La congruencia política

El Informador, jueves 5 de marzo, 2009.

Las recientes propuestas de Barack Obama como Presidente de los Estados Unidos, resultan congruentes con lo prometido en campaña y creo que eso es un logro político de primera. Casi siempre experimentamos una especie de disociación entre lo prometido y lo realizado, pero, en este caso, nos sorprendemos al ver cómo el presupuesto que propone para este año da «un giro de 180 grados», como lo leímos en la prensa y en ese giro implica por lo menos dos de sus promesas: una mejor distribución de los impuestos, es decir, que ahora paguen más los que más ganan; llevar a cabo un plan de salud pública y en tercer lugar, llevar a cabo la reducción del las fuerzas y por lo tanto del gasto militar.

Falta saber si este presupuesto lo aprueba el Legislativo, aunque se supone que los demócratas tiene la mayoría, pero, de todas maneras, es hora de concentrarse —dice Obama— y poner a trabajar sus habilidades como negociador, pues, a pesar de esa mayoría, no todos votan en automático, sino que hay fuerzas regionales que se mueven hacia otros rumbos y, sin duda, las grandes corporaciones proveedores de la Defensa que se dedican a alimentarlos hacen, por su cuenta y riesgo, su propio despliegue de su cabildeo y millonarias relaciones públicas para jalar agua a su molino.

Esta congruencia ha permeado a la sociedad norteamericana y ha demostrado tener su lado positivo y sus repercusiones en la credibilidad en el propio Presidente como líder para que, ojala, sea el disparador que necesitaba esa sociedad para empezar a acomodar sus piezas en ese rompecabezas, en donde la paranoia ha sido uno de los fustigadores del miedo —ese que paraliza— imaginando a las fuerzas malignas del exterior y, por primera vez después de casi una década, puedan volver a contextualizar sus vidas y poner cada cosa en su lugar.

Los discursos siguen más o menos la misma tónica que la que tenía en campaña y la esperanza sigue ondeando a los cuatro vientos, excepto en la bolsa de valores. A ver si con repetir, una y otra vez, que son una gran nación y que han sido una sociedad fuerte y vigorosa, los hace salir del meollo en el que se encuentran, más pronto de lo esperado y si les sigue inyectando este tiño de ánimos a la sociedad vapuleada, como hacía mucho que no lo estaba, en su vida e imagen interna acosados con varios mega fraudes financieros entre otros asuntos relacionados con la corrupción, como si se hayan desbordado las aguas negras por todos los lados, apestando su autoestima, su imagen y la confianza que tenían en un sistema que jamás los había defraudado.

Muchos son los que se quedaron sin trabajo y sin casa, otros los que han tenido que ajustar su nivel de vida para volver a poner los pies en la tierra y, otros más, vuelven a creer que tienen un gobierno que los va a ayudar a sobrevivir.