la Convención Nacional Democrática, para luego pasar a ser el gobierno legítimo y de ahí, navegar con la bandera del Frente Amplio Progresista (FAP), argumentando a su paso que aquello que él señala es la verdad, asegurando que sólo él puede hacer cambiar las cosas.

Tiene todo el tiempo del mundo para recorrer plazas y poblados y para convencer, poco a poco, de que él es el hombre indicado para provocar el cambio, o como él dice, para aplicar la auténtica democracia —como si la que tenemos sea falsa—, pero, como sabemos, así es esto de la retórica o de las verdades a medias y cuando él dice que tiene la autoridad moral, sobre todo en esta época decadente, donde tal parece que se actúa sin escala de valores, ni ideales o principios, en donde la corrupción es el pan de todos los días —y que son verdades, no tan a medias—, en prometer el gran cambio con una serie de argumentos que lanza al aire para que caigan al suelo, como las semillas al voleo, sólo para ver cuál de todas esas prenden en esa tierra seca de ideales.

Con esta verborrea, con esta retórica, como dicen los que conocen la oratoria de Cicerón, el maestro López Obrador va convenciendo a cierta gente, como representante de una nueva causa, y el resto de los políticos sólo se quedan viendo sin aparentemente hacer algo que contrarreste esta estrategia llena de presunciones.

jueves, 27 de noviembre de 2008

La curiosidad, el principal estímulo para la lectura

La Feria Internacional del Libro 2008
El Financiero, lunes 1 de diciembre, 2008.

Toda esta semana estará abierta la Feria Internacional del Libro en la ciudad de Guadalajara, la más importante feria en todo Iberoamérica, donde usted podrá encontrar lo que se le ocurra. Este fin de semana pasado estuve en la FIL, invitado por la SEP, para platicar sobre la lectura de los libros como los que tienen los estudiantes tanto en su biblioteca de aula como en la escolar. Se me ocurrió que, si para bailar un buen tango, se necesitan dos, para disfrutar de la lectura se necesitan tres:

Lo primero es que haya acceso fácil al libro mismo —no importa si es impreso o digital— y, por eso las bibliotecas de aula están más a la mano que cualquier otra y, en muchos casos, puede ser todo el acervo con el que se cuente en esa región, como me imagino podría ser los libros de una escuela en la sierra Mixteca.

En segundo lugar, hace falta el lector que es el objeto de este análisis y, por último, la tercera pata de esta mesa, se necesita, a esa edad, que haya alguien nos provoque a la lectura, alguien que la motive y que la estimule.

Seguramente, más por viejo que por otra cosa, he descubierto que una buena manera de lograrlo, una vez que conocemos cuáles son sus gustos y su curiosidad sobre aquello que les interesa —con temas que están relacionados al cuerpo o con el alma—, para que los jóvenes se vuelven lectores y satisfagan sus dudas y su curiosidad.

Por eso sugerí que fuesen los maestros o, en todo caso, los padres, los que deben ser unos provocadores de ese estímulo y, si se tiene a la mano sus libros, con los llamados conocimientos útiles o los conocimientos entretenidos —como clasifican los ingleses sus acervos—, entonces, los tres se ponen a bailar de gusto, porque ya encontraron lo que les interesa conocer, no importa el tema que sea.

Supuse que un día, alguno de los alumnos tiene la curiosidad de saber qué es eso de los sueños y si en ese instante el maestro sabe que hay en la biblioteca —como fue adquirido este año en las de aula—, la versión del Sueño de una noche de verano de Shakespeare, publicado por ediciones El Naranjo, podrá leer lo siguiente, a propósito de lo raro que son las visiones en los sueños, como las que tuvo el tejedor de Bottom (Fondo, en español) y ahí podrá leer la historia de ese tejedor —entre otros personajes— que se su cabeza se transforma —como en los sueños—, en una de burro y al verlo sus compañeros huyen en estampida.

Por su parte, Titania la reina de las hadas, es víctima del Oberon, su esposo, quien le ha puesto unas gotas de una flor que él sabe que existe, tal como se lo cuenta a Puck, su asistente, cuando había sido testigo:

¿No te acuerdas —le dice a Puck— esa vez que estaba sentado encima de un promontorio y oí cómo cantaba una sirena sobre el lomo de un delfín, entonando una canción tan dulce y armoniosa que el rudo mar se volvió apacible ante su canto y algunas estrellas se salieron bruscamente de su órbita para escuchar la música de esta virgen marina? ... fue en esa ocasión (tú no lo pudiste ver) que volaba Cupido bien armado, entre la luna frígida y la tierra, y le apuntaba a una hermosa vestal coronada en el occidente, para disparar con su arco la flecha del amor, como si quisiese atravesar cien mil corazones. Pude ver cómo esa flecha incendiaria de Cupido se apagó entre los castos rayos de la aguanosa luna, y cómo prosiguió la imperial sacerdotisa su virginal meditación, libre de antojos. Con todo, me fijé dónde cayó la flecha de Cupido: sobre una flor que ayer era blanca como la leche y hoy es púrpura, como si estuviese herida de amor. Las doncellas le llaman «love-in-idleness» —«amor ocioso», que nosotros conocemos como la «flor de la primavera»—, tráeme esa flor, que con el jugo de ella puesto en los dormidos párpados se consigue que se enamoren de la primera criatura que vean.

Oberon había derramado algunas gotas en los párpados de Titania quien, al despertarse, ve a ese hombre con cabeza de burro y se enamora perdidamente esa misma noche... hasta que amanece y Oberon deshace el artilugio para dejar al tejedor sólo y su alma y escucharlo decir:

He tenido una de las más raras visiones posibles. He tenido un sueño que sobrepasa el ingenio del hombre, sobre todo si trato de contarles qué clase de sueño fue. Sería muy burro si quisiera explicar lo que fue ese sueño. Yo creía que era… no hay quien pueda decir qué. Yo creía que era... y yo creía que tenía... —pero aquel que intente explicar lo que yo creía que tenía... no sería más que un payaso. El ojo del hombre no ha escuchado, ni oído ha visto, ni hay mano que no haya sido capaz de probar, ni lengua concebir, ni corazón que pueda expresar lo que fue mi sueño. Le pediré a Peter Quince que me escriba una balada de este sueño. Se llamará El sueño de Fondo, porque no tiene fondo alguno y la cantaré al final de la obra delante del Duque.

Esta lectura es una delicia y los sueños un misterio. Pero, a lo mejor el joven descubre que la lectura es un placer, ¿no cree usted?

La FIL y la lectura

El Informador, jueves 27 de noviembre, 2008.

