Cómo si fuera la última vez

El Informador, jueves 19 de febrero, 2009.

Cuando los partidos dejan de ser solemnes y sacan a relucir su sentido del humor —aquellos que lo tienen—, reluce y brilla la creatividad con sus toques políticos, como es el espíritu liberal y el laicismo que lo acompaña. En este sentido, no cabe duda que el partido que ahora lleva la ventaja es un PRD que está a la caza de las metidas de pata del PAN con esa visión tan corta y con sus toques conservadores, como hemos visto a Calderón participando con las fuerzas vivas del catolicismo, consultando con las autoridades eclesiásticas la importancia de la familia, en donde la presencia de Calderón fue políticamente incorrecta, pues se le olvidó que es el representante de una República laica.

Con las metidas de pata de ciertos funcionarios del PAN, el PRD se lanza y logra comunicarse con el público en general y con la clase media baja en particular, señalando, de manera explícita, que son un partido liberal y que tiene la capacidad de divertirse y planea cómo hacerle para dejarles caer el plomo de su ironía al partido del gobierno y, muertos de la risa, además rompen otro récord para el libro de Guinness.

La semana pasada lo hicieron en el Zócalo de la ciudad de México en donde estuvimos, asombrados de ver el flujo de los miles de ciudadanos, con un clima que bien parecía que la primavera se había adelantado y, como marabunta, llegaban para ver el show —espectacular— al que titularon «Bésame mucho» (como si fuera la última vez) -la famosa canción internacional de Consuelo Velázquez (ver foto)- para esperar el tiempo que fuese necesario, escuchando a «Marabunta» o «Las Masfaldas» y más tarde a don Chente Fernández, guapo el condenado y, rompecorazones de las señoras, para romper su propio récord. Así, entre el espectáculo y el récord a registrar, el PRD, frívolo y de buen humor, logró ponerle un tapón al Alcalde de Guanajuato, censor del beso «Olímpico» en el famoso callejón de esa ciudad.

Marcelo Ebrard aprovechó la ocasión y pudo reunir a más de 40 mil parejas de besucones en el Zócalo —en ese que es el centro de operaciones perredistas—, y lograr romper el récord donde retumbó en su centro la tierra, con el smack poderoso como el que se dieron estos miles de ciudadanos antes de que se juntaran los 160 mil adicionales para celebrar ese sentimiento de libertad como el que propone el PRD y estar ahí, al aire libre, con esta broma como si fueran parte de otro México: el liberal, el anárquico, el que no necesita de censura para nada, el que sabe jugar y tiene humor, sí, tiene sentido del humor aunque a veces sea negro, como cuando jugamos y bailamos, entre otras, con «la calaca flaca».

El humor en la política significa votos, llamadas en las primeras páginas de los periódicos y todo para las próximas elecciones. Así que, por lo pronto, en esta primavera, ¡a besarse se ha dicho!, como lo propuso el PRD.