martes, 8 de enero de 2008

Liberación del campo

A partir de este mes, no sólo se abrió la frontera para la libre importación de granos con Estados Unidos y Canadá como parte del Tratado de Libre Comercio firmado en 1994, sino que se liberaron los precios y ahora los productores de granos, podrán vender sus productos a los precios sujetos a la competencia, dejando atrás las medidas proteccionistas del gobierno. La semana pasada la cotización internacional en la bolsa de futuros de Chicago negoció el maíz a $4.65 dólares por bushel (25 kilos), lo que significa un 8.2% por arriba de la cotización más alta registrada en el 2007, cuando hubo una escalada en los precios.

Quienes reclaman la apertura del TLCAN del maíz y frijol no han entendido los beneficios —y los retos— que significa formar parte del mercado mundial y de un mundo sin fronteras, como funciona desde hace tiempo esta manera de operar en otras partes del mundo de una manera irreversible, donde, para sobrevivir, hay que saber lidiar con esa realidad.

Es notable que desde hace catorce años, cuando se firmó el TLCAN, parezca que algunos líderes se hayan hecho de la vista gorda como si hubiesen negado esta realidad. Tal vez por eso dicen no estar preparados para enfrentar ahora esta realidad —que siguen negando— y carecen de una visión y de las herramientas para enfrentar este nuevo mundo, diferente a la anacrónica actitud proteccionista en contra de una realidad que tiene, como todo en esta vida sus retos, problemas y beneficios.

Hay quienes creen que los precios se mantendrán relativamente estables —con alzas marginales— y otros que piensan que este año será uno de fuertes aumentos en las cotizaciones. En este último grupo se encuentra los de Goldman Sachs quienes prevé que el precio del trigo se mantendrá alrededor de los $7.50 dólares por bushel y para el maíz, prevén una trayectoria al alza constante en 2008, con un promedio anual de $4.57 dólares por bushel, es decir, un 24% más que en 2007.

En cambio, JP Morgan tienen un pronóstico un poco menos optimista, donde anticipa un valor promedio para el trigo de $6.56 por bushel, con un repunte de 5% en comparación con el 2007, mientras que para el maíz suponen que se mantendrá estable con un promedio de $3.74 por bushel y una alza anual de 1.6%.

La miseria del campo en México es un disparador de la migración y el cambio en la comercialización y liberación de sus precios y fronteras puede significar una mejora real si es que los costos de producción les permite cotizar en las bolsas del futuro o, como cualquier negocio que entiende esa realidad, pueda cambiar para adaptarse, como ha sucedido con muchas empresas pequeñas y medianas que entendieron a la perfección la oportunidad que significa el TLC y han logrado crecer y multiplicarse. Por eso propongo aceptar la realidad y aprovechar el vigor de los cambios para el bien del campo y de los campesinos. (El Informador, martes 8 de enero, 2008).