La Feria Internacional del Libro 2008 (FIL) se inaugura el próximo sábado 29 de noviembre en la ciudad de Guadalajara y estará abierta al público hasta el domingo 7 de diciembre. El país invitado es Italia y por eso, la puesta de su escena, se ha inspirado en Las Ciudades Invisibles, uno de los mejores libros de Italo Calvino, un escritor fuera de serie con una obra enigmática y bella como pocas he leído en mi vida en donde recrea, mágicamente, las ciudades que conoció en su estancia en China el veneciano Marco Polo. Calvino transforma a los visitantes en la figura de Marco Polo, para que sea el ojo de éstos el que puedan capturar los símbolos y los detalles que representan la riqueza de Italia, como dijo Andrea Ferri, director del Instituto Italiano para el Comercio Exterior.

Por ser Italia el país invitado, estará Roberto Saviano, un escritor que ha librado la vida después de estar amenazado de muerte por la mafia napolitana por haber escrito Camorra. Estará acompañado por otros cien escritores italianos, más o menos desconocidos, como son Valeio Máximo Manfredi, Franco Volpi, Gianni Vattisimo y Dacia Maraini y otros más.

Italia tiene, desde hace tiempo, la fama de ser uno de los mejores impresores de libros de arte del mundo y, si a esto le agregamos, que no hay otro país como ese que tenga un acervo como el creado durante el Renacimiento, podremos encontrar verdaderas joyas de esa época publicadas por esta afamada industria editorial.

Se seguirá celebrando —con toda parafernalia—, los 80 años de Carlos Fuentes y por eso, lanzarán La región más transparente, publicado por las Academia de la Lengua Iberoamericana con 400 mil ejemplares de tiraje y se presentará en el Teatro Diana la ópera Santa Anna compuesta por José Ma. Vitier con un libreto —fallido, con rimas como “toño” y el “retoño”— del escritor mexicano.

Habrá toda clase de conferencias, presentaciones, mesas redondas que le dan ese ambiente único a la FIL en donde van a pasear más de medio millón de visitantes y uno que otro, digamos, a comprar. El domingo a las 12:00 horas estaré por allá, invitado por la SEP a través de Antonio Moreno, editor de Santillana, participando en una de las tantas conferencias, con un tema que me encanta darle la vuelta: cómo hacerle para que los jóvenes disfruten la lectura de los jóvenes de los libros y, en este caso, los que tienen en su biblioteca de aula. Propongo que sean los maestros los que estimulen su curiosidad para que estos jueguen con esos libros y puedan hacer una lectura lúdica, que responda más a su curiosidad sin convertirla una lectura forzosa.

Tal vez así encuentren en esos textos, la respuesta a su curiosidad que tenga que ver con el conocimiento útil, como con el entretenido, donde podrán verse en ese espejo, pues, sin duda, estamos hechos de la misma materia que los sueños.

martes, 25 de noviembre de 2008

Los catastrofistas

El Informador, martes 25 de noviembre, 2008.

Con la crisis, los catastrofistas son como los hipocondríacos. Cuando mueren escriben su epitafio es: «Ya ven, ¡se lo dije!». Los catastrofistas empiezan la conversación diciendo que «nunca en la historia hemos tenido una crisis igual», y uno, que rechaza las exageraciones, no le queda otra más que dejar que despotriquen hasta que se cansen de pintar de negro el paisaje, que creemos tiene sus oportunidades y sus propios colores, pero ellos no nos dejan ver la luz en el horizonte, mucho menos al final del túnel. Para ellos todo es negro.

Si uno se detiene un momento, porque pecamos de optimismo, parecemos que huimos en medio de la estampida. Si acabamos de leer «que la economía mexicana reportó una mejoría en el tercer trimestre del 2008, sorprendiendo a los analistas que anticipaban síntomas claros de un enfriamiento por la desaceleración de la economía de Estados Unidos», nos pasan como un relámpago algunas imágenes de otras épocas, que consideramos peores que las presentes, como fue a principios del siglo pasado, cuando la gente vivía a salto de mata, en un país pauperizado que dependía más de la agricultura que de otra cosa.

En 1913, mi padre tenía trece años: habían perdido el rancho que tenían en Los Altos de Jalisco y a esa edad salió de casa y aprendió a sobrevivir hasta que se acabó la pesadilla y la economía empezó a componerse. En los 30’s encontró trabajo en El Águila y luego en PEMEX donde trabajó hasta 1951 para regresar —felizmente—, a vivir a Guadalajara y lo hizo viviendo bien con un rancho de 50 hectáreas que compró cerca de Atequiza.

Pero ahora los catastrofistas no quieren escuchar estas historias y, para ellos, lo que estamos pasando no es temporal, sino eterno. No están de acuerdo con ninguna de las medidas que se toman, pues según ellos, no sirven de nada, menos cuando empieza uno a hablar de la teoría de Howard H. Stevenson, que habla del poder de las empresas cuando se estructuran de tal manera que son predecibles en sus acciones para la creación del futuro —incluyendo las crisis— y que demuestren acciones congruentes con esos principios para ganar en el futuro.

Pero los catastrofistas no entienden que, a pesar de la falta de créditos, que se solucionará en el tiempo —y que esperamos sea pronto—, no creen que haya que buscar alternativas para enfrentar, por lo pronto, esa falta de crédito e imaginar en lo inmediato cómo puede uno detener el desempleo proponiendo un cambio de oficios, como lo hizo IBM en los años 30’s, años de crisis. Nada peor que la muerte, aunque para muchos, los chinos incluidos, ni siquiera eso es lo peor.

Todo lo que se diga, para ellos, está mal y son incrédulos sin ganas de encontrar soluciones en el tiempo. Como si se regocijaran de la tragedia, como los sádicos que disfrutan del dolor de los demás, imaginando que no hay solución alguna.

Allá ellos, digo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Un siglo después

El Informador, jueves 20 de noviembre, 2008.

A casi cien años de la Revolución, los cambios y las transformaciones en México han sido significativas en lo cuantitativo y en lo cualitativo. Nadie pudo imaginar el giro que tomaría esta sociedad un siglo después. Aunque sabemos que quedan muchas cosas por resolver, por lo pronto, podemos revisar algunos de los logros que hemos tenido.

La población ha experimentado una transformación monumental: creció más de ocho veces y dejó de ser una sociedad rural para convertirse en urbana. En 1910 había 13.6 millones de habitantes; ahora casi llegamos a los 110 millones.

La tasa de mortalidad ha caído dramáticamente —gracias a la protección social creada en la primera mitad del siglo XX— y, la esperanza de vida se ha duplicado en los últimos decenios: a principios del siglo pasado, los hombres vivían un promedio de 35 años; las mujeres 38; ahora, los primeros tienen un promedio de vida de 74 años y 78 las mujeres.

La tasa de natalidad parece que se va a estabilizar cuando la población llegue a los 130 millones —se supone que será para el 2030. En las zonas urbanas domina eso de que la familia pequeña vive mejor.

En 1910 el analfabetismo era casi generalizado. Ahora sólo queda el 9% de la población. El rezago educativo es prácticamente nulo y el presupuesto que se dedica a este sector va con el crecimiento de la población y sigue siendo el mayor del resto de los sectores.

