La visita de Sarkozy

El Informador, martes 10 de marzo, 2009.

La visita presidencial de Nicolás Sarkozy de un país como es Francia es una visita de altura e implica los buenos deseos de ese país por mejorar sus relaciones comerciales y diplomáticas con México quien aprovecha para mejorar su imagen con ese país y con la Unión Europea. Se trata de dar la buena cara y como sucede en el teatro, con esa buena cara tratar de encontrar soluciones a las crisis que están pegando tanto en ese continente como en el nuestro.

Da flojera pensar que esta visita se debía exclusivamente, como trataron de encasillarla de una manera enfermiza algunos medios, apuntando que sólo venía a tratar el caso de la secuestradora francesa.

Nuestras relaciones históricas con Francia son de amor y de odio y estas nos salen del alma desde el siglo XIX, cuando Napoleón III nos invadió, de acuerdo con algunos conservadores mexicanos, para traer a Maximiliano de Austria para que gobernara México, como si Benito Juárez no pudiera hacerlo y todo por sus reformas que tanto le dolieron a la poderosa Iglesia. Por eso combatimos una de las más serias intervenciones que hemos sufrido en nuestra vida.

Pero algo le aprendimos a los franceses y en el amanecer del siglo XX, Francia competía con los ingleses en el petróleo y en los ferrocarriles y con los norteamericanos en todo lo demás. Para estas fechas, los Estados Unidos son el socio número uno en el comercio exterior —más del 80%—, dejando el 20% restante a Canadá y luego, en una escala menor, con el resto de los países de la Unión Europea, en donde Francia es uno de sus líderes.

Por eso esta visita es importante, pues es una manera de apoyar lo que estamos haciendo y enfrentando, como también quieren ver en qué pueden participar para que se convierten en los socios europeos número uno y seguramente para señalar dónde podrían participar en México para invertir y enfrentar la crisis.

Sarkozy vino a confirmar que su país tiene interés de mejorar las relaciones comerciales y morales con México, vino para proponer esas futuras inversiones sustantivas pues sabe que Francia tiene mucho prestigio en la aplicación de tecnologías avanzadas, en generación de energía alternativa y en comunicaciones —como el metro y los ferrocarriles urbanos y suburbanos—, saben que hay una serie de sectores en donde podrían participar con tecnología de punta, en fin, saben el lugar que ocupan en Europa.

También tienen sus debilidades y, una de ellas, es la falta de mercadeo en sus productos. Algo sucede que no han podido penetrar en este mercado, como podrían haberlo hecho desde hace tiempo: en turismo, por ejemplo, iniciaron los Club Med y se estancaron, mientras, los españoles han invertido miles de millones de euros en la Ribera Maya, entre otros lugares.

De todas maneras, la visita del señor Sarkozy y el caminar por las ruinas con una espléndida sonrisa es un apoyo a la imagen de México y sólo por eso, debemos estar agradecidos.