México sediento

El Informador, martes 2 de junio, 2009.

Así fue como tituló Francisco Martín Moreno (Joaquín Mortiz, 2003), esa novela que no he podido terminar porque el panorama que pinta es, en verdad, escalofriante, pero, ahora que empieza uno a ver que esa fantasía —o parte de ella—, se convierte en realidad, como son las restricciones de agua los fines de semana, no tanto la revuelta que sugiere, como si cada siglo nos tocara una a fuerzas: 1810, la Independencia; 1910, la revolución por la no reelección y ahora en el 2010 por la sequía, donde se agotaría el pacto federal mantenido hasta la fecha, cuando los campesinos y los habitantes de las metrópolis luchan a muerte para tener el líquido vital.

Con la noticia que circuló la semana pasada, relacionada a los recortes de agua por el sistema Cutzamala en un 25% del suministro de agua potable los fines de semana por tiempo indefinido tanto en el estado de México como en el Distrito Federal, nos empezamos a poner un poco nerviosos.

El problema del agua empieza a ser una realidad en lo urbano y en el campo, con situaciones complejas: mucho agua en Veracruz y sequía mortal en Tabasco, aunque sabemos que se trata de la cola de la temporada de secas y que las aguas y los ciclones que la mueven, apenas si empiezan a amenazan formarse para caer. Suponemos que estas se aprovechan, por lo menos, en las presas, cuyos niveles están a menos de la mitad de su capacidad por la falta de lluvia. Por eso, la capacidad del sistema Cutzamala, que abastece a diez delegaciones del Distrito Federal y trece municipios del Estado de México, está en su límite.

La decisión de reducir la entrada de agua los fines de semana —desde el viernes a las 20:00 horas hasta el domingo a esa misma hora— fue justo por el estado de las presas y el pronóstico de lluvias.

Aunque es la novela se exageran como nos parece que lo hace, bien sabemos que si se oye el río, es que lleva agua. Por eso aclara por ahí que la gente cree que hay agua como aire y se equivoca: la contaminación de las aguas potables por la concentración de sólidos es alarmante. Está faltando el agua y la que va quedando se va envenenando. Hay pozos que sólo sacan lodo: se van secando, y mientras menos útiles son, más echamos mano de otras cuencas que a su vez también se van secando y van dejando de ser útiles... el Lerma como uno de los grandes drenajes del país, porque a lo largo de su curso las industrias arrojan su desechos altamente contaminantes... ¿Sabes cuántos millones de litros de fertilizantes tóxicos recoge de los campos?

Ahora que sufrimos el recorte del Cutzamala, nos planteamos seriamente: ¿cuándo podremos darle la vuelta a esto que se ve venir y que seamos capaces de tomar las medidas para hacer e invertir en lo que tengamos que hacer para remediarlo? Tal vez habría que empezar ahora mismo.