Se tenía prácticamente una industria inexistente y el Producto Interno Bruto (el valor monetario de la producción de bienes y servicios) no significaba nada. Ahora, es tal que estamos considerados la decimocuarta economía mundial y el PIB nominal es de $950 mil millones de dólares (mmdd) —para que tengan una idea de este crecimiento, en 1990 sólo era de $240 mmdd.

La estructura del PIB es del 4.4% en agricultura; del 28.4% por la industria (el 23.4% por la industria manufacturera y el 4.9% en la industria de la construcción). La gran rebanada del pastel, se la lleva el sector de los servicios con una aportación del 67.3% del PIB.

Las exportaciones son casi el 89% a los EUA, seguido de sólo un 2% al Canadá. El TLCAN ha sido el promotor de esta actividad. Como contraparte, las importaciones de los EUA representan el 70% del total.

Cuando vemos algunas fotos a principios del siglo XX, la mayoría usan calzones de manta y sombreros; las imágenes en el Paseo de la Reforma son de uno que otro «fotingo» y el transporte público remontado por caballos.

Con estas fotografías nos podemos dar cuenta cómo hemos crecido —en el buen sentido— y cómo hay ahora una clase media mayor que disfruta en su mayoría de las ventajas —educativas y culturales— de este siglo.

El panorama de las telecomunicaciones —Internet y celulares— es el de una curva exponencial. Algo hemos logrado, aunque mucho falta por hacer, pero, tal parece, vamos por el carril correcto.

martes, 18 de noviembre de 2008

La propuesta de Brown

El Informador, martes 18 de noviembre, 2008.

Girando alrededor de la evolución de la crisis, de las acciones a tomar para reducir el tiempo y la profundidad, se construyó la agenda del Grupo de los 20, tal como lo había propuesto Gordon Brown, el primer ministro de Inglaterra, para que los gobiernos supervisen mejor a las instituciones financieras como uno de los temas a tratar en la agenda de la reunión que sostuvieron el sábado pasado en Washington.

Un día antes de esa reunión, en México, el doctor Luis Téllez, Secretario de Comunicaciones y Transportes concluía una investigación, mostrando las falla del piloto y no otra cosa, lo que provocó el infernal accidente donde perdieron la vida varias personas, incluyendo Juan Camilo Mouriño, Secretario de Gobernación.

Y en Chicago estaba nervioso el Presidente Electo de EU con la crisis económica y la guerra en Irak, pues se tiene que esperar hasta el 20 de enero del 2009 para agarrar al toro por los cuernos. Pero, para calmar sus nervios, mejor organiza su gabinete donde se especula que Hillary Clinton podrá ser la futura Secretaria de Estado entrando así a las ligas mayores del poder y sopesa la guerra nada menos que con John McCain con el mensaje claro de que desea gobernar para todos.

En Washington, George W. Bush se convirtía en el anfitrión de la reunión con el Grupo de los 20, donde Gordon Brown debió sentirse cómodo, pues llegó con la inercia de ese momento de gloria que tuvo después de haber sido el ejemplo del mundo, con una oportuna propuesta como la que hizo para recapitalizar a la banca en el Reino Unido y reformar el sistema de supervisión financiera global resumiéndolo en cinco puntos.

El primero, dotando de una mayor transparencia al sistema, exigiéndole más información a las entidades financieras (sobre todo a los fondos hedge o de inversión de alto riesgo), así como, un claro sistema de contabilización de sus activos y una estricta supervisión del mercado de los derivados CDS (Credit Default Swap), que sirven para que los inversionistas se cubran ante la posible insolvencia de una entidad, impidiendo así, el traspaso del riesgo de unos a otros y la creación de burbujas que luego explotan en el aire.

El segundo fue la de dotar de mayor integridad al sistema, acabando con los conflictos de interés, como los de las agencias de calificación de deuda que otorgan calificaciones a las firmas que les pagan.

En tercer lugar proponía fijar sistemas de remuneración a ejecutivos basados en la creación de valor a largo plazo y tratar de impulsar una mayor responsabilidad en los consejos de administración para que sus miembros tengan experiencia y capacidad en estos temas.

El cuarto punto tiene que ver con la nueva regulación bancaria que precisa la liquidez y la solvencia que deben tener las entidades financieras para que se impida la formación de burbujas y, por último, la cooperación internacional necesaria para que funcione la nueva regulación.

Cinco puntos cinco, como los toros en esa corrida.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Santa Anna, el gran seductor de la patria

El Financiero, lunes 17 de noviembre, 2008.
Ópera de José Ma. Vitier con libreto de Carlos Fuentes

Nada me gustaría más que volver a Manga de Clavo para estar al pie de tu lecho —le escribió Antonio López de Santa Anna a su mujer, Inés de la Paz García en el año de 1835— pero tengo la desgracia de gobernar un país sin pies ni cabeza, donde nadie sabe dar un paso sin mi aprobación. Oficialmente, el general Barragán ocupa la presidencia, pero no detenta el poder, porque todos acuden a mí para tratar los asuntos del estado... ninguno tiene los pantalones para tomar una decisión. Los generales no dejan de importunarme con sus intrigas, el clero me abruma... ¡Dios míos, qué difícil es servir a la patria!, decía este personaje, tal como lo publica Enrique Serna en Santa Anna, el seductor de la patria.

Por las veces que entró y salió Santa Anna de la presidencia y del poder entre una mano de póker y la siguiente, entre sus estrategias de guerra, las levas a las que sometía al pueblo y sus fallidas defensas, incomprensible desde muchos puntos de vista, en contra del ejército norteamericano cuya derrota lo orilló a firmar un contrato en donde vendía o perdía la mano, como en una de póker, de un plumazo, más de la mitad del territorio nacional.

Todo esto forma parte de la biografía de este personaje, amado y odiado, que entraba con los dos pies por delante para asumir la presidencia o con una pata de palo, no le importaba, y hasta celebró el entierro con todo y los honores correspondientes de la pierna perdida en una batalla, pero quién sabe qué hacía que siempre se las ingenió para volver al poder, tantas veces como le dio la gana: de joven se rebeló en contra Iturbide en 1822 (El año que fuimos imperio, como le llamó Flavio González Mello a su obra de teatro), luego, una vez que se definió la forma en que gobernaríamos, es decir como una República, dos años después le declaró la guerra a España y una década más adelante fue declarado Presidente por primera vez en 1833, para ponerse a luchar en contra de los tejanos en 1836 y en contra los franceses en 1838, hasta ser desterrado en 1845 y regresar una vez más, para colocarse la banda tricolor al año siguiente, sólo para perder la guerra en contra de los EUA y salir huyendo a Colombia, para volver y ser reclamado por los conservadores y los liberales para que regresara en 1853 con el título de Alteza Serenísima, para actuar, desde ese año hasta que fue desterrado antes de morir en 1876.

