martes, 9 de diciembre de 2008

El miedo impedidor

El Informador, martes 9 de diciembre, 2008.

He tenido la suerte de conocer un extracto del discurso que hizo Nicolás Sarkozy en la ciudad de Toulon el 25 de septiembre, cuando se dirigió a los franceses porque consideró que la situación de su país lo exigía, pues sabía los posibles efectos de la desestabilización de la economía mundial que estaba produciendo una crisis de confianza sin precedentes. A lo mejor, algunos de ustedes ya lo conocen, pero como para mí ha sido una sorpresa, por eso me gustaría compartirlo.

Como el resto del mundo —dijo Sarkozy—, también los franceses temen por sus ahorros, su empleo y su poder adquisitivo, pues las grandes instituciones financieras están amenazadas y hay millones de pequeños ahorradores que han invertido su dinero en la bolsa y que ahora ven cómo su patrimonio se devalúa y los fondos de pensiones están en problemas, igual que los habitantes de esos hogares modestos, que viven momentos difíciles por el alza de los precios.

El panorama que pinta el Presidente de Francia es aterrador y, sin más, comenta que este tipo de situaciones produce miedo y que el miedo es una forma de sufrimiento que nos impide echar a andar nuevas ideas; el miedo nos impide implicarnos en nuevas soluciones —y yo agrego, que el miedo nos impide arriesgarnos. Cuando se tiene miedo se deja de soñar, cuando se tiene miedo, no piensa uno más en el futuro —sólo se piensa, digo, de qué manera vamos a sacar al buey de la barranca— y, hoy, el miedo es la principal amenaza para la economía —dijo Sarkozy—, y por eso propone que lo primero que hay que hacer es vencer a ese miedo a como de lugar y por eso, es la labor más urgente.. Para vencer el miedo, propone conocer la verdad, conocer la realidad-real por cruel que ésta sea.

Por eso describe cómo se imagina el futuro —nada halagador—, y explica que la crisis no ha terminado y que sus consecuencias serán duraderas, pues Francia es parte de la economía mundial y no puede estar protegida contra este tipo de sucesos que, ni más ni menos, ponen en desequilibrio al mundo.

Conocer la verdad es saber que la crisis tendrá consecuencias negativas en el crecimiento, que se podrá generar un mayor desempleo y que el poder adquisitivo se dañará durante los próximos meses.

Por varias décadas se han creado situaciones que sometían a la industria a una lógica que implicaba una mayor rentabilidad financiera a corto plazo, ocultando los riesgos que se tenían para lograr obtener estos resultados, cada vez más exorbitantes.

Por eso, hemos permitido que los bancos especulen en los mercados, en vez de hacer su trabajo a la antigüita: invirtiendo el ahorro en el desarrollo económico y analizando a fondo el riesgo de sus créditos. Por eso, —dice Sarkozy— se ha financiado al especulador y no al emprendedor y hoy pagamos por esto. Hay que volver a fundar un nuevo capitalismo porque este laissez-faire se ha acabado.