martes, 3 de febrero de 2009

Lago de Chapala protegido

El Informador, martes 3 de febrero, 2009.

Qué gusto me dio la semana pasada después de leer la editorial de este periódico para enterarme que el Lago de Chapala ha quedado inscrito bajo el Convenio de Ramsar, sobre todo, después de haberlo visto en el 2003 cuando estaba moribundo y sobre explotado, el año en el que se registraron los volúmenes de agua más bajos de los que se había tenido noticia.

En esa ocasión, asistí como oyente durante tres días a una reunión de trabajo sobre la Cuenca Lerma-Chapala con un grupo de expertos coordinados por Brigitte Boehm Schoendube (¡que descanse en paz!) de El Colegio de Michoacán y la Universidad de Guadalajara.

Estando ahí, me asomaba para sufrir con una visión tan pavorosa que creí sería testigo de su desertificación. Por la tristeza de ver cómo éramos capaces de permitir que sucediera esa tragedia en un lago que representa tanto en mi vida emocional desde hacía tres generaciones, me invadió la nostalgia y decidí reeditar —corregir y aumentar— lo que había escrito sobre la Villa de Chapala en 1994 para entender mejor lo que sucedía y que sirviera como catarsis —pensando en mi abuelo, Guillermo de Alba y la Estación del Ferrocarril que ahí construyó; en mi madre, que adoró Chapala; en mi hermana Mina que ahí vivía antes de morir y, por último, en mi propia juventud donde conocí lo que era el amor— y agregarle lo que había entendido del flujo de agua y su explotación para dejar así otro testimonio de lo que parecía ser la tragedia ecológica más grande de México. En el 2004 se publicó por Diana con un título que más bien parecía un grito: ¡Salvemos a Chapala!

¿Qué significa realmente que ahora esté inscrito en el Convenio Ramsar, tal como sucederá esta semana? Por lo pronto, será un peso moral que aumenta la responsabilidad de las autoridades para mantenerlo íntegro, mientras los tapatíos, lentos pero seguros, buscan otras fuentes para alimentar de agua a una población creciente.

La Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional, especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, más conocida como Convenio Ramsar por haber sido firmado en esa ciudad que está en Irán en el año de 1971, entró en vigor en 1975 y tiene el objetivo de conservar y usar racionalmente los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales, así como con la cooperación internacional para que, poco a poco, este mundo vuelva a ser sustentable.

La lista Ramsar incluye a más de 1,200 lugares (sitios Ramsar) que cubren un área de 1.1 millones de km², con más de mil sitios registrados. México, por sí solo, tiene 87 sitios registrados, entre ellos, más de una docena de lagos, de los cuales sólo en Jalisco están los siguientes: la Laguna de Atotonilco, la laguna de Sayula, la de Zapotlán y la de Xola-Paramán según la lista que se ofrece de estos lugares. Bien por este esfuerzo para proteger el lago más bello de todo México.