La idea de hacer una ópera basada en este personaje se gestó en la Feria Internacional del Libro (FIL) 2007, cuando Raúl Padilla le propuso a Carlos Fuentes que escribiera el libreto con el que trabajaría el músico José Ma. Vitier, uno de los más grandes compositores cubanos del momento, quien empieza ser conocido por sus arreglos y composiciones al piano y por algunas composiciones para el cine con el Tequila Gang de Bertha Navarro.

Todo está listo y el próximo 20 de noviembre se estrena en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, interpretada por Fernando de la Mora como Santa Anna, la soprano Lourdes Ambriz, como Inés de la Paz García entre otros miembros del reparto. Se integró un equipo que se parece al «dream team» del fútbol, con Lorena Maza, como la directora escénica; Mónica Raya, como la escenógrafa, que acaba de diseñar una escenografía genial para la obra de Paz, La hija de Rappaccini; Edyta Rzewuska a cargo del vestuario, Víctor Zapatero de la iluminación y Ruby Tagle de la coreografía. Una vez estrenada en la ciudad de México, para el día 1º de diciembre se interpretará en el Teatro Diana de Guadalajara, como parte de los festejos y del patrocinio de la FIL de este año en Guadalajara.

No conocemos el libreto, pero por lo que ha comentado Lorena Maza, se trata de revelar la intimidad de Santa Anna, un hombre acusado de ser un traidor a la patria, pero que, a la vez, encantaba a medio mundo, a los conservadores y a los liberarles del XIX, hasta que llega un momento en que está rodeado, como los reyes de Europa, por una corte que cuando se referían a él, lo llamaban Su Alteza Serenísima.

Pensamos que la ópera será un éxito por tres razones: una, es por el personaje en sí que da para una farsa mostrando esa combinación —tan mexicana— entre la clase gobernante, que dominan la escena, son líderes con sus tropas, engañan a medio mundo —como buen jugador que era—, en donde ganan o pierden hasta el final de su vida.

La segunda razón es que el libreto está en manos de Carlos Fuentes bueno para las escenas históricas, como La muerte de Artemio Cruz o el manejo del poder con humor como está patente en La región más transparente cuyo género está entre la opereta, el musical y la ópera bufa.

La tercera es que está en manos de José Ma. Vitier, un compositor genial que seguramente ha traducido el libreto con su muy personal manera de componer, dándole a la obra el ritmo de La Manga en Veracruz y la melodía que puede expresar Lourdes Ambriz, a Inés en la obra, con la dulzura de su voz. Todo listo para coronar las celebraciones de Carlos Fuentes por sus ochenta años de vida con una producción única y original.

Las prioridades y el cambio

El Informador, jueves 13 de noviembre, 2008.

Había una vez un representante de un gobierno estatal en la ciudad de México, de cuyo nombre no podían acordarse, que se atrevió preguntarle un día al Gobernador cuáles eran sus prioridades: «¿Mis prioridades? —volvió a preguntar el Gobernador— ¿mis prioridades?, ¡ah, sí! ... como no, ¡pos ahí como vayan llegando!», fue lo que le contestó enfático antes de cambiar de tema, voltear a otra parte y dejar asombrado al impávido representante que nunca había escuchado esa respuesta donde las prioridades eran «como fueran llegando». Como se pueden imaginar no permaneció mucho tiempo más en ese puesto por atreverse a sugerir de qué manera podría hacer mejor las cosas el Gobernador de marras.

Viene a colación porque ahora que tenemos nuevo Presidente electo en los EUA y nos gustaría saber, como al representante del cuento, cuáles serían sus prioridades, no tanto para hacer más efectiva su chamba, sino para saber qué es lo que podemos esperar en estos cambios tan cacareados durante la campaña del señor Obama y, en todo caso, saber si van a ser a nuestro favor o más bien todo lo contrario.

Viene a colación porque así podríamos imaginar si el Presidente electo tiene en la cabeza mejorar las relaciones con México, si revisar el TLCAN sería para nuestra conveniencia, pues sabemos que ha sido un gran disparador del crecimiento y, saber si se puede mejorar el tema de los indocumentados y la migración, o si la mejora en su economía, permitirán que crezca el turismo que cada año viene a las playas, sobre todo, cuando bajan en su casa las temperaturas.

Pero tal parece que no estamos dentro de sus principales prioridades, pues, tal como dijo Rahm Emanuel, el flamante jefe de gabinete, que revitalizar la economía será la «prioridad número uno» de la nueva administración. Claramente lo había anunciado en campaña: «hay que encontrar una solución a los problemas generados con la crisis financiera, y empezar a crear empleos.» Parece que va a premiar a las inversiones que promuevan el empleo en casa con mano de obra norteamericana; en segundo lugar, el está la guerra en Irak.

En cuanto a Latinoamérica, en el mejor de los casos, le podría encargar a un funcionario que restaure, si puede, las relaciones, sobre todo con Venezuela, Bolivia y Cuba cuya relación es clave, pues si habló del cambio durante su campaña, es ahora que tendrá que demostrarlo andando y más vale que revise con calma el tema álgido del embargo. Pero si logra eliminar algunas de las restricciones en las remesas y en los viajes de los cubanos norteamericanos a la Isla, con eso, daría un paso importante.

A lo mejor tenía razón aquel Gobernador de la historia y el resto de las prioridades serán «como vayan llegando», porque lo que está claro es que primero va a limpiar su casa y luego, asomarse por el traspatio para definir qué hacer, como lo veremos en los próximos años.

martes, 11 de noviembre de 2008

El dolor de la pérdida

El Informador, martes 11 de noviembre, 2008.

No cabe la menor duda que con el tiempo aprendemos a sobreponeros a las penas y a las pérdidas, sobre todo cuando éstas suceden fuera de órbita y antes del tiempo natural —se dice fácil, lo sé, lo sé. Pero también sé que es posible y natural sobreponernos, sobre todo si tenemos esa visión que es la que nos empuja a levantarnos por la mañana para seguir vivos y nos permite superar el terrible azar del sufrimiento.

Es parte de la condición humana que tiene que ver con la lucha de las fuerzas instintivas enfrentadas en una dualidad, como es el deseo de vivir y el de morir, como lo explicó Freud en sus trabajos. Pero, no sólo con el psicoanálisis llegamos a tolerar y entender la existencia de ese azar y de nuestra propia muerte, sino también a través del espejo donde se reflejan las experiencias sufridas de los personajes que viven y mueren en las obras de Shakespeare y que de pronto, inesperadamente, enfrentan las tempestades o el naufragio que, si no termina con su vida, logra, separarlos sin remedio.

