La cadena de eventos

El Informador, jueves 17 de enero, 2008.

Parece que el origen de la recesión en los EUA, fue la caída estrepitosa del sector inmobiliario y, por lo tanto, de la contracción del crédito que en una especie de cadena ha llegado a restringir el consumo y aumentar el desempleo y, con estas dos variables, a una economía en recesión en donde habrá que apretarse el cinturón, mientras se van aplicando las medidas para salir de ella, como las que piensa aplicar a fines de mes la Reserva Federal, recortando medio punto las tasas de interés para que las inversiones se dirijan a otros sectores y se inicie la recuperación y, con eso, se entre a un nuevo ciclo económico. La esperanza es que lo que antes tardaba años, ahora puede ser cuestión de meses.

En los EUA han de extrañar el lenguaje que utilizaba el viejo Alan Greenspan, pues los inversionistas se quejan del que utiliza Ben Bernanke, quien lo sustituyó y que parece decir una cosa, como lo hizo repetidamente en diciembre, que no recortaría las tasas de interés y, al mismo tiempo enviar señales contradictorias. Por eso lo critican, de lo que pasó el pasado 11 de diciembre, cuando anunció la reducción en la tasa de interés en un cuarto de punto, pero sin reducir la tasa de descuento —que es con la que le presta a los bancos— y que esperaban como una solución para salir de la crisis del crédito. Ese día, el Dow Jones bajó 300 puntos y respiraron un aire enrarecido por el pánico.

El problema es grave y la crisis del sector inmobiliario cunde enlazando algunos eventos en cadena con otros sectores, como nos pasó en México en el famoso diciembre de 1994 cuando la economía, decían, estaba clavada con alfileres, sí, pero Pedro Aspe sabía muy bien qué, cuáles y donde estaban esos alfileres pero, por esos complejos políticos de inferioridad, Zedillo se negó a aceptar su apoyo y por una indiscreción de Jaime Serra Puche, quien empezaba el sexenio se soltaran los alfileres y se dio una de las más trágicas devaluaciones del sexenio, para que las hipotecas, por lo pronto, se fuesen por los cielos y empezara la recesión que culminó en 95. El doctor Ficorca inventó mecanismos como paliativos y creó un índice de la tasa de interés atada al dólar, sólo para tener un efecto retardado. El daño ya estaba hecho.

No se sabe qué puede ser más dañino en una recesión, si el aumento de la inflación o el bajo crecimiento. Por eso, el enemigo silencioso —el colesterol del sistema económico— es la inflación que acaba con lo ahorrado. Por lo pronto ya se nota el bajo crecimiento de la actividad económica con una tasa de desempleo nunca antes alcanzada. Por eso Bernanke tendrá que ser claro en lo que diga y, eso que diga, que sea congruente con lo que se necesita pues, de otra manera, provocaría pánico y la recuperación sería más lenta.