jueves, 23 de abril de 2009

Los retoños de la primavera

El Informador, jueves 23 de abril, 2009.


Es interesante el artículo publicado en The Economist la semana pasada en donde analizan las veces que han aparecido la palabra «green-shoots» o los «verdes-retoños», relacionada con las posibilidades de salir de la crisis, tal como se han publicado en las secciones financieras de los principales periódicos de EEUU: New York Times, Wall Street Journal, Washington Post y otros más. No cabe la menor duda de que la primavera empezó con nuevas y renovadas esperanzas para salir de la crisis. Por lo pronto, expresando nuestros deseos de salir y la prensa encontró la manera de decirlo, como si estuviéramos percibiendo la salida de esos retoños —como los que surgen en la primavera—, y que han ido en aumento semana tras semana, desde finales de marzo hasta ahora. Sólo falta que las expectativas coincidan con los deseos.

Pero como «estamos hechos de la misma materia que los sueños», como decía Próspero en La tempestad, en donde el cambio y la transformación son las dos variables con las que trabajó Shakespeare en boca de este hombre que actúa de tal manera para salir de su crisis y por lo pronto recuperar su ducado en Milán y, luego, casar a su hija con el príncipe de Nápoles e integrar así estas dos poderosas regiones y, por último, abandonar sus poderes destructivos para iniciar una nueva vida ahora que el poder de mi magia llega a su fin y sólo me quedan mis propias fuerzas, ya cansadas.

Para hacerlo, organiza —con todos sus poderes— una tempestad en donde sus pasajeros creen que van a naufragar mientras regresaban de Túnez y al darse cuenta, empiezan a quejarse con esos gritos que tantas veces escuchamos el año pasado: ¡Nos hundimos! o lo que es lo mismo: ¡Ya nos llevó...!. Es durante estas crisis que podemos valuar lo que tenemos. Por estas crisis debemos hacer a un lado lo que es superficial y abrazar lo sustantivo. Sí, para algo sirven las crisis como si naufragáramos, como esta que parece ya estamos sobreviviendo, ahora que la vida vuelve a retoñar por todos lados.

Por eso da gusto participar de la idea de que ya se pisó fondo y de que hay algunos sectores que están saliendo a flote. Los buenos deseos son como los sueños: la satisfacción de los deseos y, en este caso, han sido los periodistas especializados en economía y finanzas que se han logrado pasar a la banqueta asoleada para seguir caminando y no insistir en quedarse, enfermizamente, trotando en la parte oscura de la Luna.

El optimismo puede ser ese cristal con el que vemos las cosas en la primavera que nos anima y nos contagia con su renacer, con los verdes retoños que surgen hasta por debajo de las piedras —como fuimos testigos en Álamos— como lo somos de esta fuerza que nos asombra, como nos asombra el cambio de ciento ochenta grados que ha dado Obama a su política exterior con Latinoamérica.