Treinta y siete son las obras que escribió este dramaturgo, que siguen vivas y están vigentes en donde puede uno desnudar el alma para conocer mejor a esos que sufren o gozan como nosotros y que viven en plena lucha por la vida: el amor y el odio; el poder o la vida sencilla; el liderazgo como el de Enrique V que abandona los viejos hábitos y que, hoy en día, nos sirve de ejemplo para inspirarnos o todo eso que tenemos que sufrir, aceptar y transformar cuando se vive el cambio, como el que desató Próspero en La tempestad.

En estas obras he encontrado un especie de manual de la vida, un catálogo de experiencias, incluyendo el dolor por la muerte y la pérdida del amigo fiel y noble, una pérdida como la que ahora somos testigos de uno de los más entrañables amigos y más cercanos colaboradores del Presidente, Felipe Calderón Hinojosa que si lo consideramos, es decir, nos ponemos en su lugar, lo comprendemos mejor para poder compartir, desde este espacio y con estas líneas, la pena que debe estar pasando, pero que aferrado con fuerza a su visión, a esa profunda e intangible razón de vivir que, en su caso, tiene que ver con lograr un México mejor, esperemos que libre esta batalla y le permita seguir adelante.

Qué puede haber detrás de las obras de Shakespeare que siguen vivas, entreteniendo, inspirando y educando en todo el mundo: ¿será por los temas que trata y los conflictos que explora, que trascienden al tiempo y las culturas? ¿Será por la dualidad entre el ejercicio de la justicia y la misericordia o, entre la naturaleza del poder y la vida particular? ¿Será por las transformaciones mágicas del amor? ¿Será por su poesía y metáforas que, de pronto, se alinean a nuestra visión?

No lo sé, pero lo siento.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Entre la nostalgia y la floración de los cerezos

El Financiero, lunes 10 de noviembre, 2008.
Muestra Internacional de Cine 2008

Hace cincuenta años que se llevó a cabo la primera Reseña Internacional de Cine en el Fuerte de San Diego del puerto de Acapulco: al aire libre y bajo un cielo con miles de estrellas que parpadeaban a la vista y una que otra que caía por esos rumbos, como pudo haber sido la chaparrita Gina Lollobrígida (1927-) o la bella Catherine Deneuve, acompañada de algunos de esos gigantes de la dirección, como eran Buñuel, Visconti, Bergman, Antonioni o Fellini. Ahora que cumple cincuenta años y por eso, nos ha entrado una nostalgia al estilo de Cinema Paradiso, recordando cómo disfrutábamos subir a pie el Fuerte de San Diego —con el corazón en el cuello— para llegar al cine abierto y sentarnos a ver lo mejor que había en el cine internacional.

No se me puede olvidar cuando vimos Bella de día (1967) basado en la novela de Joseph Kessel, con la adaptación y dirección de Luis Buñuel (1900-1983) y la bella dama como era Catherine Deneuve (1943-), actuando como la señora Séverine Serizy (es decir, la Bella de día), con Jean Sorel (1934-) como su marido, «el inocente cornudo» de Pierre Serizy. No se me olvida, el trabajo que me dio entender —no digamos aceptar— que una mujer «bien», casada —catarsis y miedos escondidos— se podía prostituir por puro gusto. Esa noche, bajé del Fuerte con el ceño fruncido, mentando madres, sin poder digerir el argumento que Buñuel nos había lanzado, como bomba, bajo el cielo estrellado. La noche fue larga.

En 1971, trece años después, Hiram García Borja, el director de Cinematografía, trasladó al cine Diana del Paseo de la Reforma de la ciudad de México la Reseña y le llamó Muestra. Desde entonces, cada año, cuando empezaba la Muestra sabíamos que era señal de que se acercaba el invierno, había castañas azadas y sabíamos que pronto sería Navidad. Sin importarnos nada, nos desvelábamos dos semanas seguidas para ver lo último, como había sido en Acapulco Bella de día, ahora eran los Gritos y susurros de Bergman —que cada año llegaba su nueva producción— o la última de Woody Allen y los «pocos afortunados» que íbamos a la función de las ocho de la noche, terminábamos, todas las noches, tomando unas copas en el Hotel Ma. Isabel, con música de jazz en vivo o cenábamos la comida china que estaba a la vuelta, hasta las tantas de la madrugada. Al final, no sabíamos cuál era cuál, ni cómo nos llamábamos, pero sabíamos que era una delicia, una adicción, una época feliz de nuestra vida.

Ahora la muestra es más civilizada y, a partir del martes 6, empezó a rolar en las salas de la Cineteca Nacional (que es una lata si no se compra el abono de las 10 funciones, pues no venden boletos por Ticketmaster) y, a partir del próximo 12 de noviembre, rola por los circuitos comerciales en algunas salas de Cinemex, Cinemark y Cinepolis. Habría que ver la cartelera.

Empieza la Muestra con Chacun son Cinéma (Francia, 2007) con cortos de tres minutos, justo con el tema de las salas de cine, hechos por 33 cineastas (Wong Kar Wai, David Cronenberg, Theo Angelopolus, etc.) —ojala hubieran hecho uno sobre el Fuerte de San Diego de los sesentas, al aire libre.

Vendrá una de Scorsese, Shine a Light / Roling Stones; A la orilla del cielo de Faith Akin de Alemania; de Kornel Mundruczó (Hungría-Alemania 2008) Delta, entre el paisaje del río Danubio en un amor incestuoso rechazado por los aldeanos. Y Las flores del cerezo de Doris Dörrie que es una historia que recuerda la metamorfosis de Ovidio, pues pasa de un realismo melodramático, cuando un hombre mayor se queda viudo, habiendo acompañado a su mujer hasta el último instante de su vida y queda desamparado, triste. Para consolarse decide viajar a Japón —of all places—, una vez que había fallecido su esposa. Llega a llega a Tokio y le toca la celebración del Hanami (que quiere decir , ver flores), una tradición japonesa de observar la belleza de las flores durante justo cuando florecen los cerezos y los japoneses acuden a los parques y jardines a contemplar los cerezos en flor. De finales de marzo a principios de abril, los cerezos florecen por todo Japón, de sur a norte acorde a los distintos climas existentes en las diversas regiones. Los primeros cerezos del año florecen en las islas de Okinawa en enero (la región más meridional) y los últimos, en la isla de Hokkaido (la región más septentrional). Al hanami por la noche, le dicen yozakura o cerezos de noche.

Toyo Ito, un famoso arquitecto japonés, recordaba su infancia y decía que era la forma más bella y sencilla de hacer arquitectura, a través de los grandes manteles, a la sombra de los cerezos. La floración de los cerezos, puede ser algo mágico y en esta película, el viudo vive, a través de la floración, una especie de metamorfosis, como las de Ovidio, pues puede ver el alma de su mujer, transformada en una flor de cerezo y así, renovar su propia vida.

El porsalir y el porvenir

El Informador, jueves 6 de noviembre, 2008.

