martes, 1 de julio de 2008

Otro fantasma recorre México

El Informador, martes 1 de julio, 2008.

No pude uno menos que preocuparse por el aumento en la inflación como la que amenaza terminar este año y las medidas que hasta ahora se han tomado para paliar la enfermedad y no llegar a sus orígenes para resolverlo.

El problema, cuando uno no es economista, es que lo que opinemos se basa solamente en el instinto de sobrevivencia y en las heridas que nos vuelven a doler nada más de recordar cómo nos fue la última vez que la vivimos, cuando la inflación venía acompañada de esas devaluaciones que a muchos nos llevó a la quiebra y que, a muchos más, vieron cómo sus ahorros se convertían en humo y nos alejaron de poder ver cumplidas las ilusiones que nos habíamos hecho con el guardadito.

En febrero de 1848, cuando se publicó en Londres el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, éste comenzaba diciendo que «un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo y todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en una santa cruzada para acosarlo: el Papa y el Zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes...»

Hoy, es otro el fantasma que empieza a recorrer México y nos da escalofrío, y ese es el de la inflación que oscurece el panorama económico y tensa la cuerda política. Nos dicen que las presiones inflacionarias se mantendrán fuera de control por el resto de este año y del siguiente; nos dicen que las presiones se deben al aumento de los precios de los bienes básicos a nivel internacional y al eventual abandono de la política de subsidios, por parte del gobierno federal.

Por su cuenta, el Banco de México anuncia que la inflación anualizada podría ser del 5% en el segundo y tercer trimestre de este año y conforme nos enteramos de estas noticias, lo asociamos con las escaladas que provocan por una especie de enloquecida estampida. Por lo pronto Banxico aumenta en un cuarto de punto la tasa de interés interbancaria a un día y dicen que lo hacen para reforzar las expectativas de inflación a mediano plazo. Es una medida que no entendemos y que contraponemos a nuestro deseo de que bajen las tasas y no que suban, sin saber si ese aumento repercute en el resto de las tasas que nos golpean, como los exagerados intereses en las tarjetas de crédito que están orillando —una vez más— que la gente vuelva a dejar de pagar para volver a ver cómo se forma ese ciclo vicioso que hace que, además, aumenten los intereses en las hipotecas que tanto nos acalambraron en el 95, como la crisis que empezó acalambrado la economía de los Estados Unidos con todo y sus impactos colaterales.

Las medidas para controlar el precio de la canasta básica por decreto, es una que sólo retraza la cirugía mayor y por eso no nos gusta, pues es una temporal cafiaspirina y no es llegar al origen del problema.