Alimentos y combustible

El Informador, jueves 19 de junio, 2008.

Entre la ONU y el Banco Mundial han hecho una serie de peticiones para conseguir $20 mil millones de dólares anuales para elevar la productividad alimentaria, pues no hay la menor duda de que hay y habrá un déficit de alimentos en el mundo lo cual, desde un punto de vista, es una oportunidad donde se puede aprovechar la marea alta de la demanda para ser parte de este engranaje que mejore la economía de ese sector.

Si de algo no podemos presumir es de ser eficientes en el campo pues la incultura y la vieja estructura revolucionaria del ejido son ejemplos de la ineficiencia, aunque eso sí, se logró que la tierra sea de quien la trabaja. Los esfuerzos que se han hecho desde el siglo pasado para optimizar el consumo del agua, un recurso cada vez más caro, han sido inútiles, por lo menos en el campo del bajío y de la Cuenca Lerma-Chapala de la que nos preocupamos hace años, observando cómo sobreexplotan los mantos acuíferos sin poder modificar esas costumbres.

Si viajamos por el norte, por los valles alrededor de Ciudad Obregón, otro gallo canta, pues ahí se ha cuidado este concepto de productividad que ahora viene al caso por el apoyo que se podría haber por parte de esos organismos, además de la demanda mundial que habrá en el futuro, buen aliciente para este sector, si es que logran romper el cascarón de las exportaciones tan difícil de romper o la incultura y el egoísmo con el que actúan nuestros campesinos que se niegan a mejorar sus sistemas agrícolas y que se produzca más por hectárea, pues, en esta oferta y demanda agrícola a la que se referían en la FAO en Roma, se estaría compitiendo con los precios y su productividad a nivel mundial.

La ONU pretende darle prioridad a estas medidas con las que puedan ayudar a mejorar la productividad y el hambre de los países en desarrollo donde la sensación es de que «no podemos fracasar —como lo advirtió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon—, pues es una lucha que no podemos perder, pues el hambre crea una gran inestabilidad y tenemos que reaccionar de inmediato».

Los biocombustibles fue otro de los temas de esa cumbre y que podría profundizar el déficit alimentario. Al respecto, el secretario de Agricultura de Estados Unidos, Ed Schafer desestimó que esta producción tenga un impacto relevante en la crisis alimentaria y, por su parte, el titular de agricultura en México, Alberto Cárdenas dijo todo lo contrario, al tiempo que anunciaba que México está listo para producir biocombustible obtenido el maíz con tres plantas, una de ellas en Guadalajara que podrá estar lista en un par de años.

Por todo esto, el apoyo al financiamiento para mejorar la productividad alimentaria, por un lado y, la demanda de maíz, por el otro lado, para alimentar a las nueva industrias del biocombustible, producen esa demanda agrícola que debemos aprovechar.