El puente cultural

El Informador, martes 17 de marzo, 2009.

La semana pasada se inauguró el Festival de México en el Centro Histórico con Don Giovanni, la famosa ópera de Mozart, ahora dirigida por Philip Picket con uno de los mejores don Juanes que hemos visto, a cargo del tenor Christopher Schaldenbrand y dos de las mujeres que lo acosan como es Catarina Coresi, doña Ana y Kimy McLaren como doña Elvira, así como a la que persigue, Zerlina en la persona de Lucía Salas y todos en una puesta de escena provocativa con desnudos en Sevilla que está hecho un burdel.

Antes de la tercera llamada y, un poco después de que las sevillanas pasearan por el escenario mostrando lo mejor de sus cuerpos, siendo esa parte del catálogo que Leporello nos hace el favor de recitarnos, enumerando las mil tres que había seducido en España, empezaron los discursos oficiales de inauguración en donde fuimos testigos de cómo la cultura les sirve a los políticos en el poder para tender puentes, como el que se construyó en esta ocasión entre el Gobierno Federal con Consuelo Sáizar, recientemente a cargo del Conaculta y Marcelo Ebrard como Jefe de la Ciudad de México, quien ha sufrido de una transformación, tal vez, por tratarse de un año de elecciones —Delegados y Asamblea—, o, como lo advertía Michel de Montaigne en sus Ensayos cuando nos recuerda a Séneca a propósito de los cambios del hombre en el tiempo en donde nos dice que tendríamos que vivir convencidos de lo difícil de ser constantemente el mismo.

Primero fue el discurso de Elena Zepeda, Secretaria de Cultura del DF, quien felicitó a Consuelo por estar a cargo del Conaculta y, tal como sucede en las sociedades del mutuo elogio, luego fue Consuelo quien felicitó a Elena y, para cerrar, Marcelo vuelve a felicitarla sabiendo que ella lo seguirá apoyando en estos Festivales —que ahora cumple 25 años y recordamos uno de los primeros, cuando lloramos al escuchar el chelo de Yo-Yo Ma—, y por estar donde estaba pues, como bien dijo, la cultura es el corazón de la Ciudad de México.

Públicamente aceptó recibir apoyo del Conaculta —de la Federación—, tendiendo así un frágil puente entre los dos poderes que absurdamente, a la fecha no se hablan y puede que así siga hasta que Marcelo entienda que, con esa actitud —como la que explaya su exjefe—, no podrá convencer al resto de la población si quiere ser el candidato del 2012 para todos.

Pocos son los políticos que entienden los beneficios de la cultura y que se dan cuenta del beneficio político después de sembrar en ese terreno fértil y tan divertido, cosechar al final de sus periodos bien y bonito, dejando una estela como esa que dejó Pericles hasta nuestros días en la Atenas del siglo IV a.C., con el Partenón, con las esculturas de Fidias, la filosofía de Sócrates y, en los Festivales de Dionisio, apoyar al teatro y poner en escena las tragedias de Esquilo.