El pasito del Apolo 11

El Informador, jueves 23 de julio, 2009.

O invertimos para sacar ventaja de nuestro liderazgo tecnológico mundial ganado con tanto esfuerzo, o renunciamos para dejar que otros países rebasen las fronteras del espacio, fue lo que dijo Charles Bolden, el ex astronauta que se convirtió en el primer negro en dirigir la NASA. Tal parece que el programa espacial trata de mantener el liderazgo y el prestigio que lo acompaña, cueste lo que cueste. Tal vez no olvidan el impacto al ego sistema norteamericano cuando en abril de 1961, Yuri Alekséyevich Gagarín (1934-1968), nos saludaba desde la ventanita de su nave espacial Vostok 1 para quedar registrado como el primer astronauta que se había colocado en órbita y le daba de vueltas al planeta desde el espacio sideral.

Dos anécdotas que son una verdadera joya: la primera, cuando dicen que Yuri dijo desde su nave: pobladores del mundo, salvemos esta belleza, no la destruyamos y, aunque no haya ninguna grabación, lo que dijo o pensó —se lo creemos—, ya era una idea avanzada para esos años 60’s y, por lo tanto, su mensaje nos preveía de los futuros desastres ecológicos; la segunda, es de Nikita Jrushchov, quien recordó sólo para escandalizar a la burguesía creyente que Gagarín efectivamente estuvo navegando por el espacio y que, por más que trató, no vio a ningún Dios.

Gagarin falleció el 27 de marzo de 1968 cuando iba piloteando un MiG-15, haciendo un vuelo de rutina se estrelló cerca de Moscú. No se conocen las causas del accidente, pero una investigación en 1986 sugiere que fue por una turbulencia provocada por otro avión lo que lo pudo haber desestabilizado.

En los 60’s se trataba de estar a la vanguardia para ganar la guerra fría y la competencia para ver quién se armaba con armas cada vez más peligrosas y sofisticadas. Ahora la situación ha cambiado, pero el orgullo y el prestigio —como si fuera el título de una novela de Jane Austen—, sigue impactando al ego nacional y por eso, proponen dedicarle un centavo de cada dólar de los impuestos para el programa espacial y que sean ellos los primeros en llegar a Marte.

Armstrong y Aldrin, los dos astronautas que bajaron a la Luna y Collins, quien se quedó en órbita, aprovecharon el micrófono de esta celebración para promover estas exploraciones con el slogan de entonces: un pequeño paso para el hombre, pero uno enorme para la humanidad.

¡Qué obra de arte es el hombre!, no cabe la menor duda, y la de desear explorar el universo, por eso, anuncian su regreso a la Luna para el 2020, como un segundo preludio para después llegar al planeta rojo. Mientras, siguen desarrollando esa tecnología que requiere el programa Constellation, para que luego caiga como cascada sobre la Tierra y apliquemos para nuestro beneficio, mientras ahora en casa, salimos a ver la Luna menguante en medio del nublado y recordamos aquella huella que vimos en la TV hace 40 años, en casa del poeta Jomí García Ascot.