Fayuca, teatro de contrabando

Una ventana abierta al teatro del mundo
El Financiero, lunes 21 de enero, 2008.

Cada principio de año, Luis Mario Moncada nos sorprende en el Centro Cultural Helénico, abriendo la venta para que entre aire fresco de todo el mundo, desde la helada Rusia con la compañía Luna Theater, pasando por las corrientes de la península Ibérica, con el Teatro Meridional, seguido de las corrientes húmedas y cálidas del Caribe con la compañía de Teatro San Martín de Venezuela y desde «mi Buenos Aires querido», con la compañía del Patrón Vázquez, para ver si así nos despertemos de la modorra de las vacaciones de Navidad y año nuevo para darle ese impulso que se necesita en estos días, con esta programación única en cartelera.

El programa consiste en la puesta en escena de las siguientes obras: Luna Theater, representó el viernes 18 y el sábado 19, su versión de la tragedia de Romeo y Julieta de Shakespeare, seguida de la compañía de Teatro San Martín de Venezuela con Passport (el 19 y 20 de enero); y, este lunes 21 y el martes 22, la puesta en escena de Las chicas de 3 1/2 floppies, que regresan después de haber andado de fayuca por otros lados; seguidos del Teatro Meridional de España que presentará el martes 22 y el miércoles 23 Cómo ser Leonardo, para cerrar el viernes 25 y el sábado 26 con la fayuca y una buena tanda de obras con la compañía argentina El Patrón Vázquez que presenta La Paranoia y, el sábado 26 y domingo 27, Espía a una mujer que se mata.

Faltaba agregar en nuestra experiencia teatral esta versión rusa de Romeo y Julieta y que, como sabemos, es una de las tragedias más populares que se ha convertido en el paradigma del amor juvenil, como ese que se pudo dar en medio del odio o de la guerra civil, un amor en donde todo sucede a gran velocidad, pues, si recordamos, no tardan en conocerse Romeo y su Julieta en la fiesta que ofrece el señor Capuleto para que el conde Paris conozca a su hija y al resto de las veronesas que abundan por esos rumbos, para que ahí mismo, Romeo invente su paraíso y termine besando a Julieta —de quien dice que es tan luminosa que les va a enseñar a las antorchas a dar luz—, y, en un juego de palabras, toca algunos símbolos sagrados, como la reliquia o al peregrino y con sus catorce años, queda deslumbrada cuando conoce los efectos de dar y recibir un beso «como Dios manda» y conocer así, eso que llamamos amor y el deseo que lo acompaña. Luego, la famosa escena en el balcón donde ella le da vueltas a lo que le pasó en la fiesta, una vez que sabe que quien la beso era un Montesco y por lo tanto, enemigo de la familia. Por eso, este soliloquio gira alrededor del nombre de las cosas y de las gentes, porque bien sabe que una rosa es una rosa, se llame como se llame. Y de ahí, nerviosa o excitada, cuando se da cuenta que la han escuchado, le pide que le diga si de verdad quiere casarse con ella o sólo es un galanteo sin más. Entre los accidentes que enmarcan la obra, se casan a escondidas para que poco después Teobaldo, el primo consentido de Julieta, mate a Mercutio amigo de Romeo en un duelo callejero e inevitablemente, como si fuesen cosas del destino, Romeo acabe con la vida del primo Teobaldo y sea condenado al exilio, no sin antes compartir con Julieta —imaginamos que felices—, la noche de bodas. El resto, ya lo sabemos y llega tan rápido como creemos que fue su historia, sólo para perder la vida, como nos lo habían advertido desde el principio, para que, de esta muerte, se produzca la paz entre los enemigos y en esa asincronías, como las que a veces se da en la vida, se conviertan en un monumento al amor de la juventud, a la primera edad del amor.

Las chicas del 3 1/2 floppies de Enrique Ortiz Monasterio, es una obra «donde dos mujeres, parece que se dedican a vender placer a los japoneses que pasean en catamarán (o a los violentos de Tartagal, si se da el caso); en realidad son dos ciber-perras que, a pesar de no simbolizar nada, son representantes de una generación que ahora busca y encuentra el peligro en el «chat-room» —pero no el amor—, unas madres solteras, que tal parece no tienen madre. Es el sexo globalizado, las drogas, el hartazgo, el humor negro, el reflejo de la vida vacía en donde muchos respiran, nada más por que sí —y a pesar de eso son tiernos—, y están dispuestos al auto-asesinato». Estos son los elementos que le dan estructura a este montaje actual, frívolo, grave y, a la vez, creíble, que nos hace comprender que siempre habrá alguien más tonto que ocupe nuestro lugar.

El resto de las obras se pondrán en escena en el Teatro Helénico, esperando que lleguemos ahora, a principios del 2008, para despabilarnos de la modorra vacacional y entremos al escenario del mundo, rodeados de tantos sucesos, como los hay en la vida diaria pero que, por andar tan rápido, no nos damos cuenta que existen, como después de haber subido nuestra hora al escenario, faroleando y gesticulando, antes que nadie nos recuerde y sólo seamos un cuento contado por un idiota, que nada significa.