Es justo en el momento cuando giramos sobre el pivote y vemos cómo el péndulo democrático abandona a los republicanos de George W. Bush, y los deja en el pasado, y cómo se enfila hacia el demócrata Barack Obama en el futuro porvenir. La celebración multitudinaria fue en el Parque Grant, al mismo tiempo que nos enterábamos de la muerte accidental de Juan Camilo Mouriño y sus acompañantes y una recuerda «¿por qué nunca llega la Fortuna con las manos llenas, sin tener que inscribir su bellas palabras con letras rojas?», como decía el isabelino.

Por lo pronto, si volteamos hacia el Norte y queremos saber por que los historiadores consideran que fue un fracaso la presidencia de Bush, calificado como «el peor presidente de la historia» de ese país y por el otro lado, si queremos conocer a Barack Obama quien, para enero, entrará a la Casa Blanca marcando un parteaguas en la vida democrática en ese país, tenemos como conocer todo esto.

Los editores han sido oportunos y nos ofrecen muy buen material para la reflexión y el análisis del fracaso de Bush y sobre la persona de Obama. Cada uno de los libros sobre el republicano hace énfasis en alguna de sus características pero, la conclusión de todas estas obras, es lamentable y el cuadro es sobrecogedor —como dijo Pere Rusiñol la semana pasada en Babelia.

Para conocer el pasado, nada mejor que empezar con La tragedia de Bush de Jacobo Weisberg, una obra del periodista y jefe en redacción de Slate, que considera a Bush como el peor de la historia y no pierde ni un minuto en demostrarlo, centrándose, más bien, en demostrar cómo y por qué llegó a ser un verdadero desastre.

Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008 escribió Después de Bush. El fin de los neocons y la hora de los demócratas, que no puede ser más oportuno, pues cuestiona el dogma neoliberal y le apuesta a la intervención del Estado en la economía —como ha sucedido en medio de la crisis—, aunque está consciente de los excesos de esa política, como sucedió en los 30’s. Por desgracia, Obama ha declarado que va a revisar el TLCAN, lo cual nos tiene un poco nerviosos.

Conocer el pasado para no cometer los mismos errores, dicen, y por eso publican Los Vulcanos. El gabinete de guerra de Bush de James Mann; o La vida imperial en la Ciudad Esmeralda de Rajiv Chandrasekaran; o La oca del señor Bush y cómo los neocons han destruido el orden internacional de Lluis Bassets; o el del anarquista Michael Moore: Mike for president!

Y sobre el Presidente electo son dos libros autobiográficos los que están circulando en español: Obama: los sueños de mi padre y Barack Obama: la audacia de la esperanza o cómo restaurar el sueño americano, que nos permitirán conocer de qué material está hecho este líder que logró convencerlos de un cambio esperanzador.

¿El sueño hecho realidad?

El Informador, martes 4 de noviembre, 2008.

Hoy martes 4 de noviembre concluye la votación por el candidato a la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica. Hay señales de que Barack Obama le lleva puntos de ventaja al republicano John MacCain. Pro no hay que comer ansias, pues, en el curso del día de hoy se sabrá el resultado de esa contabilidad compleja, como la que llevan a cabo en EUA, para determinar quién será el que gane las llaves de la Casa Blanca para gobernar, por lo menos, durante los próximos cuatro años, a la nación más poderosa del mundo.

Barack Obama tenía dos años cuando Martin Luther King hizo aquel famoso discurso cuando habló en una manifestación a favor de la igualdad de los derechos para los negros, en el parque del National Mall de Washington, el 28 de agosto de 1963. Ahí fue donde dijo, estando al lado del monumento a Abraham Lincoln, que él tenía un sueño, y ese sueño era que esa nación un día se levantará y experimentará el verdadero significado de su credo... pues consideraba como si fuesen unas verdades evidentes, que todos los hombres han sido creados iguales y que un día los estadounidenses serán juzgados por su integridad, en lugar de serlo por el color de su piel... sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de los esclavos, se podrán sentar juntos en la mesa de la hermandad. Sueño que un día —incluso el estado de Mississippi—, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por su personalidad. ¡Hoy tengo un sueño!

Y todos estaremos el día de hoy esperando el resultado final en donde los discursos y los puntos de vista de los dos candidatos difieren en la visión que cada uno de ellos tiene: los jóvenes desean el cambio y Ombama les ha dado la esperanza para hacerlo; en cambio, los viejos conservadores que siguen dando muestras de su discriminación racial, votarán por MacCain; pero todos, respetarán el resultado final, por mínimo que resulte.

Por ahí está la tesis de Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía 2008, en lo que ha publicado recientemente, que ya está en español y que viene muy a cuento: se titula Después de Bush. El fin de los neocons y la hora de los demócratas, y ahí está apostando por Barack Obama el demócrata, el fin de los neoconservadores y el regreso de la intervención del Estado en la economía —como propone ese candidato—, consciente de los excesos en esa política allá en los años 30’s. Krugman es el primer cronista económico y político en los inicios de una nueva época de ese imperio.

jueves, 30 de octubre de 2008

Quémese después de leerse y el humor de los Coen

El Financiero, lunes 3 de noviembre, 2008.
Un reparto inigualable y las sorpresas del humor negro

Vuelven los hermanos Coen —por fortuna— a la pantalla grande, con una producción que incorpora a uno de los mejores repartos que puede haber para desarrollar, como a ellos les gusta, una comedia de humor negro, entre el resto de colores, en donde podemos ver la caracterización inigualable que hace John Malkovich como un agente de la CIA a quien corren por «ciertos problemas con el alcohol», como declara su compañero mormón; o a George Clooney, un agente que masca chicle y se la pasa en el «pisa y corre», como los beisbolistas; Brad Pitt, un entrenador de gimnasio que no tiene nada en la cabeza, en una actuación que no le habíamos visto antes a este galán, acompañado de Frances McDormand, obsesionada por poder hacerse una cirugía plástica compleja y por eso, es la pieza principal que arma el caos en la aparente y apacible Richmond, Virginia.

Los cambios en las condiciones originales se inician con Malkovich y luego, las dos cabezas huecas, arman tal desbarajuste, mientras se burlan y destapan la vida de esa sociedad amoral y la estupidez y burocracia como la que puede haber en alguno de los servicios secretos del mundo.

En esta reciente comedia, los Coen vuelven a poner en práctica su humor que, en este caso, llega al corazón mismo de la parodia y barre con una escala de valores que se han perdido en esa sociedad. El argumento es un poco disparatado y caótico, en el sentido de la matemática del caos, en donde ese pequeño cambio en las condiciones originales, provoca un huracán en el centro mismo de la capital de Virginia, donde se encuentran, entre otras cosas, las oficinas centrales de inteligencia de la CIA.

Es una obra divertida «al estilo Coen». Es una obra que gira alrededor del absurdo; es una obra que pretende ser seria, pero resulta más bien destartalada en donde, casi sin esfuerzo, nos ofrece una buena cantidad de escenas simples, como las que inventan que podrían suceder en la agencia de inteligencia norteamericana como es la CIA.

