martes, 21 de abril de 2009

Una segunda oportunidad

El Informador, martes 21 de abril, 2009.

El fin de semana pasado se llevó a cabo la V Cumbre Americana en Trinidad Tobago que resultó ser una de las más importantes reuniones desde que Bill Cinton propuso la Alianza de Libre Comercio de la Américas (ALCA) en 1994 para intentar que, entre todos los miembros, pudieran reducir la pobreza en el Continente. Eso fue hace 15 años en Miami, Florida en un momento en que se creyó propicio ponerse de acuerdo.

Las varias crisis sufridas desde entonces: la de México en 95 y, luego, la de Brasil y Argentina en 98, dieron al traste con estas expectativas y si a eso le sumamos los ocho años de prepotencia del señor Bush, sabremos por qué se resquebrajaron los cimientos propuestos por el demócrata.

En 2001 se declaró en Québec una cláusula democrática, en donde se declara que si hay una ruptura de la democracia eso se convertiría en un «obstáculo insuperable» para participar en los foros hemisféricos. Tal parece que los deseos de Hugo Chávez para que entre Cuba a la Organización de Estados Americanos (OEA) se van a cumplir.

Barack Obama, como se esperaba, fue el actor principal de esta puesta en escena y logró saludar y conversar con un Chávez sonriente, dispuesto para «apretar el botón de reinicio», al mismo tiempo que Raúl Castro declaraba en La Habana su disposición para tener una auditoria siempre y cuando se hablaran de «tú a tú» y, ojala a partir de este momento, cambiar la tan difícil y vieja actitud cubana contra los imperialistas yanquis.

La actitud de Obama fue la de tratar de recuperar a sus vecinos a través del diálogo, con una política diseñada por Jeffrey Davidow, ex Embajador de EEUU en México (1998-2002), después de haber estado en Guatemala, Chile y Venezuela. Él fue quien señaló que no funcionaba la política del «dedo acusador» y que el primer paso para solucionar la migración y el narcotráfico era que los países compartieran sus responsabilidades, tal como dejó en claro ahora que hizo escala en México.

No será algo sencillo, ni saldrá a las primeras de cambio, pero está claro que es su intención resolver un viejo problema, darle la vuelta y efectivamente apretar el botón para volver a empezar. Por lo pronto, hay que imaginar que se dará una segunda oportunidad que es lo que todo mundo desea tener cuando en esta vida hacemos algo mal y dañamos a alguien o cuando el daño es para toda una sociedad como ha sido con los cubanos en donde ahora han reestablecido relaciones con Chile, Brasil y, por supuesto, con Venezuela, que han visitado a ese país deseando se restablezcan relaciones y se termine el bloqueo para ayudar a esa gente —obsesiva con su socialismo— para que mejore su calidad de vida pauperizada por ese sistema anacrónico y con eso, tal vez, poder cambiar de sistema en el tiempo, si es que realmente le dan la vuelta a la tuerca.