jueves, 9 de julio de 2009

Alternancia, la gran triunfadora

El Informador, martes 7 de julio, 2009.

Tres temas al aire: la alternancia expresada en las urnas, que puede ser un buen síntoma de la salud democrática en el voto; el fin de las campañas para que, a partir de ayer, recojan el mugrero de carteles y se elimine la contaminación visual que provocaron y que se hayan acabado los anuncios en el radio donde trataban de dar sus razones, el IFE por el voto y algunos recados paternales por parte del Peje junto con las promesas de los candidatos asegurando que ellos son el mejor gallo de la pelea. Por último, del otro lado de la balanza, el 6% de abstinencia de aquellos que prefirieron que fueran otros los que decidieran.

La alternancia es uno de los efectos más importantes de la causa democrática en el voto: es la única oportunidad que tiene la gente para expresar su desacuerdo con el partido en el poder, por la dificultad que existe de conocer al candidato como persona. De esta manera lo vivió en carne propia el PRI en el 2000 y, ahora, han regresado y tienen la oportunidad de demostrar cómo es que truenan sus chicharrones y es este juego pendular de donde viene la ganancia para los pescadores en este río tan revuelto.

No tengo la menor idea de cómo deberían ser las campañas para el 2012, pero de lo que sí estoy seguro es que si ellos creen que con los carteles pegados uno al lado del otro o uno encima del otro, con la foto y una frase hueca que creen que dice algo, pero que, en realidad, no dice nada, si que creen que con eso convencen para que vote por ellos, están totalmente equivocados.

Cuando se trata de una delegación (como es en la ciudad de México) o de una presidencia municipal, a lo mejor es una tontería, pero qué tal que hicieran una campaña presencial, en donde el candidato asiste de carne y hueso explicando lo que pretende hacer y cómo puede hacerlo, aprovechando los clubes, asociaciones o grupos que seguro se reúnen periódicamente y ahí soltar sus propuestas y conocer las opiniones de sus votantes. Tal vez no cubran toda la población, pero por lo menos el mensaje se podría pasar de voz en voz, creando un impacto seco y no una embarrada de nada en los postes de la delegación.

Deberían de prohibir —más bien, debemos poner una denuncia en la Profeco— las campañas telefónicas como las que hacen los bancos o las mismas empresas de telefonía y que son odiosas por varias razones: le quitan a uno tiempo y siente uno que irrumpen la intimidad de la casa. Recibí del PRI que, modernas, usan grabación, misma que no duraba más que el tiempo en que pronunciaba la mitad de su nombre y clic, se acabó, como el programa de la “Hora Na...” antes de apagar el radio del coche cuando veníamos los domingos de Chapala hace mil años.

Ahora ha sido la alternancia el triunfo de esta democracia imperfecta pero funcional.