martes, 5 de mayo de 2009

Viaje alrededor de mi cuarto

El Informador, martes 5 de mayo, 2009.

En 1790 se le ocurrió a Xavier de Maistre experimentar, como buen turista, lo que podría ser un viaje alrededor de su cuarto y, poder, desde su propia recámara, describir sus experiencias como a su manera lo habían hecho Magallanes, Drake, Anson o Cook. Según Joseph, el hermano de Xavier, insistía que en el ánimo de su hermano no estaba su deseo de ensombrecer las heroicas hazañas de esos grandes viajeros del pasado, en donde el primero había descubierto la ruta de las especias por el extremo meridional de Sudamérica, Drake circunnavegó el globo terráqueo, Anson realizó sus cartas marinas para llegar a las Filipinas y Cook confirmó la existencia de un continente meridional.

Esta experiencia viene a cuento porque en estas épocas en que las que se debate la epidemia, la gente ha estado enclaustrada en sus habitaciones y empieza a cansarse, a desconfiar, a dudar y, al mismo tiempo, ha darse cuenta que se nos ha impuesto un cerco que impide que viajemos como lo habíamos hecho antes, para descubrir nuevas rutas, ciudades o continentes. China es uno de esos países que, con razón o sin ella, está negando la entrada de los mexicanos, no vaya a ser que ande por ahí papaloteando el virus el A-H1N1.

Por eso, mejor le seguimos la pista a Xavier de Maistre para ver cómo es que hizo ese viaje, según lo relata Alain de Botton en un libro pertinente para leer en estas épocas, pues es la reacción a ley en donde «a toda acción, corresponde una reacción igual y en sentido contrario», y las limitaciones —nunca antes sufridas— ahora nos impulsan a viajar. Por eso recomiendo la lectura de El arte de viajar pues como dice Maistre quien dudaría en ponerse en el camino conmigo para procurarse un placer que no ha de costarle ni trabajo ni dinero? En particular recomendaba este viaje a los pobres y a los temerosos de las tormentas, los asaltos y los acantilados.

Y empezamos a darle vuelta a las incongruencias, a ese no entender bien y a fondo las restricciones, excepto, cuando nos enteramos que a un amigo lo hospitalizaron, pero salió adelante. ¡Qué susto!, pero sigue la duda y pensamos que si somos 100 millones de mexicanos y sólo se han muerto 159 de H1N1, mucho más han fallecido de otras enfermedades, incluyendo las diferentes neumonías o las tres C’s de los viejitos, así que, a una semana de estar confinados, nos preguntamos, si todavía son razonables estas medidas.

Parece ser si ha bajado el contagio y la mortandad y sólo nos queda evaluar el sacrificio económico y las enormes pérdidas por el turismo, el más castigado de los sectores.

No sabemos si es por el cansancio que proponemos hacer un viaje como el de esta historia que bien comienza en donde la primera escala es el sofá, el mueble más grande de su habitación, para, desde ahi observar el mundo que nos rodea.