Del dicho al hecho...

El Informador, jueves 11 de junio, 2009.

El síndrome del Presidente Calderón tiene que ver con el incumplimiento de las propuestas que hace atinadamente para enfrentar la crisis o algún otro problema serio pero que luego, no les da seguimiento y deja lo propuesto en manos de un gabinete en donde resulta que del dicho al hecho haya mucho trecho, como ahora que han anunciado la postergación de las obras de infraestructura —generadoras de empleo, entre otras cosas—, por parte de la SCT, contradiciendo lo anunciado a principio de año para enfrentar la crisis y el desempleo. Ahora resulta que “mi mamá dijo que siempre no” decepcionando a los que habíamos aplaudido en enero sus propuestas para iniciar grandes obras de infraestructura, acelerar el gasto y decir que gastaría el 40% del presupuesto a principios del año.

Entonces habíamos pensado, emocionados de ver el timing del Presidente que era como el que debe ser en las comedias. Al mismo tiempo, consideramos como otras veces, que se la sopa se podía caer del plato a la boca, como ahora resultó por desgracia.

Hoy, abucheamos el anuncio hecho este lunes por la SCT que pospone el inicio de esas obras de infraestructura que prometían iniciar este año por un total de $73 mil millones de pesos (mmdp), en donde $24 mmdp, que representa el 33% del gasto total, se va a iniciar en el 2010; el 4%, es decir, $3 mmdp será hasta el 2011; el 43%, es decir $32 mmdp, se van hasta el 2012 con el proyecto de Punta Colonet en Baja California y, el proyecto de la presa de La Parota con una inversión de $14 mmdp en Guerrero, parece que se va hasta el 2018.

La falta de seguimiento o la seguridad de que se puede hacer lo que anuncia el Ejecutivo, tienen efectos negativos, pues lo que era muy oportuno, ahora se convierte en una grieta en la pared política de este gobierno y la confiabilidad cae por los suelos, como se ha caído el índice del consumidor, el más bajo desde hace años.

Este tipo de descuidos va a tener su efecto en la alternancia, como lo podremos ver en julio de este año o en el 2012, cuando ese serio competidor del PAN para la grande, como es el Gobernador del Estado de México, priísta de hueso toluqueño, se la pasa confirmado que lo prometido se cumple —como también lo hacía el Peje en el DF—, como si supieran por dónde les duele al PAN desde hace rato.

Lo demás es lo de menos, y si la respuesta, como es ahora, llega tarde, en los Pinos les va a suceder como a los cómicos cuando están fuera de tiempo, donde nadie se ríe y el actor queda en ridículo.

El índice del desempleo es escandaloso, la producción manufactura disminuyó, como las exportaciones, el turismo y las Inversión Extranjera Directa (IED). ¿No valdría la pena que el Ejecutivo cumpla sus promesas a tiempo? Pues eso es lo políticamente correcto. ¿No creen?