Lo más legalito que se pueda

El Informador, martes 27 de enero, 2009.

Hacen bien los analistas políticos en señalar y remarcar el cuidado que debemos tener para estructurar esos argumentos que le den una mayor solidez a las discusiones que pueda haber relacionadas con el TLCAN pues, los Estados Unidos se encuentra como un animal herido por la flecha de la recesión —como esa clavada con los cinco mil empleados que Microsoft que han suspendido— y que está generando una histeria colectiva por el desempleo que les está llegando al 7.2% pero que, dicen, puede llegar hasta el 10%. Al mismo tiempo, el gabinete de Barack Obama está armando varias propuestas salvavidas para que la crisis no dure más de los cinco años que es lo que hasta ahora han calculado que va a durar antes que se revierta.

Se sabe que Obama va a establecer premios para las empresas generadoras de empleo con mano de obra nacional, lo cual va a pegar a la esperada Inversión Extranjera Directa (IED), como se empieza a notar ahora que es subproducto de la crisis, pero, más adelante, será por los beneficios que reciban, propuestos por el gobierno demócrata para que las nuevas inversiones, como la ropa sucia, nada más se lave en casa.

Nuestros analistas sugieren tener cuidado y conocer bien si aplican subsidios disfrazados y que no jueguen una competencia justa en el mercado, tal como sucede en las competencias deportivas, como dice Colin McGinn en su libro Sport: «los beneficios de ganar o perder es proporcional al juego limpio». Igual debe suceder en las competencias comerciales en donde uno puede competir para ganar mercados, siempre y cuando se juegue lo más legalito que se pueda.

Los expertos en el comercio exterior deben de estar preocupados por esa ambigua definición en las declaraciones que ha hecho Obama cuantas veces ha podido hacerlo aunque la comitiva mexicana que estivo en la reunión el 12 de enero declaró que «nunca se habló de reabrir o revisar el Tratado sino de mejora lo establecido.»

Auque ambos nos hemos beneficiados del TLC desde que entró en vigor en 1994, si vemos cómo la curva de las exportaciones con nuestro principal socio tomó altura exponencial, cuadruplicando en una década el valor del comercio exterior con los EUA que representa el 90% de nuestras exportaciones.

La diversificación de exportaciones es un esfuerzo que no ha resultado ni con el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea (TLCUE), que entró en vigor en el 2000, pues representa entre el 3.5 y el 4% del total de las exportaciones.

Por eso, hay razones suficientes para señalar la importancia real del TLCAN por lo que no hay que permitir que el viento cambie el sentido de las velas que han cruzado las fronteras con fluidez y que traten de darnos a cambio espejitos por los lingotes de oro, como sabemos que lo hicieron las huestes españolas después de la conquista.

Hay que intentar jugar lo más legalito que se pueda.