Cómo medir el paso del tiempo y cómo ignorarlo


El Financiero, lunes 4 de agosto, 2008.
XXX Festival de Música de Cámara en San Miguel Allende

San Miguel Allende.— Cuando nos damos cuenta que este año cumplen treinta de celebrar el Festival de Música de Cámara en San Miguel Allende, sabemos cómo ha pasado volando el tiempo, pues, desde los 90’s que descubrimos ese festival, lo hemos disfrutado cada año con la música que ofrecen y, sin querer queriendo, cuando logramos sumergirnos en la intimidad de las orquestas de cámara, ignoramos el paso del tiempo, por lo menos, durante esos minutos mientras interpretan su música, si es que podemos sumergirnos durante los conciertos.

Una vez más, echan la casa por la ventana. El Festival inició el pasado jueves 31 de julio con los Cantos Huastecos (2002) de Jesús Echeverría, interpretado por el Cuarteto Carlos Chávez, además de la conferencia que ofreció sobre el panorama histórico de la música de cámara. Todo esto, por supuesto, en el Teatro de Ángela Peralta, donde se llevan a cabo la mayoría de los conciertos, hasta el domingo 17 de agosto, cuando concluye este treintavo Festival.

Son diferentes las variables las que nos impelen ir a esta ciudad colonial recién catalogada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Una es simplemente el placer de caminar entre sus calles, después de la lluvia, preparándonos para comer en los cada vez mejores restaurantes o comprar algún cuadro en alguna de las galerías o andar entre las tiendas de arte o entre las de curiosidades o mejor tomarse un café frente al teatro de Ángela Peralta antes de concierto y comprobar cómo es que cada año la sociedad —formada principalmente por los norteamericanos residentes—, se organizan para que fluya el festival sin mayores tropiezos, integrando en sus comités de voluntarios, a medio mundo, desde los que aceptan hospedar en sus casas a los músicos y a los alumnos de música que han sido aprobados para que reciban clases maestras de parte de los profesionales, como las recibirán este año del Sinergy Brass Quartet, o el Quinteto de alientos de Bellas Artes, el Trío Ahn o el Trío Poulenc o el Miami String Quartet, el Cuarteto Carlos Chávez y el Cuarteto La Catrina.

Tienen el apoyo del CNCA y del INBA, sí, pero la chamba la hacen estos miembros de la sociedad que cada año —desde hace treinta— traen a unos músicos de primera, para dar y recibir los frutos de su oficio: dar su tiempo y energía para que se lleven a cabo una serie de conciertos y dar sus clases maestras a los estudiantes de música que llegan de todo el país para mejorar sus técnicas instrumentales; al tiempo que reciben el fruto de estos oficio y lo que significa esta aportación cultural, que regresa a esa sociedad donde aplaudimos su esfuerzo aquellos que sólo recogemos los frutos de sus esfuerzos.

Para esta semana se esperan buenas noticias: el jueves 7 estará el Quinteto de Alientos de Bellas Artes ofreciendo obras de Ibert, Lefebvre, Deslandres y Francaix —todos ellos compositores contemporáneos que no hemos escuchado antes, con obras para instrumentos de aliento— mismos que descubriremos en esta ocasión y ojala nos sorprendamos, si es que logramos entrar en ese mundo y, por qué no, encontremos las emociones que produzcan, como la nostalgia del corno y no solamente su aportación práctica en las antiguas cacerías, con los que los relacionamos y que se utilizaban para indicar el protocolo de la cacería.

En este ambiente de música con alientos, el viernes 8 estará el Synergy Brass Quintet interpretando unas obras breves como es La procesión de los nobles de Rimsky-Korsakov (que forma parte de su Mlada), dos danzas renacentistas: Alman de Thomas Morley (1557-1602) y El conde de la mascarada de Oxford de William Byrd (1543-1623), compositores isabelinos que son una delicia, sin dejar de repasar algunas versiones de las Cantatas de Juan Sebastián Bach, ni la Obertura del Barbero de Sevilla de Puccini o los Simple Gifts, parte de la Primavera en los Apalaches de Aaron Copland (1900-1990) que son un verdadero deleite. Antes de terminar este concierto, el Quinteto Synegry interpretará My Heart del maestro Louis Armstrong (1900-1971) y no se irán sin repasar tres de las canciones clásicas de Porgy & Bess aquellas que escribió el compositor más popular de los EUA: George Gershwin (1898-1937).

El sábado 9 de agosto estará el Trío Ahn interpretando el Dies Irie —los días de la ira, y el terrible juicio final— de Kenji Bunch (1973-) y de Fernando Otero (1971-) Contacto Permanente. Interpretarán la Premiere de Pat Metheny (1954-), Yu-Ryung, y la transcripción de Kenji Bunch de la obra My Funny Valentine de Richard Rodgers.

Así seguirá el festival hasta el domingo 17 de agosto, por lo pronto, pasearemos por San Miguel en esa cita que tenemos desde hace años donde se juntan varias sensaciones: el placer de escuchar música de cámara, y el de estar felizmente acompañados, envueltos en esa luz que se produce la intimidad de las emociones.