jueves, 7 de mayo de 2009

Las especulaciones

El Informador, jueves 7 de mayo, 2009.

Tal parece que todo va regresando a la normalidad y podemos volver a respirar más o menos, sabiendo que, con el tiempo, la herida economía se podrá recuperar, aunque el panorama no es halagador pues el impacto de la epidemia en México representa entre 0.3% y 0.5% del PIB, es decir, unos 30 mil millones de pesos y estas cifras no son para cantar victoria, sino para seguir con las estrategias de crisis, pues la epidemia vino a hundir más a algunos de los sectores que ya de por sí estaban con sus defensas bajas.

El turismo va a tardar más de lo esperado en recuperarse siendo un sector clave ya sea en el ingreso de divisas o en la creación de empleos y en las nuevas inversiones que se estaban dando como los sombreros Tardán: de Sonora a Yucatán y a buen ritmo. Ahora se han atascado en el lodo de la epidemia, como si empezara una de esas época bíblicas de las vacas flacas. Hay que esperar a que vuelva a tomar su ritmo y los turistas vuelvan a tener confianza y acepten que no hay mayor peligro si viajan a las playas de México.

Todo el mundo especula sobre las medidas tomadas y la angustia se ha convertido en agresión, mezclando la gimnasia con la magnesia y dudando si las medidas tomadas fueron las que se necesitaba tomar para detener el holocausto y la devastación de una epidemia.

Algunas de estas especulaciones han sido generadas por los más afectados y la verdad es que no lo podemos saber pues el ejercicio mental que hay que hacer es: ¿qué hubiera pasado si no se toman las medidas? Y como eso es sólo una especulación y no sucedió, es decir, no hubo devastación y como el virus es transparente y no es como los restos de una temblor que están a la vista, como en 85, entonces la especulación está en el aire y lanzan sus cañonazos unos criticando al gobierno y acusarlo de un autogol en términos económicos y otros opinan que lo han hecho sólo para jalar agua a su molino.
La verdad es que no podemos imaginar cómo podría haber sido de otra manera y cómo sería de no haberse tomado las medidas y que la gente no hubiera reaccionado como lo hizo, en ese encierro involuntario.

Uno se queda piensa que el gobierno puso en la balanza la salud pública versus la economía y como se la jugó con la primera, la decisión que no necesariamente la ganadora en términos de campaña política, sino que es la justa en términos de salud pública y si así lo percibe la sociedad, entonces se considera una buena medida que habla bien de este gobierno que tomó el riesgo entre otras disyuntivas que tenía y actuó más o menos a tiempo para que no resultara una tragedia mundial. En una democracia como la que tenemos, la posibilidad de la alternancia es, en todo caso, una realidad.