El G7 frente a la crisis

El Informador, martes 14 de octubre, 2008.

Uno de los efectos causados por la crisis en los Estados Unidos es el desempleo y, por lo tanto, el regreso inminente de los que habían migrado, creyendo que podrían encontrar trabajo. Cada día los americanos —blancos o negros, como decía Fox— aceptan trabajar en aquello que, hasta hace poco, lo dejaban en manos de latinos. Ahora en noviembre, si gana las elecciones Obama, ha insistido en premiar a las empresas que generen empleos y que usen mano de obra norteamericana, con lo que, los empleadores estarán atentos a cumplir esto, para lograr los beneficios tan cacareados.

Así que tendremos de regreso millones de espaldas mojadas y más que un problema debería de convertirse en una oportunidad para aquellos que saben ver las cosas de otra manera y que saben que podrán contar con mano de obra dispuesta a entrarle a lo que sea.

Por otro lado, las autoridades financieras a nivel mundial han tratado de restablecer la confianza en los mercados financieros y, de ser posible, contener la caída de los índices en las bolsas mundiales, como la baja de medio punto en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos, coordinada con otros cinco bancos centrales, entre ellos, el Europeo.

El presidente Bush desea que se calmen los mercados y asegura que las acciones que proponen son las correctas pero que, van a tomar más de tiempo del deseado. A pesar de todas estas medidas, la semana pasada los mercados siguieron cayendo y, uno de los indicadores de la actividad económica en EUA, el crédito al consumo, resultó ser inferior a lo esperado y con esto, se genera una dinámica como la de los huracanes, que se alimentan del calor del mar, ésta se vio acelerada por la preocupación de que la recesión en los EUA será más profunda de lo esperado.

Ahora han salido al aire algunos planes del G7 —donde se encuentran las principales potencias económicas del mundo— para proponer un plan conjunto para devolver la calma a los mercados financieros y poder volver a ofrecer créditos.

Todos cruzamos los dedos para que logren detener esta caída libre sin paracaídas, como la que se inició hace un par de semanas como consecuencia del descontrol en la enorme burbuja creada por hipotecas que usaron para financiarse.

El G7 dará los pasos necesarios para destapar los créditos y que los bancos puedan asegurarse —así como, otras instituciones financieras— de tener liquidez y acceso a fondos; se trata de asegurar que los bancos tengan capital —público o privado—, y que éstos sean suficientes para restablecer la confianza y puedan continuar ofreciendo créditos a las familias, a la pequeña y mediana industria.

El G7 intenta dar confianza a los depositantes —a través de seguros y garantías de depósitos robustos—, y cuando sea apropiado, puedan relanzar los mercados secundarios, para que los bancos compren hipotecas, y logren proteger a los contribuyentes.