Educación financiera

El Informador, martes 24 de junio, 2008.

Cuando se habla de vivir mejor, la gente lo asocia con la suerte o con la posibilidad de que «alguien» haga algo por ellos y que mágicamente se mejore nuestra situación, como buenos hijos que somos de una cultura paternalista inmersa en nuestra sociedad. Por eso la encuesta que hizo la UNAM para Banamex sobre la cultura financiera en México resulta aleccionadora.

La martes pasado, Loreto García Muriel, directora de educación financiera en Banamex, organizó una reunión con los ejecutivos y funcionarios que han colaborado para mejorar la promoción la cultura financiera, esa que tiene que ver con la anticipación y la planeación hasta ahora prácticamente inexistente.

Antes que la Secretaria Josefina Vázquez Mota anunciara la incorporación, después de un cuarto de siglo, de la ética y la cultura económica en el currículo de las primarias, y antes que pidiera ayuda para enfrentar el reto que significa preparar a unos 300 mil maestros este verano para que puedan iniciar el siguiente ciclo escolar con estos dos temas, la encuesta de la UNAM nos mostró algunas de las deficiencias que existen.

Al 69% de los encuestados no les interesa leer ni enterarse del mundo financiero o del ahorro; el 70% piensa que la única manera de ahorrar es en las tandas; el 22% creen que ahorra es tener su guardadito en casa y el 75% de los que han pedido prestado en el último año, lo han hecho de manera informal.

En promedio, el 31% de los encuestados gastan más de lo que ganan y siempre viven endeudados. Entre menor es el nivel socioeconómico, mayor es este porcentaje de endeudados, lo que produce un estado constante de tensión y podemos inferir que se convierten en presas de los usureros, de esos terribles «capitalistas de centavo», que son los peores Shylock’s de este mundo, que cobran intereses desmedidos y sin que les importe, les embargan lo que sea, incluyendo la máquina de coser.

No entienden que hay que vivir ajustados a los ingresos y que hay que ajustarse a un presupuesto, menos que dejen de pagar más del doble de que lo que piden a los aboneros que pasan todas las semanas por su intereses, amenazando su vida y creando así, el círculo vicioso que exige otro préstamo adicional, hasta el agotamiento y una quiebra moral y económica.

El 15% decide ahorrar para poder comer; otro 15% para las emergencias y otro más para la salud; el 11% para mejorar su vivienda y el 10% para educación, el resto está pulverizado en otros conceptos como la vejez, el desempleo o los gastos personales.

Por eso, Loreto García Muriel y Alfredo Harp Helú, junto con otros ejecutivos de Banamex y la SEP, quieren redoblar esfuerzos y fortalecer las alianzas con instituciones que atiendan en forma prioritaria a los grupos sociales más vulnerables y con escasas oportunidades de desarrollo, o a los microempresarios, intercambiando conocimientos y experiencias que, en verdad, puedan ser tan útiles en nuestra vida.