martes, 22 de enero de 2008

Llegar a ser nada

El Informador, martes 22 de enero, 2008.

La renuncia forzada de Francisco Ramírez Acuña como secretario de Gobernación —puesto que había ocupado en el sexenio pasado Santiago Creel—, implica una cierta salud del gobierno en el poder. Tal parece que con un año de Secretario quedó pagada la factura pendiente con este político avezado que, siendo gobernador de Jalisco, destapó a Felipe Calderón como candidato a la presidencia de la República en contra de los deseos de Fox que prefería a Creel. La renuncia forzada es una experiencia traumática donde el funcionario siente estar cayendo en el vacío y, seguramente, le da una depresión como la que le dio a Ricardo II cuando fue rey y de pronto, no es nadie, resultado de una renuncia forzada.

Ricardo II (1367-1400) tuvo que abdicar forzado por las circunstancias y el dominio de las fuerzas de Enrique Bolingbroke —quien luego sería Enrique IV. Se retiró al castillo de Pomfret donde murió —o lo mataron— poco después. Sólo y su alma, aquel que había sido el rey, pasó los últimos días de su vida en ese castillo dándole de vueltas a las cosas de la vida y del poder, meditando sobre su situación y pensando que «así yo, siendo uno sólo, representaba a muchos, aunque ninguno estaba contento… A veces hago de Rey y entonces la traición me hace desear mejor ser mendigo, y en mendigo me quedo. Pero la miseria me asfixia y me hace pensar que mejor estaría yo de Rey, y Rey vuelvo a ser de nuevo, hasta que de pronto me veo de otro modo por causa de Bolingbroke y vuelvo a no ser nadie… Pero fuese yo lo que fuere, yo, o cualquier hombre que no sea sino un hombre, nunca encontrará satisfacción. A no ser que satisfacción sea llegar a ser nada».

En política, la paradoja del gobierno en el poder es que el cambio es saludable aunque se dañe a quien fuese un fiel colaborador pues, en este mundo imperfecto, todo es cuestión de prueba y error y, los perfiles de quienes va a ocupar los puestos de responsabilidad, pueden o no ser los correctos y, si uno se equivoca, lo más saludable es hacer el cambio de inmediato, antes de que sea demasiado tarde. En esto, Maquiavelo era un experto asesor que les consejos a los Príncipes para que supieran cómo seguir en el poder a costa de lo que fuera.

En el sexenio pasado no hubo cambios a pesar de la ineptitud de varios miembros del gabinete, incluyendo al mismo Creel. Algunos se la pasaron nadando de muertito y otros, haciendo como que nadaban, sin que se diera una sola renuncia forzada, excepto la voluntaria del secretario de Energía para lanzarse como candidato a la presidencia.

Ahora la salud del gobierno implicó la renuncia de Ramírez Acuña que, como el rey medieval, fue rey-actor pero no fue el rey-gobernante que se esperaba. Por eso, su renuncia forzada le ha de doler pero, paradójicamente, es saludable.