martes, 24 de marzo de 2009

Cómo nadar de muertito

El Informador, martes 24 de marzo, 2009.

La democracia que opera en México parece ser resultado del sentimiento de culpa que se fue creando durante el siglo pasado y por eso aceptamos y financiamos a los partidos que tengan un mínimo de representatividad y, una vez que la logran, reciben su baño de oro sin importar que sean, en verdad, una empresa familiar (PVE) aunque, en teoría, son entidades de interés público que promueven la participación de los ciudadanos en la vida democrática, para hacer posible su acceso al poder. En la práctica, una vez que alcanzan esos mínimos, nadan de muertito para mantenerse del presupuesto nacional.

Este año los partidos van a recibir una buena rebanada del pastel del IFE que suma los $3,633.0 millones de pesos, para que puedan llevar a cabo sus actividades ordinarias, financien sus campañas y lleven a cabo algunas «actividades específicas» (que no tengo idea qué implican estas tan específicas), de los cuales el 64%, es decir, $2,323.6 millones de pesos se los reparten en tres grandes rebanadas (PAN, PRI y PRD) y, el resto, se divide en otras cinco más pequeñas pero sustantivas, que son más o menos del mismo tamaño entre los partidos que luchan por mantener sus mínimos y poder repartirse $1,309.4 millones de pesos entre ellos (PT, PVE, Convergencia, Nueva Alianza y Social Demócrata), para que disfruten de un promedio de $261.8 millones de pesos sólo si sus chicharrones siguen tronando.

Por eso vemos que, con cierta naturalidad hacen lo imposible para seguir nadando aunque sea de muertito: uno de estos partidos adoptan a quien pertenece a uno de los grandes y apoyan, por ejemplo, las campañas que realiza AMLO por toda la república y que, gracias a él, siguen vivos con la representatividad que necesitan oficialmente. El PT es su promotor en estas fáciles propuestas y críticas que hace el Peje sin detenerse a pensar por un momento, se lanza como el gorras y propone que él es el único que puede resolver los problemas de la crisis. Firmado: el PT.

¿Y el PRD, dónde se quedó? ¡Ah!, bueno, desde que Ortega tomó la dirección, sólo aparece en radio una chiquilla mandona que juega a la cocina y nos dan la receta para demostrar que el PRD es un gran chef que sabe de recetas, pero no firma ninguna de las propuestas de AMLO.

Las campañas están en su apogeo y llegan a ser agotadoras: carteles, fotos, anuncios en radio y en la controvertida TV. Mejor apagamos el radio y en TV vemos cualquier otro canal con tal de no oír o ver cómo justifican los $2 mil millones de pesos que se van a gastar en campañas.

Quedó establecido que sólo los ciudadanos pueden formar partidos y que otros individuos se afilien libremente sin que intervengan las organizaciones gremiales y uno se pregunta si no ven al Sindicato de Educación y Alianza, o la CTM y el PRI o el STUNAM y el PRD que son intervenciones o qué cosa son.