martes, 3 de marzo de 2009

El PAN y la democracia

El Informador, martes 3 de marzo, 2009.

Pocos dudan de la contribución del Partido Acción Nacional (PAN) al desarrollo de la vida democrática en México, no así de su capacidad para gobernar, es lo que está escrito en la cuarta de forros del libro de Carlos Arriola, El miedo a gobernar. La verdadera historia del PAN, publicado por Océano, mismo que se presentó la semana pasada con el autor, el Jefe Diego y Alberto Arnaud de El Colegio de México. Durante la presentación brilló la crítica positiva de Diego Fernández de Cevallos, quien se puso en el fiel de la balanza, por un lado, felicitando al autor por haber escrito esta obra con honestidad, y por el otro, criticando la versión que le dio a los sucesos, como si hubiese sido la manera de curar las heridas, como las que quedan después de perder al primer amor.

En esta historia, Arriola relata cómo el PAN perdió el rumbo que originalmente le dieron Manuel Gómez Morín, el tecnócrata de la Revolución que pasó a ser el líder de la derecha, quien elaboró la plataforma de ese partido que se funda en 1939, junto con Efraín González Luna, amigo del notario y padre del autor, don José Arriola Adame, tapatío de hueso colorado, francófilo, culto, melómano —daba cláses de música en la Universidad de Guadalajara y le encantaba Bach—, era católico y tuvo 22 hijos —cuando le preguntaban sus amigos si los había tenido con la misma, él respondía que sí, con la misma, pero con dos viejas diferentes—, bueno, pues Efraín era el líder de la corriente católica del partido y tuvo una gran influencia en la doctrina del PAN.

Todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de que los partidos tuviesen una crítica histórica como ésta que hizo Carlos Arriola, pues, nada puede ser tan necesario para una sociedad que conocer su historia y así, no cometer los errores del pasado.

Es una historia bien relatada pero —dijo el Jefe Diego—, no siempre justa, sin que quepa la menor duda de la honradez del autor, que ha hecho una buena investigación cronológica y ha publicado las citas precisas, pero que le pareció que no siempre hacía justicia en sus comentarios.

Recordaron cuando se conocieron en los años 50’s en Guadalajara, cuando Diego había visto a un joven encendido entre la multitud, con un discurso dirigido a su audiencia, cuando intentaba motivarla al cambio, en aquellos años que no se consideraba posible la alternancia.

Sin duda que a partir de la fundación del PAN la democracia se ha fortalecido, aunque los resultados del partido en el poder están por verse, sobre todo, durante el gobierno de Vicente Fox y entre miles de cosas que analiza, recuerda cuando el PAN aceptó a los amigos de Fox como si fuera «un partido dentro del partido».

La historia del PAN como partido de oposición no es, por consiguiente, una historia brillante ni mucho menos épica, quizá para bien del país, que así tuvo tiempo de asimilar la cultura política moderna en donde la negociación sustituye al enfrentamiento.