El turismo se reanima

El Informador, jueves 4 de junio, 2009.

El pasado fin de semana estuvimos en Guadalajara y, como turistas, fuimos testigos de las señales de alivio que expresaban los servidores de este sector, quienes comentaban cómo era que se estaba reactivando la vida después de la decena trágica.

Coincide con la campaña de Turismo que el gobierno federal lanzó para promover todos y cada uno de los lugares —paradisíaco— que, como decía aquel viejo anuncio de los sombreros Tardán cuando presumían en el radio que la gente los usaba de Sonora a Yucatán, bueno, estos otros peinan de Baja California y los Cabos a el Sureste de la península en Playa del Carmen o Cancún, para que empecemos a levantar los ánimos y se aleje la pesadumbre del desempleo y la quiebra, como en la que algunos servidores, más frágiles en su capital, han tenido que sufrir por la caída del turismo que, poco a poco, pisa tierra, aunque sean unas horas como los extranjeros de los cruceros que volvieron al Pacífico, Golfo y Caribe.

Guadalajara brilla como una estrella en este firmamento y ofrece, como es su tradición, la amabilidad de su gente, las tortas ahogadas para los crudos y su clima cálido, antes de las lluvias, que vienen junto con el recuerdo de haber estado ahí o como decía el poeta Jomí García Ascot:

Qué extrañeza estar hoy, de repente,
en medio de esta calle
bajo esa nube silenciosa y precisa.

Estar aquí, haber crecido
desde los vagos soles de la infancia
a contraluz de los rostros inclinados
diciendo un amor inmenso
hacia la oscura cueva
en donde íbamos siendo juntos al tiempo.

Estar aquí
después de tantos años transparentes
de puertos, de noches de sueño
en casas y otras casas
y alguna vez el campo que cantaba.

Estar aquí de olvido
estar de paso, estar entre dos cosas
en medio de esta calle sin recuerdos,
sencillamente aquí
y no en otra parte.


Y así, entrever que se está reactivando la vida y, para los que sobrevivimos la crisis o creemos que la hemos librado, vuelve la esperanza, el buen humor y la seguridad de que todo estará mejor que antes un día de estos, sí, un día de estos.

Por lo pronto, antes de que se declare el verano en plenitud y empiecen las vacaciones, con esas temporadas en Chapala cuando disfrutábamos que las muchachas se entreveraban en el pelo la flor de jacalasúchil, cuyo olor nos invadía —o nos invade todavía—, el alma, provocando serios impulsos amorosos de manera incontenible.

Se está reactivando la economía y el espíritu optimista que nos domina a algunos, hace que nos asomemos detrás de las sombras e imaginemos que pronto, sí, que a la vuelta del año, estaremos una vez más corriendo de un lado para el otro, con buenos ánimos para enfrentar todo lo que se venga encima.