jueves, 16 de abril de 2009

La visita

El Informador, jueves 16 de abril, 2009.

Los efectos políticos de las visitas oficiales son como esa piedra que tiramos en el agua y que, como los medios, se van extendiendo en varios círculos concéntricos que van disminuyendo su impacto entre más se alejen del epicentro.
La agenda política de Felipe Calderón en México toca estar cerca de las elecciones de julio en donde el PAN trata de emparejar al viejo PRI y, de ser posible, lograr la mayoría en el Legislativo. La visita de Barack Obama seguramente lo va a beneficiar, todo es cuestión de la cercanía con el epicentro.

Para Obama de EEUU será un viaje en donde podrá manifestar a sus electores que poco después de los 100 primeros días de su gobierno ha sido capaz de cambiar la política exterior —como la relajación con Cuba— y demostrar el movimiento andando. No podemos olvidarnos que su anfitrión fue el único Presidente que recibió antes de tomar posesión y ahora viene a refrendar su amistad y ojala dar buenas noticias en dos o tres asuntos sobre los que ya han estado trabajando los nuevos colaboradores para establecer los parámetros de una nueva política y dejar claro que su país seguirá apoyando a México en la guerra contra el narcotráfico que circula de Sur al Norte, donde se consume. Tal vez ampliar el Plan Mérida para que México cuente con más fondos y la última tecnología para seguir enfrentando a ese enemigo que trata de desestabilizar al país.

Sin duda, FCH —su partido y su gobierno— ha decidido enfrentar este problema desde el primer día que tomó posesión y no nos vendría mal que Obama proponga un mejor control del tráfico de armas que fluye de Norte a Sur donde se consume por el crimen organizado.

Hay que estar pendientes de los efectos de la crisis automotriz —GM y Chrysler—, que tal parece no se escapan de una vigorosa reestructuración una vez declarados en quiebra, pero, tal como lo hemos observado a Obama en la cumbre del G-20, no viene con una actitud megalómana, sino que ha insistido en mostrarse como uno más de los países de este mundo que desea contribuir y encontrar soluciones conjuntas, sin imponer necesariamente sus criterios.

Ahora, parece que desea promover la buena vecindad, en términos políticos y económicos, para que esa actitud fluya, como los círculos concéntricos en el agua y se vayan enterando en el Centro y en el cono Sur, evitando, entre otras cosas, la influencia de los hasta ahora excedentes en Venezuela que han utilizado para vender su neo-socialismo como lo ha hecho en Ecuador, Nicaragua y Bolivia.

Seguro que van a tratar las nuevas posibilidades y alternativas para la migración de los mexicanos a ese país y, por otro lado, esperemos que de una vez por todas explique qué es lo que quiere revisar del TLCAN para no seguir creando falsas expectativas y, en lugar de eso, mejor resolver los efectos nocivos de la crisis que se inició en los EEUU. ¿No cree usted?