Falso movimiento

El Informador, jueves 31 de julio, 2008.

En lo que aparentemente fue la primera reunión, durante este sexenio, entre los tres partidos para discutir las reformas a PEMEX, misma que nos produjo un cierto alivio creyendo que era una señal para que empezamos a caminar por la alfombra roja de los acuerdos, como los que han hecho los españoles después de Francisco Franco (1892-1975) para pasar a la democracia, como la reunión del Palacio de Moncloa o como la que tuvieron la semana pasada, para ponerse de acuerdo en lo político, que les ha permitido mejorar su nivel de vida, a paso veloz y poder llevar a cabo las reformas que requiere la modernidad del siglo XXI en plena globalización, incluyendo lo que fue su entrada a la Unión Europea a través de este tipo de acuerdos. Pero nuestro alivio sólo fue un falso movimiento y las esperanzas duraron poco.

Los tres partidos se reunieron en México para acordar que «el proceso legislativo sea el espacio para resolver las diferencias y el tema de la modernización de PEMEX en el marco de la Constitución y de las leyes que tenemos los mexicanos», ¡vaya acuerdo, qué bárbaros, qué adelanto!

O el segundo, «mantener el diálogo entre los tres dirigentes nacionales de estos partidos», bueno, no está mal, abrir las puertas y empezar a sentarse en esta que más bien es una «feria de vanidades».

El tercero de estos acuerdos fue la promesa de volver a reunirse «en un plazo breve, sin que se definiera una fecha» y, para que no creamos lo banal de estos acuerdos, el cuarto y último fue que, en esas hipotéticas y futuras reuniones, «podrían estar acompañados por algunos de los legisladores de sus partidos». Mucho ruido y ni una miserable nuez.

Fue un falso movimiento, como la finta que le hacemos en el tenis a nuestro contrario —en este caso sería la opinión pública—, y hacemos como que vamos al otro lado de la cancha, sólo para que el contrario nos responda exactamente donde estábamos y regresemos, como lo habíamos pensado hacer, para remacharlo y ganar el punto.

El primer acuerdo sólo menciona lo que está dicho en la Constitución y, aunque logra disminuir el valor del referéndum del PRD en DF en contra de la intervención de la IP y el desarrollo de PEMEX, que no fue sino una estrategia puesta en práctica por los marcelo-lópezobradorista que prefieren los falsos movimientos para ocultar su cada vez menor poder de convocatoria, tirando los dineros de la ciudad y del partido provenientes de nuestros impuestos, en este falso referéndum o en sus reuniones periódicas en el Zócalo.

Lo que hace falta es que estos acuerdos sean más contundentes y se avance en verdad, no en falso, en las reformas pendientes que nos permitan seguir caminando por el camino del progreso. Dicen que se reunieron para evitar los «albazos legislativos y los dictámenes unilaterales en los anteproyectos, fuera de las comisiones dictaminadoras», bueno, tal parece que es efecto de una cierta paranoia.