El agente Osbourne Cox (John Malkovich), espléndido, pelón a rape, con una anacrónica corbata de moño y una bella esposa inglesa, flemática que, por supuesto, le pone los cuernos, una vez que se queda sin chamba, se dedica a escribir sus memorias en el sótano de su casa donde pretende destapar las actividades de la agencia e implicar a ciertos personajes importantes.

Así empezamos a dar de vueltas y en una trama paralela somos testigos que todos se ponen los cuernos —aprovechando el sitio de www.encuentrapareja.com— en un circulo sin fin, en donde Geroge Clooney es el asta bandera que sólo sabe acostarse con quien se le ponga por enfrente y salir a correr, en un clásico «pisa y corre» como los que hubo en la Serie Mundial.

La inglesa desea divorciarse y le aconseja su abogado que copie de la PC de su marido los estados financieros y otros archivos «secretos» de lo que se supone ha escrito. La secretaria extravía el CD, que por azares del destino va dar a las manos de este par de tontos —entrenadores de un gimnasio— que ven la posibilidad de extorsionar al agente Cox. Por eso, Francis McDormand organiza el caos, junto con Brad Pitt, ella por el deseo obsesivo de financiar la cirugía plástica, iniciando así una carrera por las pistas del absurdo.

Joel y Ethan Coen nacieron en 1951 y 1954 respectivamente y siempre han trabajado como una sola persona. Debutaron en 1985 con su película Sangre fácil, con la que tuvieron mucho éxito hasta nuestros días. Para estas fechas tienen a un público —como el que tiene Woody Allen, a su manera— que poco a poco se ha sumando porque nos gusta el humor agrio como el que destilan los hermanos cuando juegan con sus argumentos y tramas, como lo hicieron el año pasado con una de las más violentas películas, en franca competencia con Tarantini, como fue No es país para viejos, en donde debutó Javier Bardem como actor principal y obtuvieron el Oscar al mejor guión, a la mejor dirección y a la mejor película.

Los guiones de los Coen son elaborados y sus personajes, casi siempre, muestran un cierto aspecto extravagante. El humor que manejan es negro y juega entre la violencia y las fronteras del absurdo pero siempre vemos en sus obras cómo cuidan las puestas en escena y mantienen sus gustos por lo clásico.

Cada vez que veo Where are thou Brother —ahora en TV—, no puedo menos que volver a reírme —con un George Clooney genial, expresidiario y mandilón— y cada vez la disfruto en cada uno de sus detalles, por la cantidad de absurdos —en este caso bíblicos, civiles o políticos— con los que está embarrada esta película que, cuando uno termina de verla, parece que se ha salido de una de esas terapias —que no sé si existen— intensivas de risa, sin poder olvidar los contrastes, las situaciones y las salidas todavía más geniales con las que sus protagonistas libran la vida azarosa.

La inversión como paracaídas

El INformador, jueves 30 de octubre, 2008.

A toda acción le corresponde una reacción igual pero en sentido contrario, sostiene la tercera ley de Newton o de la ley de acción-reacción que tiene cierta resonancia en los ámbitos sociales, aunque no siempre la aplicamos correctamente. De vez en cuando, dejamos que los fenómenos nos perturben de tal manera que se produce una secuencia peligrosa de acción y reacción, como una cadena tortuosa y descontrolada dentro de la «física social», cuyas consecuencias se enfrentan más en el plano de lo pasional e instintivo, que en el plano de lo racional.

Aunque los efectos de la crisis financiera son grandes, no dejan de ser temporales y, dentro de esta temporalidad, lo que se ha hecho para enfrentarla son una serie de acciones que actúan en sentido contrario, es decir, que permiten abrir nuevos créditos y crear más empleos, actuando en sentido contrario a los efectos de la crisis.

Esta fue nuestra manera de enfrentarlo, diferente a como lo han hecho en Estados Unidos o en la UE, en donde han preferido apoyar a las instituciones desfondadas con miles de millones de dólares. En México se ha establecido otra estrategia que consiste en otorgar créditos millonarios para los proyectos en infraestructura, tal como lo ha anunciado Alonso García Tamés, en el Banco Nacional de Obras que, como su nombre lo indica, se dedica a financiar obras de infraestructura a nivel municipal.

Banobras está listo para otorgar $30 mil millones de pesos para impulsar el crecimiento y el empleo mejorando la infraestructura y para el cierre de este año, se estima que podrá otorgar más de los $11 mil millones a las llamadas SOFOM o Sociedades Financieras de Objeto Múltiple que ya hayan coparticipado en operaciones con esa institución, para canalizar recursos en carreteras, agua o energía y que habrá otros $19 mil millones de pesos para que inicien obras este último trimestre del año en curso.

Para el 2009 se destinarán más o menos unos $35 mil millones de pesos destinados a esos mismos sectores, para proyectos de infraestructura, incorporando algunos créditos para obras estrictamente relacionadas en el sector de turismo que es otro de los beneficiados.

Ojala que con este tipo de medidas, más las inversiones a nivel federal, como las que ha venido anunciando la SCT o la refinería que se construirá, se inicien pronto para que puedan mitigar los efectos de la crisis en otros sectores, como el automotriz y que actúe como reacción, tal como lo previó Newton en su tercera ley, para que amortigüen la acción de la adversidad de esta crisis, impulsando la mejoría de la infraestructura con créditos y aumentando el empleo como el que se genera en estas obras en las regiones y municipios que participen, como es el caso de mejorar el transporte masivo en las principales ciudades del país, como lo tiene apartado Banobras frente al huracán financiero que azotó por el territorio nacional y, en particular, en las instituciones financieras.

Tirititito en la meta energética

El Informador, martes 28 de octubre, 2008.

Finalmente, cuando los jugadores de la Cámara de Senadores, intentaron meter gol, a pesar de estar amenazados por las huestes callejeras del Peje, resultó más bien un tirititito —como exclama el «perro» Bermúdez— y que sólo va ayudar a revertir la caída de la producción petrolera, aumentar la autonomía del monopolio estatal y para reestructurar los contratos de servicios, basados en tarifas, con la iniciativa privada.

Las señales que mandó el director técnico desde los Pinos no se entendieron, o fueron débiles, pero esta derrota política la ha convertido en victoria, pues los actos de resistencia civil actuaron en razón inversa, para resultar que lo que era una aparente victoria, se transformó en derrota.

No se trata de los equipos de la UEFA, ni mucho menos, y, más bien nos pareció una cascarita de barrio, donde los jugadores, elegidos democráticamente, se la pasan ocultando sus manías y haciendo berrinches con el técnico, en un protagonismo irracional, donde sólo les interesa brillar bajo su propio suelo, más que decidir aquello que se necesita modificar a fondo, en la estructura de esa industria, para que nos permita estar mejor preparados para el futuro.

