La importancia del mercado interno

El Informador, jueves 14 de mayo, 2009.

Tal parece que no va a quedar otra que desarrollar el mercado interno a todo lo que se pueda, pues, por lo pronto, las exportaciones han sufrido un tropezón y en este año disminuyeron 13 mil 653 millones de dólares durante el primer trimestre de 2009 respecto al mismo periodo del año pasado y, si les da por la paranoia y si siguen aumentando las víctimas por el H1N1 en EEUU, no vaya a ser que se convierta en argumento para impedir la entrada de productos nacionales.

La embajada de Estados Unidos en México ha cerrado sus oficinas —no sé por cuántos días—, y no se pueden tramitar las visas, así que, aquellos que iban a viajar en el verano a los EEUU o al extranjero, más vale que piensen en México, forzando así el turismo nacional, pues en las fronteras se van a poner sus moños —como en el fútbol sudamericano—, esperando que la curva pase de su primera joroba para apaciguarse al otro lado del tiempo.

El consumo de productos nacionales, que se ha venido sugiriendo en una de las tantas campaña del gobierno, debe ser una necesidad mayor y, de ser así, el círculo se empezaría a convertir en virtuoso, siempre y cuando los productores logren una justa relación entre el precio y la calidad para que aprovechen este impulso.

Desde hace tiempo, varios empresarios y, en particular, Carlos Slim, enfatizaba esta estrategia como una necesaria y urgente dentro del plan de las políticas económicas del Gobierno Federal.

En las condiciones actuales, sería una salvación tanto para el sector primario, como para el secundario para aliviar sobre todo al sector de servicios y al turismo que ya hemos visto los estragos producidos por la epidemia, que fue la puntilla para hundir a fondo a ese sector. Los estragos en los puertos comerciales es notable y los apoyos que pretende ofrecer el gobierno, simples paliativo para que no ahogarse en el vacío.

Hay que reactivar el mercado interno y que el gobierno cumpla lo que prometió para que se reactive la economía, pues tal parece que Calderón prefirió curar en salud a una amiga de la Libre de Derecho y protegerse con el escudo de su partido, que vigilar el inicio de los megaproyectos —puertos y carreteras— que anunció a través de la SCT, de la que ha enmudecido y no hemos vuelto a saber nada de nada.

Entramos en una recesión y no es broma. Sus efectos causarán más muertes —económicas— que todos los que fallecieron por el virus y lo que le hace falta es que Calderón le de seguimiento a sus promesas y les exija más a su gabinete, pues las promesas no se realizan por ósmosis, aunque las ofrezca ceremoniosa y públicamente.

No hay que olvidar que lo único que funciona en la comedia —o en la política y en los negocios— es el timing: el momento y la oportunidad con que se hacen las cosas.