jueves, 28 de mayo de 2009

Edipo, la tragedia de enredos

El Universal, Kiosko, viernes 29 de mayo, 2009.

Flavio González Mello finalmente termino de escribir su Edip en Colofón, su más reciente obra de teatro después de haber bebido —como quien dice—, el agua de varias fuentes para recorrer un laberinto, como el de Minos en Creta, dándole de vueltas a este personaje tan cercano en nuestros días gracias a que Freud bautizó así a uno de los complejos universales de mayor trascendencia y que el autor aprovechó para hacer esta parodia o, como él la llama, su “tragedia de enredos”.

El texto es genial, largo y más o menos enredado para los que no conocemos el árbol genealógico de esta familia tebana, de la raza de Cadmo, una de esas familia poderosas, marcadas por la tragedia —como son los Kennedy o los Salinas de Gortari—, en donde Layo, su padre natural, hijo de Lábdaco, reinaba en Tebas casado con Epicasta —como le dice Homero— y que es la Yocasta que conocemos, como le dicen los trágicos, hija de Meneceo y nieta de Oclaso.

Homero (siglo VII a.C.) cuenta cuando se encontró en las profundidades del Hades a “la madre de Edipo, la bella Epicasta, que cometió, sin saberlo ella misma, una gran impiedad, pues se casó con Edipo, su hijo. Él la tomó de esposa tras haber dado muerte a su padre (Layo) y los dioses lo hicieron saber a las gentes. Cuando regía en Tebas a los cadmios, penó en dolores por los infaustos designios divinos: ella se al Hades de sólidos cierres pues, rendida de angustia, se ahorcó suspendida de la más alta viga con una cuerda. Al morir le dejó nuevos duelos, como suelen traer a los hombres las furias maternas.” (Canto XI, 271-280)

La obra la dirige Mario Espinosa y cuenta con un buen reparto como ese que se mueve sin parar en el escenario del Teatro de las Artes de la “babilonia chifladora” como le dicen al Centro Nacional para las Artes en Churubusco.

Las fuentes principales son las tragedias de Sófocles (495-406 a.C.), Edipo Rey, Edipo en Colón y Antígona, cuando este poeta trágico competía en las fiestas de Dionisio en la Atenas de Pericles. También bebió de la fuente de Esquilo (525-456 a.C.), poeta y autor de Los siete sobre Tebas, anterior a las tragedias de Sófocles, pero posterior en el tiempo al reinado de Edipo, en donde sus hijos, Eteocles y Polinice se matan frente a frente.

Seguro que Flavio se clavó en los estudios de Freud sobre el complejo de Edipo “ese conflicto emocional que se da en la infancia de todo ser humano —de ambos sexos— cuando, por un lado, se siente una atracción sexual inconsciente por la madre (en el caso de los hombres) o por el padre (en el caso de las mujeres) y, por el otro lado, pero al mismo tiempo, se percibe un sentimiento de odio (inconsciente) hacia el padre (por parte de los hombres) o hacia la madre (por parte de las mujeres), durante los primeros seis años de la vida del niño en esta etapa llamada fálica.”

Edip en Colofón: Edip por ser palindroma Pide y, Colofón, el manicomio de esta obra donde se refugia Edipo, larga de tres horas con una segunda parte donde disfrutamos de la obra dentro de la obra como Píramo y Tisbe o La muerte de Gonzaga, en otras obras de Shakespeare. En ésta con su coro griego al estilo de Mighty Aphrodite (1995) de Woody Allen, para terminar la parodia de enredos o la medio enredada tragedia con los veinticuatro actores en escena como Antígona, la hija y lazarillo de Edipo; Pólibo y Peribea, los padres adoptivos de Corinto; Layo, el padre natural, Yocasta, su madre, amante y madre de cuatro hijos y medios hermanos: Eteocles, Polineces, Antígona e Ismena; Polifemo, el cíclope de un solo ojo; Creonte, sucesor de Edipo en Tebas y otros quince locos más.