jueves, 26 de junio de 2008

Caída libre o el Paracaídas que no abre

El Financiero, lunes 30 de junio, 2008.
Lírica de Alejandro Páez con música de Laura de Ita

Hace tiempo que conozco a Alejandro Páez Varela, un joven talentoso que ahora, para completar la lista de sus oficios y habilidades, le ha entrado con fe a la prosa poética y por eso, hace un par de semanas presentó su libro-disco Paracaídas que no abre (Editorial Almadía, 2008) donde es el responsable de la lírica, Laura de Ita de la música y el grupo Polka Madre de la interpretación en lo que resulta ser una obra literario musical alternativa de primera.

«Puede ser cualquier cosa —escribió Alejandro— pero no: fui (soy) yo, el mismo que conoces, el que no cambió: paracaídas que no abre, bomba de tiempo bajo la axila». Y así es como va la letra de esta primera canción y tema del libro hecho con toda la mano, en donde empezamos a navegar entre las olas de ese mar donde «ella piensa que después del naufragio principal cada uno de los siguientes la acerca más a la orilla. Y convencida de sí, huye de cualquier señal que la conduzca a enterarse de que, uno a uno, los naufragios subsiguientes la han mandado más adentro en el mar».

Entre los oficios de Alejandro Páez Varela, está la de editor y por eso, desde hace años, junto con Jorge Zepeda Patterson, publica la revista semanal Día Siete que tiene a la fecha 410 números publicados —casi ocho años— y que tiene un tiraje de 315 mil ejemplares —casi 1 millón de lectores—, entregados a través de 18 periódicos y el mismo número de ciudades de la República, como un plus dominical y un contenido que da gusto. Además de esto, es un experto en la reestructuración de periódicos, como lo ha demostrado con mucho éxito por toda la República y, no conforme con esto, es también buen periodista, que hace reportajes bien fabricados, complicados y con mucha creatividad y oficio.

Por ahí recuerdo, cuando lo conocí, que deseaba tocar el chelo, mismo que ya había comprado porque tenía un tono tal que le produce emociones, recuerdos y nostalgias. Mientras lo contaba, no pude dejar de pensar en aquel genio solitario, como fue el maestro Guillermo Torres, doctor en matemáticas de Yale y miembro del primer cielo de la UNAM, que, después de haber fatigado con los nudos como con los que trabajó durante años —y que una vez me mostró en los cuatro pizarrones que cubrían las paredes de su estudio en el Instituto de Matemáticas—, se pasaba las tardes, tocando el chelo —como Einstein el violín— mientras se asentaban sus sentimientos y se bebía sus copitas de whiskey, interpretando, con delicadeza, algunas piezas —Bach— que como si la soledad y el chelo, fuesen una buena pareja.

Pero Alejandro ahora se lanza por los aires y recuerda haber navegado mar adentro: «mar adentro estamos muchos —escribió— los tantos que naufragan. Imposibilitados, nos resignamos a hundirnos; o mandamos luces de bengala (que nadie ve porque nos hemos alejado de la playa); o sacamos fuerzas para rehacer barcos que de inmediato hundimos; o somos de los pocos afortunados que ven a lo lejos una luz oscura: la luz del otro».

La música es de Laura de Ita y está en el fondo, integrada a cada uno de estas caídas, por decirlo de alguna manera. Las lecturas las hacen los integrantes de Polka Madre —Jaime López, Patricia Llaca, Vanesa Bauche, Eric Bergman, Enrique Pérez—, o el mismo Alejandro Páez, que las han dramatizado para que dar como resultado un original que forma parte de la música alternativa: la voz no se incorpora a la melodía, no es una balada como las que conocemos, es un recitativo dramatizado y forma parte de la historia que nos cuentan y, en ocasiones, se acompaña de un coro, como el que había en las tragedias griegas hasta que Tespis se salió del coro para preguntarles cosas y, en ese diálogo con el corifeo, dio nacimiento al teatro en Atenas durante las fiestas de Dionisio.

Sabiendo la manera en que ahora se distribuye la música, Alejandro, Laura de Ita decidieron subirlo a Internet, para que lo puedan bajar de manera gratuita. Usted podrá entrar a www.paraidasquenoabre.com y bajarla, tal como lo hicieron en su momento Radiohead, Madonna y U2 o como lo hacen, a precios de obra digitalizada, los nuevos compositores de música electrónica como el famoso Kermit DJ, miembro activo de ese mundo digitalizado en http://www.beatport.com

Con Paracaídas que no abre descubrimos al Alejandro más poeta que otra cosa, que sabe abrirse de pecho y mostrar sus heridas. La primera vez que después de un naufragio se quedó flotando, abrazado de un amarre de cajas, marcadas como frágiles y por eso nos dice que «un hombre y una mujer deben amarse y desamarse con una misma intensidad para que quede la cicatriz, para que valga la pena, para que nunca se pierdan los detalles. Y sólo así —dice— ambos se habrán merecido, el uno al otro.»

Alejandro habla de un paracaídas que no abre y nos invita a escuchar su obra poético-musical, donde podemos respirar hondo para volver a tener ilusiones, que sólo de eso y de un poco de esta poesía, parece que vive el hombre.