La parodia del Peje

El Informador, martes 23 de junio, 2009.

Plutarco nació en el año 50 en Queronea, una población griega bajo el dominio del Imperio Romano. Fue un hombre afortunado que viajó a Egipto, fue sacerdote de Apolo en Delfos, donde actuaban los poderosos oráculos y varias veces residió en Roma con Tito como emperador. Sus dos amores eran Grecia y Roma y, para intentar unir esas dos culturas, escribió sus Vidas paralelas, donde comparaba la vida de un romano y un griego que tuviesen algo en común en sus fortalezas o en su debilidades, por eso compara a Alcibíades con Coriolano y a Demetrio con Antonio, entre otros.

Cuando observamos los sucesos políticos en Iztapalapa para tratar de controlar a esa Delegación políticamente importante en el DF —tiene más de 1.8 millones de habitantes de clase baja y popular—, llena de bandoleros con sus tiendas de partes robadas, traficantes de todo tipo y centro de operaciones de los Bejarano de donde salen los movimiento de masas para las campañas del Peje, en donde vimos cómo estaba eufórico el Peje lanzando su maquiavélico plan, traicionando al PRD, burlándose del estatus quo, del Tribunal Electoral, de las instituciones y humillando a Rafel Acosta, alias Juanito (ver Foto), porque si gana es por nosotros, como humilló a Ebrard al darle órdenes públicamente y, a los diputados de la Asamblea que recibieron instrucciones para votar y, por último, a los electores, pues, prácticamente les dijo que ni se molestaran, que todo estaba resuelto sin necesidad de su voto, tal como lo contó Dense Maerker.

Por eso se antoja hacer una parodia en estas otras vidas paralelas entre el Peje y el irlandés Jack Cade, el rebelde y popular agente de los York —enemigos de los que están en el poder— que, en el siglo XV toma Londres gracias a la corrupción y al caos que reinaba, se autonombra Lord de Londres y, declara, en un mitin en East Cheap, un barrio bajo o el Iztapalapa de Londres, para burlarse del establishment, humillar a los entronados y a quien se le pusiera por enfrente y hacer sus juegos, declarando locura y medida, por ejemplo, que en lugar de agua, corriera vino por las fuentes de la ciudad; que el cuarto de cerveza (o pinta) fuera equivalente a diez; que mataran a todos los abogadillos y, sobre todo, a los que sabían escribir Latín y, que, cuando fuera rey, vestiría a todos con uniforme —como las camisas rojas en Venezuela—, para que todos unidos como hermanos, me consideren su padre y señor. Luego le cortaron la cabeza a Cade.

Los dos se quejaban de sus partidos que no los respaldaban pues las masas son volubles como una pluma arrebatada por el viento y por eso, les da la espalda, como el Peje en Iztapalapa, después de su propuesta de candidato del PT para quien hiciera el enroque y traicionara al PRD, su alma o madre política que hasta entonces lo venía amamantado, antes de pasarse por el arco del triunfo a medio mundo.