Lo prometido es deuda

El Informador, jueves 22 de enero, 2009.

Barack Obama llegó a la Casa Blanca después de una ceremonia civilizada y acompañada, dicen, por dos millones de ciudadanos que aguantaron las temperaturas de Washington de menos grados centígrados, más los otros millones de televidentes. Pero a partir de que entró a la Sala Oval de su nueva casa y leyó, protocolariamente, la bienvenida que le dejó por escrito su antecesor, el señor Bush, empieza a funcionar ese reloj de arena que va junto con su agenda, para que vaya demostrando el movimiento andando y esa sociedad norteamericana que, desde ahora es su responsabilidad, recupere su nivel económico, vuelva a tener créditos hipotecarios o de los que sean y se levante de la lona donde ha caído golpeada por la recesión, el desempleo -del 7.2%-, el déficit comercial y el del presupuestario para que ojala maneje correctamente la gigantesca deuda externa.

Ahora tendrá que demostrar que tiene buenas ideas y esos deseos de cambio, se pueden convertir en realidades, utilizando esa energía como la que tienen estos líderes, para salir adelante y cumplir esas expectativas que se crearon cuando blandió la bandera del cambio y la esperanza, no sólo en las formas, sino en el fondo.

Cuenta con un gabinete multicultural, tal vez como no lo habíamos visto antes con los republicanos que estaban más interesados en otras cosas. De entrada, propone cambios en la generación y consumo de energía para ir resolviendo los problemas de las reservas y su dependencia con los países productores de petróleo, así como, con el calentamiento global producido por la emisiones del bióxido de carbono provenientes del petróleo. Por eso, ha nombrado como Secretario de Energía a Steven Chu, —norteamericano de origen asiático—, Premio Nobel 1997, doctor en física por la Universidad de Berkeley y especialista en energía solar.

Otro miembro que ha propuesto es a Hillary Rodham Clinton como Secretaria de Estado y que, por una objeción republicana, no sería sino hasta ayer que el Senado votaría para confirmar su cargo en esa difícil labor diplomática que tiene que ver con mejorar la imagen de los EUA en el mundo. Hillary tendrá que salir de gira por el mundo y proponer alternativas en Irak en donde su jefe ya declaró que «comenzarán a dejarlo en manos de su pueblo», y luego, revisar el cuento de nunca acabar entre Israel y los palestinos, sobre todo después del ataque a los Hamás en la franja de Gaza. Obama declaró que pretende con el mundo musulmán «buscar intereses mutuos y la paz» y tendrá que analizar, ver y proponer alternativas con Hugo Chávez en Venezuela —un tema complicado por el protagonismo al que se enfrenta—, pero que seguramente ya consideró lo que declarado por su jefe Obama en relación a este presidente, cuando considera que «ha impedido el progreso de América Latina», sin dejar de reconocer su importancia en el desarrollo regional.

Con razón, en la toma de posesión Obama les pidió a los norteamericanos que consideraran su pasado, a ver si así, pueden convertir las esperanzas en uns realidad.