El nuevo pacto

El Informador, jueves 2 de cotubre, 2008.

Hay paralelismos que no podemos ignorar: en medio de la crisis financiera, la más grande de éste y del siglo pasado, los candidatos a la presidencia de los EUA se enfrentan para conseguir el voto de los ciudadanos entre la espada de su partido y la pared de esta crisis que, tal parece, los ha rebasado y no saben ni para dónde hacerse.

Luchan en medio de una de las más sorpresivas, pero necesarias decisiones del actual gobierno, en donde tratan de aprobar la inyección de un total de $700 mil millones de dólares al sistema financiero para ver si así no se colapsa la economía, mientras sufre un reajuste brutal y una recesión mayor a la de 1929, cuando también Franklin D. Roosevelt, estaba en campaña pronto sería recién nombrado Presidente de los EUA, para proponer un programa de apoyo conocido como New Deal (El nuevo pacto) que se aplicó entre 1933 y 1937, un pacto diferente al propuesto actualmente en donde aquel intentó salvar a los desempleados y reactivar los créditos y, el actual, más bien salvar a las instituciones financieras e impedir caer en la recesión.

Por haber salvado El nuevo pacto la crisis del 29, no estaría de más recordar en qué consistió. El gobierno de Roosevelt primero invierte en obras federales para revertir el desempleo después de una caída espectacular en la bolsa de NY y, de ser posible, volver a los cauces del progreso, crecimiento y consumo.

Había ganado las elecciones con 56% de los votos y, cuando asumió la presidencia, prácticamente se olvidó de lo que había prometido: reducción del 25% en el gasto federal, un presupuesto equilibrado y respaldar el dólar con el patrón oro para evitar manipulaciones y, sobre todo, para acabar con la intervención del gobierno en el sector privado.

El New Deal fue una extrapolación de las medidas iniciadas por el presidente Hoover para la reactivación de la economía vía el consumo y la inversión. Como los consumidores no tenían dinero, se incrementó el esfuerzo fiscal y se aumentó el gasto público reactivando la producción.

Luego, se establecieron los controles bancarios necesarios para evitar otra caída en la bolsa. Las medidas de la política monetaria del New Deal se iniciaron después que la Reserva Federal autorizó varios créditos superiores a los que había en ese momento; en segundo lugar, se incrementó el dinero circulante, se redujeran los intereses y se facilitó el pago de la deuda, con lo cual, finalmente lograrían que se reactivaría el consumo.

En el primer año del New Deal hubo un gasto de 10 mil millones de dólares; los ingresos sólo fueron de 3 mil millones. El incremento de impuestos había resultado insuficiente.

Entre 1933 y 1936 los gastos del gobierno se incrementaron en un 83% pero, finalmente, la economía se recuperó y volvió a su cauce creciendo, a partir de diciembre de 1941, cuando Roosevelt había sido reelecto y decidió entrar a la Segunda Guerra Mundial.