La reforma fortalecerá las finanzas de Pemex y le permitirá retener los ingresos extraordinarios, emitir papeles de deuda y ajustar sus presupuestos sin la autorización de la SHCP.

Esta reforma, como la comedia de Mucho ruido y pocas nueces, donde Beatriz y Benedicto, los actores principales, se la pasan diciéndose hasta de lo que se van a morir, todo por ocultar sus viejas reclamaciones, sus necesidades y, sobre todo, sus deseos ocultos. Por eso decimos que hubo mucho «bla-bla-bla» durante todo un año, sólo para ocultar esos deseos perversos de que sólo brillen sus personas y sus partidos, ocultando el poco o mucho brillo que, por derecho, pueda tener el partido en el poder.

La Reforma resulta débil y, detrás de ella, se oculta la incapacidad de nuestros políticos para enfrentar la realidad de un futuro en donde podamos entrar con paso firme a una nueva etapa de desarrollo y de progreso. Resultó un trititito en la meta de los cambios y las transformaciones como las que se necesitan hacer para que, en verdad, podamos imaginar avanzar hacia el desarrollo.

Se espera que resulten varias cosas: atraer inversión privada en las áreas de exploración de alto costo, como el de las aguas profundas en el Golfo; establecer una comisión independiente que fiscalice la producción y la exploración petrolera; fortalecer a la Secretaría de Energía para que fije metas de producción —conscientes de que la producción cayó a su nivel más bajo desde 1995 con 2.72 millones de barriles por día—, y que pone de manifiesto la necesidad de invertir en exploración y en producción.

Más que reforma parecen ajustes a la administración de PEMEX que hoy deberán aprobar los diputados en cada uno de los siete capítulos que aceptó la mayoría en el Senado, a pesar de los gritos callejeros.

jueves, 23 de octubre de 2008

Un delirio sin tregua y el deseo a flor de tierra

El Financiero, lunes 27 de octubre, 2008.
La hija de Rappaccini de Paz, dirigida por Antonio Castro

El poeta Octavio Paz sólo escribió una obra de teatro y esto lo hizo en 1956, como parte del programa en la UNAM de Poesía en voz alta, donde, el lugar de poesía, decide mejor narrarnos una historia de amor surrealista, de deseos escondidos, de soledades agazapadas, de perversiones amorosas donde escuchamos a una voz masculina lastimada por una relación amorosa que lo consume y, con todas estas imágenes, construyó, dándole ese surrealista a La hija de Rappaccini, «un delirio sin tregua, semejante al de la sed, un ¡delirio de los espejos», como dice Beatriz en la tercera escena, quien era la hija del Dr. Rappaccini que, de pronto, aislada del mundanal ruido como Miranda en La tempestad de Shakespeare, descubre al hombre y al amor.

En 1956, a iniciativa de Jaime García Terrés, director de Difusión Cultural de la UNAM, se fundó Poesía en voz alta. Se habían previsto dos programas iniciales, uno dedicado a la poesía española (selección de Juan José Arreola, escenografía de Juan Soriano) y otro de poesía surrealista (selección de Octavio Paz, escenografía de Leonora Carrington). En la primera reunión, Octavio Paz y Leonora Carrington propusieron que, en lugar de recitar poemas, se montasen obras de teatro, de preferencia en un acto, ya que se contaba con un notable grupo de actores jóvenes.

La idea se aceptó y así se transformó Poesía en voz alta en una compañía teatral. Los principales animadores fueron Juan Soriano, Octavio Paz, Héctor Mendoza y José Luis Ibáñez. La hija de Rappaccini fue escrita para el segundo programa (que incluía una pieza corta de Ionesco), y fue representada por primera vez el 30 de julio de 1956, en el Teatro del Caballito, en la ciudad de México. Director de escena: Héctor Mendoza; escenografía y vestuario, Leonora Carrington; música incidental de Joaquín Gutiérrez Heras.

«Hace meses, recibí una invitación para dirigir La hija de Rappaccini como parte de las actividades del Homenaje Nacional que se le rinde a Octavio Paz con motivo del décimo aniversario de su muerte —comentaba Antonio Castro, quien es el director de esta puesta en escena que se estrenó en el Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, pero que vendrá a la ciudad de México— desde su estreno, hace más de 50 años, la única aventura teatral del gran poeta ha sido objeto de numerosos debates y discusiones. Sus detractores arguyen que no se trata de una pieza teatral, que sus diálogos son irrepresentables, que no hay en ella un sentido de progresión dramática. Al leer la obra, sin embargo, descubrí una extraordinaria galería de personajes que no se comportaban de modo realista, sino que parecían provenir de un mundo más arquetípico que psicológico. Lejos de Chéjov e Ibsen, algunos momentos me recordaban los amantes suicidas de Chikamatzu o las escenas alucinantes del teatro bailado de la India, donde un dios puede arrancar una montaña en un arrebato de cólera. Conforme fui releyendo el texto, se reveló un universo fascinante. La puesta en escena obliga a los participantes a leer obsesivamente una obra, día tras día, docenas de veces. Ha sido una experiencia vertiginosa. Entre los versos de este poema se asoman una infinidad de mundos: Próspero y Miranda en La Tempestad de Shakespeare o el pensamiento de los mexicanos antiguos o Frankestein y el monstruo, o Romeo y Julieta y el existencialismo, es decir, me di cuenta que esta es una historia abreviada de la poesía erótica en este jardín. No hay duda de que La hija de Rappaccini es una gran provocación imaginativa para un director. José Luis Ibáñez ha dicho que su libertad formal rebasó la sensibilidad de la época en que fue escrita. Es probable que aún siga siendo así.»

La obra está basada en Rapaccini’s daugther de Nathaniel Hawthorne quien, a su vez, se basó en algún cuento medieval. Ahora el Festival Internacional Cervantino promovió que se montara como homenaje a los diez años de la muerte de Paz y, además vendrá a la ciudad de México (del 30 de octubre al 2 de noviembre, en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural de Bosque), dirigida por Antonio Castro, con Mónica Raya como la responsable de la escenografía y con música de Manuel Rocha, fieles al espíritu de aquel programa hecho en un jardín de palabras como el que tejió el poeta en su momento.

«Creo que el gran teatro es aquel en donde la acción dramática y el texto están fundidos —dijo Octavio Paz—, cuando el texto se sobrepone a la acción se ofrece una limitante; lo mismo cuando la acción devora al texto. Porque el texto es literatura, los grandes momentos del teatro han sido los que fusionan la acción con la palabra. Yo no creo en estas nuevas adaptaciones donde sacrifican textos. Me horroriza ver que, a veces, sacrifican a Shakespeare y a Lope de Vega personas que son muy inferiores a ellos, que no tienen su grandeza. Yo sí quiero el respeto al texto. Respeto vivo al texto, no a la letra muerta. Respeto vivo al texto vivo.»