martes, 10 de junio de 2008

Barack Hussein Obama Jr.

El Informador, martes 10 de junio, 2008.

Barack Hussein Obama Jr. (1961-) es el primer afroamericano que pude ser el próximo Presidente de los Estados Unidos. Hijo de Shirley Ana Dunham, doctora en antropología por la Universidad de Hawai y del kenesiano Barack Obama, doctor en economía por la Universidad de Harvard, ha triunfado como candidato por el Partido Demócrata para contender por la Casa Blanca.

Su motor ha sido el cambio y una visión que habla de la esperanza. Con ese combustible ha convencido a los jóvenes que han votado porque desean el cambio en su país. Hillary Clinton, por su parte, terminó apoyando su candidatura en un acto de solidaridad, aunque, traiga el alma partida, el bolsillo con sus buenos boquetes y sus sueños se hayan evaporado.

Fue el cambio su principal argumento de esta larga y agotadora campaña donde Obama ha hecho hincapié en poner fin a la guerra de Irak, incrementar la independencia energética a través de la aplicación de la energía alternativa y apoyar la prestación de la asistencia social universal como las tres patas sobre las que se sostiene la plataforma con la que se ha lanzado por la presidencia.

Sin duda el hecho de que sea afroamericano es el mejor ejemplo de que sí puede haber un cambio en ese país y quienes voten por él, podrán transformar el país hasta donde los otros poderes se lo permitan.

Es desparpajado, valiente y con una aparente inocencia ha logrado convencer. Bien debe conocer a los que están en contra de su proyecto y de su persona para ganar el cierre de campaña. Por lo pronto le calló la boca al párroco de su iglesia que se decía su amigo y, así, debe cuidarse de los que quieren su cabeza, los fundamentalistas «blancos, anglosajones y protestantes» (WASP, por sus siglas en inglés) que dominan las cumbres del poder.

John MacCain se va a enfrentar a un joven afro americano que en esta nueva batalla tiene la ventaja de la sorpresa —nadie creía, a principios del año, que sería el ganador. El republicano lo acusa de inocente e inexperto que desconoce la realidad mientras ondea la bandera del cambio y las nuevas ideas. Creemos que Barack está tocando las fibras de los síntomas que se presentan al inicio de la decadencia de un imperio como el de EUA que ha querido y no deja de insistir, en controlar al mundo entero como los nuevos Alejandros que, con la fuerza militar, reordenan los usos y costumbres de algunas naciones que se niegan a cambiarlas, aunque no entendamos cómo es que viven tan alejados del siglo XXI.

«Utilizar nuestra energía y nuestra pasión para que Obama sea el próximo presidente de EUA», fue lo que dijo Hillary apoyando a este hombre el sábado pasado en lo que creemos ha sido una buena lección de urbanidad y civilización política.

Después de diecisiete meses de campaña, la senadora se ha caído de la cama y Obama despierta con un buen sabor de boca, imaginando que «¡Sí, podemos!» llegar a Washington.