Tirititito en la meta energética

El Informador, martes 28 de octubre, 2008.

Finalmente, cuando los jugadores de la Cámara de Senadores, intentaron meter gol, a pesar de estar amenazados por las huestes callejeras del Peje, resultó más bien un tirititito —como exclama el «perro» Bermúdez— y que sólo va ayudar a revertir la caída de la producción petrolera, aumentar la autonomía del monopolio estatal y para reestructurar los contratos de servicios, basados en tarifas, con la iniciativa privada.

Las señales que mandó el director técnico desde los Pinos no se entendieron, o fueron débiles, pero esta derrota política la ha convertido en victoria, pues los actos de resistencia civil actuaron en razón inversa, para resultar que lo que era una aparente victoria, se transformó en derrota.

No se trata de los equipos de la UEFA, ni mucho menos, y, más bien nos pareció una cascarita de barrio, donde los jugadores, elegidos democráticamente, se la pasan ocultando sus manías y haciendo berrinches con el técnico, en un protagonismo irracional, donde sólo les interesa brillar bajo su propio suelo, más que decidir aquello que se necesita modificar a fondo, en la estructura de esa industria, para que nos permita estar mejor preparados para el futuro.

La reforma fortalecerá las finanzas de Pemex y le permitirá retener los ingresos extraordinarios, emitir papeles de deuda y ajustar sus presupuestos sin la autorización de la SHCP.

Esta reforma, como la comedia de Mucho ruido y pocas nueces, donde Beatriz y Benedicto, los actores principales, se la pasan diciéndose hasta de lo que se van a morir, todo por ocultar sus viejas reclamaciones, sus necesidades y, sobre todo, sus deseos ocultos. Por eso decimos que hubo mucho «bla-bla-bla» durante todo un año, sólo para ocultar esos deseos perversos de que sólo brillen sus personas y sus partidos, ocultando el poco o mucho brillo que, por derecho, pueda tener el partido en el poder.

La Reforma resulta débil y, detrás de ella, se oculta la incapacidad de nuestros políticos para enfrentar la realidad de un futuro en donde podamos entrar con paso firme a una nueva etapa de desarrollo y de progreso. Resultó un trititito en la meta de los cambios y las transformaciones como las que se necesitan hacer para que, en verdad, podamos imaginar avanzar hacia el desarrollo.

Se espera que resulten varias cosas: atraer inversión privada en las áreas de exploración de alto costo, como el de las aguas profundas en el Golfo; establecer una comisión independiente que fiscalice la producción y la exploración petrolera; fortalecer a la Secretaría de Energía para que fije metas de producción —conscientes de que la producción cayó a su nivel más bajo desde 1995 con 2.72 millones de barriles por día—, y que pone de manifiesto la necesidad de invertir en exploración y en producción.

Más que reforma parecen ajustes a la administración de PEMEX que hoy deberán aprobar los diputados en cada uno de los siete capítulos que aceptó la mayoría en el Senado, a pesar de los gritos callejeros.