martes, 13 de enero de 2009

El político y el comediante

El Informador, martes 13 de enero, 2009.

Alguien me preguntaba el otro día en qué se parece un buen comediante a un político y todo lo que se me ocurrió contestar fue: cuando los dos actúan en el momento oportuno. Tal vez el Presidente Calderón es un buen político, pues parece que ha anunciado a tiempo un acuerdo para enfrentar la crisis y, como los buenos comediantes el timing fue correcto.

Digo que lo soltó y lo amarró de tal manera para que fuese visible su compromiso, anunciándolo junto con su gabinete para comprometerlos, de tal manera que su impacto fuese contundente.

Falta saber si fue el que se necesita, aunque tal parece que por los cinco elementos que está construido, podrá evitar que nos hundiésemos en el agua, pues geográficamente somos como los esquiadores que van sobre el agua, detrás de esa lancha rápida como es la de nuestros vecinos y que hasta el año pasado ha tenido, históricamente, una buen motor que nos podía jalar con todos sus caballos de fuerza —como son las lanchas que consumen grandes cantidades de exportaciones. Por lo pronto, mientras ajusta su motor, ha disminuido su velocidad y “nos”, los esquiadores —aunque nos me suena a mucha gente—, tendremos que aguantar, dejar de salirnos de la estela y ya no brincar las rampas que nos hacía sentir por los cielos.

Tendremos que esperar que vuelva a tomar esa velocidad que se necesita. Mientras es buena noticia si nos mantenemos a flote o si nos quedemos un rato flotando de muertito, con el agua al cuello, sólo lo necesario para que no irnos hasta el fondo.

Por eso el gobierno ha lanzado este salvavidas de cinco flotadores para diferentes sectores: el del empleo, que intenta mantenerlo a flote o si no, que haya la capacidad de defenderse con los ahorros en el desempleo; el de los costos de energía congelando los precios de la gasolina y reduciendo el precio del gas LP; el de los costos de las industrias reduciendo el precio de la electricidad y asegurando que las compras oficiales sean más con las Pymes; el de la infraestructura, acelerando el gasto del programa y prometiendo que van a gastar el 40% del total de los $370 mil millones de pesos, a principios de este año; el de los créditos que abrirán dos bancos de segundo piso, para otorgar créditos a estos proyectos de infraestructura y, por último, la llanta transparente del flujo de egresos para la confianza pública de estas promesas.

Como a veces se cae la sopa del plato a la boca, Calderón ofreció ejercer que el gasto público sería como la actuación del comediante: en el momento oportuno. Por todo esto, se dice que, si con este acuerdo el Presidente puede detener la inflación y mantiene a flote la economía —aunque el crecimiento sea cero—, es posible que tenga un efecto secundario positivo para su partido en las elecciones parciales de este año y en la carrera a los Pinos.