jueves, 19 de junio de 2008

La gran final de la Euro2008

El Financiero, lunes 23 de junio, 2008.
Atrapados entre las redes del fútbol

Atrapados, en medio del ritmo que marcan los jugadores del mejor fútbol del continente europeo, representado por los mejores de sus equipos, somos testigos de las diferencias entre cada uno de ellos que ahora nos dejan ver su personalidad, su actitud frente a la vida, el tipo de fortalezas y también, ¿por qué no?, de sus debilidades, como las que pueden haber en esa región civilizada de este redondo mundo.

Las agendas de trabajo se han movido para no dejar de ver los juegos de las 13:45 horas y, los fines de semana, planeamos ponernos una tal borrachera si los dos partidos los pasan uno detrás del otro, sin dejar de ver los comentarios sobre lo que acabamos de ver, incluyendo los goles estrellas de los partidos que repiten hasta el cansancio.

Todo esto, a pocos días de que empiece en Beijing las Olimpíadas de este año, los enloquecedores programas donde podremos ver —no sé a qué horas— los resultados principales y, seguramente los bares, cantinas y restaurantes se pondrán las pilas para ofrecer en unas buenas pantallas planas los resultados, como ahora lo hacen con el fútbol de la copa de Europa, donde hemos preferimos tomarnos un sándwich con una cervecita bien fría y disfrutar de los goles, como el que han hecho Robin van Persie de Holanda, cuando bajó, dentro del área, la bola con el pecho y le dio un zurdazo que la bola pasó hasta el fondo de la red sin que el portero de Rumania pudiera hacer algo; o el de Klas Jan Huntelaar, cuando definió con la derecha el servicio que había recibido de Afellay, y anotar el segundo de la serie, haciendo un juego verdaderamente alegre, propositivo, ofensivo, con ganas de meter todos los goles posibles, como lo demostraron también los jóvenes rusos en el partido contra Suecia y no, como otros equipos con estrategias más defensivas, testarudas y monolíticas, tal como vimos a una Alemania disciplinada que nos ha ofrecido más bien una aburrición que un buen espectáculo.

Otra sorpresa fue Croacia. Un equipo que demostró tener gran energía, una buena técnica y un empuje que parecía que era el combustible con el que se alimenta este deporte, comunicando una energía pocas veces vista.

No me lo esperaba —aunque en las quinielas le he atinado a casi todo, a pesar de ser villamelón—, pero en la primera parte gané la quiniela pura intuición (no sólo de estadísticas vive el hombre) y le atiné a los ganadores de la primera parte y de los cuartos de final del fin de semana pasado. Ahora sólo queda prepararnos para las semifinales del miércoles 25 y jueves 26, y la gran final del domingo 29, en Viena, Austria.

Pero Holanda ha sido el verdadero espectáculo, ¿no creen?, y por eso lo hemos disfrutado mucho: los pases coordinados —¡ah!, cómo extrañamos a Zinedine Zidane—, y los ataques hechos con una buena y armónica ofensiva; la espontaneidad que nos ofrecen en cada jugada cuando lograran entenderse como si lo hubiesen planeado que hacen toda la diferencia con el fútbol americano, pues en éste, que es el verdadero fútbol, todo gira alrededor de la improvisación en donde los jugadores van considerando sobre la marcha y por unos cuantos instantes el posicionamiento del resto de los equipos y alcanzan a ver, en un momento dado, los huecos por donde podrían avanzar mientras corren y defienden la posesión de la pelota, trampeando a sus marcas, girando, pasando la pelota por entre las piernas del contrario y, al mismo tiempo, viendo la mejor alternativa por dónde pueden adelantar. Por eso celebramos tanto cuando hay un buen gol.

Ni hablar del contra golpe, que para eso hay expertos en este tipo de estrategias ofensivas que son espectaculares cuando se llevan a cabo, cuando vemos cómo huye el jugador hasta que logra meter el gol —como el famoso de Maradona, el de la mano divina, en aquel mundial en México— y cómo logran escapar del sistema defensivo para cerrar con broche de oro.

Estoy impresionado de lo que he aprendido en estos días, atrapado como estoy, entre varios expertos en este deporte, pero, como que no quiere la cosa —cuando el partido es bueno, aunque no llego a interpretar las estrategias, como lo hacen los especialistas—, me dejo llevar por el ritmo, la precisión de los pases, la valentía y la presencia aterradora de algunos porteros —como el turco— y, por todo esto no puedo dejar de pensar que Holanda llegue a ser campeón este año, aunque sé que hay otros candidatos, como pueden ser Portugal, los hijos de la madre patria de los brasileños playeros, ahora ausentes, o los temibles alemanes o los italianos más creativos, si es que logran armonizarse mejor.

Nos queda las semifinales y la gran final de esta copa Euro2008. Tal vez veamos pocos goles pero estoy seguro que cada uno valdrá una fortuna. Las apuestas están a la orden del día, como estas que hago, baratita, nada más para ponerle un poco de sabor al caldo, pero ojala ver el juego creativo de Holanda contra quien se le ponga por delante.